Rastreadores de delitos en la red: “Nunca sabes si las amenazas van a hacerse realidad”

La inspectora Virginia, jefa de grupo de la unidad de Redes de la Brigada Central de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional.

Puedes creer que estás chateando con una joven escandinava que acaba de llegar a la ciudad. Comienza una relación en la que se produce un intercambio de imágenes de contenido sexual. Todo va bien, hasta que la chica comienza a pedir dinero a cambio de no publicar las imágenes. En realidad, quien está detrás del teléfono es otro hombre que buscaba chantajearle, explica la inspectora Virginia, jefa de uno de los grupos de investigación de la Sección de Redes de la Policía Nacional. “Todos los delitos tienen su imagen en el mundo virtual, el problema es que allí no sabemos de donde procede”, explica esta rastreadora profesional de internet. “La víctima se agobia mucho. Y nunca sabes cuándo esas amenazas van a hacerse realidad”, añade. La agente Virginia, con más de una década de experiencia investigando los delitos en las redes, recuerda un caso de acoso a una militante de Vox que recibía constantemente mensajes de un hombre. Un día le criticaba, otro le decía que no hablara o se acercara a una persona determinada o le contaba que la había visto en un acto del partido. Parecía que estaba cerca y realmente lo estaba. “No le llegó a hacer daño, fue detenido antes, pero todo era real”, cuenta la inspectora.

La inspectora Virginia, jefa de grupo de la unidad de Redes de la Brigada Central de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional.

Seguir leyendo

 La difusión de fotografías o datos íntimos para extorsión o como venganza son los casos más voluminosos en la sección de Redes de la Policía Nacional  

Puedes creer que estás chateando con una joven escandinava que acaba de llegar a la ciudad. Comienza una relación en la que se produce un intercambio de imágenes de contenido sexual. Todo va bien, hasta que la chica comienza a pedir dinero a cambio de no publicar las imágenes. En realidad, quien está detrás del teléfono es otro hombre que buscaba chantajearle, explica la inspectora Virginia, jefa de uno de los grupos de investigación de la Sección de Redes de la Policía Nacional. “Todos los delitos tienen su imagen en el mundo virtual, el problema es que allí no sabemos de donde procede”, explica esta rastreadora profesional de internet. “La víctima se agobia mucho. Y nunca sabes cuándo esas amenazas van a hacerse realidad”, añade. La agente Virginia, con más de una década de experiencia investigando los delitos en las redes, recuerda un caso de acoso a una militante de Vox que recibía constantemente mensajes de un hombre. Un día le criticaba, otro le decía que no hablara o se acercara a una persona determinada o le contaba que la había visto en un acto del partido. Parecía que estaba cerca y realmente lo estaba. “No le llegó a hacer daño, fue detenido antes, pero todo era real”, cuenta la inspectora.

image

Ante los ojos de los agentes de esta sección discurre un abanico de delitos y situaciones tan diferentes como la variedad de mensajes que circulan en redes sociales. Un joven se graba comiendo sandía mientras conduce; otros ofrecen trabajos falsos, como en el que supuestamente te pagan por darle like a las publicaciones; alguien busca a chicas jóvenes para hacer de modelos de lencería.

“Uno de cada tres delitos de la ciberdelincuencia tiene probabilidad de éxito”, explica la inspectora jefa Míriam, responsable de esta sección, enmarcada en la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional. Te están viendo, saben quién eres, subrayan las agentes. Junto a esa posibilidad de triunfo delictivo está la menor posibilidad de localizar a quienes los cometen. Durante los primeros nueve meses de 2025 año se han contabilizado 374.259 infracciones penales relacionadas con el cibercrimen, que suponen un 20,2% del total, según datos de los diferentes cuerpos policiales (Policía, Guardia Civil, autonómicas y locales) recopilados por el Ministerio del Interior. La cifra supone un incremento del 8% con respecto a 2024.

Los casos en los que una persona publica datos íntimos de otra, como fotografías o conversaciones, ya sea para extorsionarla, vengarse o para difamarla, son los más voluminosos que abordan los agentes que patrullan por las redes sociales. “Preocupa mucho, porque afecta a adolescentes y a chicas jóvenes”, detallan las responsables policiales durante una conversación en uno de los salones del Complejo Policial de Canillas, en Madrid. Ambas insisten en la necesidad de no compartir imágenes, ni dejarse grabar en estas situaciones.

Los “delitos perpetuos”

Otro de sus caballos de batalla son lo que Virginia denomina “delitos perpetuos”. “Son aquellos que sabemos que por mucha pedagogía que hagamos, siempre hay alguien que pica”, dice la inspectora. Y en este apartado se sitúa el timo del hijo en apuros, con versiones mejoradas, que cambian todo el tiempo. En estas estafas, los timadores fingen a través de Whatsapp que son los hijos de la víctima y que tienen un apuro económico que necesitan resolver con urgencia. En una de las últimas variantes, el estafador asegura que está en el hospital, habla apenas unas palabras con la víctima, y le pasa directamente a un supuesto médico que le cuenta el tipo de intervención que necesita su hijo. “Lo importante es no dejarse llevar por el primer impulso. Comprobar con quién está hablando antes de hacer cualquier transferencia o pago”, aconsejan las policías.

Temen la llegada de un hijo en apuros evolucionado, en la que se pueda emplear tecnología Deep Voice, que imite la voz o que pueda replicar acentos. De momento no han encontrado casos en esta estafa, pero sí que han tenido un caso en el que se copió la voz de un agente de Policía Nacional con Inteligencia Artificial. Las víctimas han llegado a entregar grandes cantidades de dinero, como 18.000 euros, en muy poco tiempo. Todo por Whatsapp y sin oír la voz de la persona.

El timo del hijo en apuros, por ejemplo, comenzaron a detectarlo en 2022, y se ha convertido en un modus operandi. Para ponerlo en marcha, utilizan bases de datos robados, y se selecciona a los padres con hijos de entre 20 y 30 años y con determinados ingresos.

“Tenía un jefe que me decía, ‘hay una estafa para cada persona”, recuerda Virginia. En algunos casos el hueco por el que se cuelan los estafadores son los sentimientos de los padres, pero en otro tipo de estafas, los timadores consiguen engañar a sus víctimas tirando de ofertas increíbles que caducan en cortos periodos de tiempo.

Las redes también son el entorno ideal para lanzar otros timos, como el de las falsas ofertas de trabajo por internet (conocido como el timo del like), que tiene un centenar de denuncias en toda España, o participaciones en atractivos sorteos que en realidad quieren secuestrar la cuenta de Whatsapp de la persona que se apunta para después pedir dinero prestado a sus contactos.

La lista de los numerosos cometidos del grupo de redes incluye rastreos exprés de personas, algunos de ellos delincuentes, detección de amenazas de suicidio o comprobar las alertas que los ciudadanos envían a través de policia.es. Todo tienen que comprobarlo. Como aquel día de calor del verano pasado en el que alguien escribió en la red social X “yo me pego un tiro” junto a la foto de un termómetro en el salpicadero de un coche. Sabían que, por el contexto, podía ser una broma, pero a pesar de ello, tuvieron que tramitarlo como un caso real. Localizaron al autor, que les pidió disculpas porque no pensó que su mensaje se podía confundir con un aviso por un suicidio. “Siempre pedimos que las redes se usen con sentido común y responsabilidad”, inciden.

 Feed MRSS-S Noticias

Noticias Similares