Tras una semana de procesiones, costaleros y nazarenos deberían probar con esta disciplina que corrige posturas y pone en forma a todo el conjunto musculoesquelético Leer Tras una semana de procesiones, costaleros y nazarenos deberían probar con esta disciplina que corrige posturas y pone en forma a todo el conjunto musculoesquelético Leer
Toda España vive estos días su semana de La Pasión, pero quienes están sufriendo un auténtico viernes de dolores y desean que llegue su resurrección el domingo son, sin lugar a dudas, los costaleros y los nazarenos. Y es que sus lesiones más comunes estos días son las contracturas cervicales y lumbares, la fascitis plantar o las tendinitis en hombro, rodilla y tobillo. Lesiones todas ellas que podrían haber evitado en buena parte si se unieran al entrenamiento de moda con nuevos locales que inundan nuestros barrios: el Pilates.
Tradicionalmente se asocia el Pilates al sexo femenino, y de hecho el 80% de los alumnos en los centros son mujeres, pero esto obedece exclusivamente a una cuestión de prejuicios. Su creador, el alemán Joseph Pilatu, ideó el método a principios de la década de 1920 para ambos sexos y los beneficios para ellos no son pocos: mejora de la flexibilidad y de la fuerza abdominal y lumbar, corrección de la postura corporal y prevención de lesiones son solo algunos de sus beneficios.
De hecho, inicialmente se ideó como método de rehabilitación para los soldados heridos durante la Primera Guerra Mundial.
Este tipo de entrenamiento implica a todo el cuerpo, y es que se fundamenta en el control de la respiración y de la mente, la fuerza abdominal y lumbar, la flexibilidad, la elasticidad y la precisión de movimientos. No se busca que éstos sean veloces, si no que sean precisos. Tampoco consiste en llegar al agotamiento físico en cada sesión ni en que los ejercicios tengan una intensidad alta, es más importante para lograr resultados que la técnica sea correcta y la respiración sea adecuada.
Los beneficios son tanto físicos como mentales, y es que gracias al Pilates lograremos una mayor flexibilidad y agilidad, mejoraremos la postura corporal al aprender a alinear nuestro cuerpo correctamente, reduciremos el estrés y la ansiedad gracias al control de la respiración, fortaleceremos la musculatura abdominal y lumbar, lograremos tener un suelo pélvico más fortalecido y estaremos previniendo lesiones musculares y articulares.
Para lograr estos beneficios es importante acudir a un centro que cuente con profesores cualificados para impartir esta disciplina deportiva, ya que de lo contrario podemos incluso acabar sufriendo lesiones.
Los beneficios suelen empezar a notarse a partir de la tercera semana, acudiendo a unas dos sesiones semanales.
A día de hoy podemos decir que existen dos corrientes de esta técnica: quienes se van hacia el pilates clásico siguiendo las técnicas de su creador, y quienes optan por seguir una corriente más modernizada que incorpora nuevos avances y técnicas procedentes de otras disciplinas como la danza clásica.
- Pilates sin máquinas, también llamado Mat, de suelo o con esterilla. Utiliza el propio peso del cuerpo y se realiza, como su nombre indica, sobre una colchoneta en el suelo. Es ideal para personas que se quieren iniciar en el mundo del Pilates y nos ayudará a mejorar la fuerza y la flexibilidad. Puede incorporar elementos como pelotas, pesas de mano o bandas elásticas para la realización de algunos de los ejercicios y hacerlo más exigente.
- Pilates máquinas. Se emplean plataformas deslizantes con muelles y poleas en las que se puede ajustar la resistencia y realizar movimientos más intensos, por lo que puede ser la opción ideal para quienes ya han tenido algún contacto previo con esta disciplina deportiva. Dentro de este tipo podemos encontrar opciones o adaptaciones como el Reformer, Cadillac, silla o barril.
También podremos encontrar centros que ofrecen múltiples variantes: aeropilates, yogapilates, cardiopilates… Pero muchas de ellas son en realidad formas llamativas de captar a nuevos clientes o fusiones de distintas disciplinas que poco o nada tienen que ver con esta disciplina.
Se trata de una disciplina que está causando auténtico furor en España y que en realidad es una fusión entre el fitness, el pilates y el ballet clásico. Tal es su auge en el último año, que no hay barrio en nuestro país que no cuente con su propio centro y las listas de espera para las clases son algo habitual.
Utiliza la barra de ballet como apoyo para realizar los ejercicios, que suelen estar más enfocados en la tonificación y en el aumento de la resistencia muscular.
El Pilates es una disciplina de entrenamiento dura y exigente, pero que se puede practicar durante todas las etapas de la vida.
La edad ideal para iniciarse en este mundo son los 6 o 7 años, donde las sesiones se verán más como un juego pero irán encaminadas a mejorar la flexibilidad y la postura corporal, y a potenciar la concentración del niño.
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