El PP prescindirá de Aznar y Rajoy en la campaña de Andalucía

Juanma Moreno y Felipe González, en un acto juntos el pasado marzo.

Juanma Moreno Bonilla tiene claro que para revalidar la mayoría absoluta en Andalucía necesita una campaña electoral de enfoque autonomista y con las mínimas interferencias nacionales. El presidente de la Junta y candidato popular reeditará la estrategia de las anteriores elecciones de 2022, esto es, protagonizará actos en “clave andaluza y con mínima presencia de dirigentes de fuera”, explican en su equipo. Una visión que implica, según confirman en el PP de Andalucía, prescindir de la participación de los dos expresidentes del Gobierno del PP, José María Aznar y Mariano Rajoy. El perfil más ideológico y vinculado a la guerra de Irak de Aznar podría distorsionar con el estilo moderado de Moreno Bonilla, mientras que Rajoy afronta en abril el juicio al caso Kitchen que anidó en su Ministerio del Interior, un proceso judicial que preocupa en el PP.

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 Juanma Moreno plantea una “mínima presencia de dirigentes de fuera” para sus actos electorales, en “clave andaluza”. Rajoy declara en el `caso Kitchen’ una semana antes del comienzo de la campaña  

Juanma Moreno Bonilla tiene claro que para revalidar la mayoría absoluta en Andalucía necesita una campaña electoral de enfoque autonomista y con las mínimas interferencias nacionales. El presidente de la Junta y candidato popular reeditará la estrategia de las anteriores elecciones de 2022, esto es, protagonizará actos en “clave andaluza y con mínima presencia de dirigentes de fuera”, explican en su equipo. Una visión que implica, según confirman en el PP de Andalucía, prescindir de la participación de los dos expresidentes del Gobierno del PP, José María Aznar y Mariano Rajoy. El perfil más ideológico y vinculado a la guerra de Irak de Aznar podría distorsionar con el estilo moderado de Moreno Bonilla, mientras que Rajoy afronta en abril el juicio al caso Kitchen que anidó en su Ministerio del Interior, un proceso judicial que preocupa en el PP.

Los expresidentes del Gobierno populares sí acudieron a la campaña de la últimas elecciones que se han celebrado en un territorio del PP, las de Castilla y León, arropando a Alfonso Fernández Mañueco. Pero el PP andaluz pone distancia con la marca nacional y replica una decisión que también tomó en 2022 de no invitar a los dos mandatarios a su campaña, aunque sí aparecieron en la precampaña, algo que también podría suceder ahora, a pesar de que no parece probable. De momento, Moreno Bonilla solo se ha dejado ver con otro expresidente, pero del PSOE, Felipe González, con quien dio el pistoletazo de la carrera a las urnas nada más convocar para el próximo 17 de mayo.

Las dos figuras emblemáticas de los gobiernos del PP no están siendo ahora las más reivindicadas en el partido. La sombra de su gestión es alargada. En el caso de Rajoy, porque afronta este mes el juicio del caso Kitchen que acaba de arrancar en la Audiencia Nacional. El expresidente popular declarará como testigo el próximo 23 de abril, apenas una semana antes de que comience la campaña electoral de Andalucía, en un proceso que trata de despejar la incógnita de quién ordenó espiar a Luis Bárcenas. El extesorero del PP era el objetivo de la trama parapolicial que buscaba sustraer pruebas que pudieran comprometer al entonces presidente del Gobierno, es decir, a Rajoy.

En el PP andaluz afirman que el impacto de este caso es muy limitado en Andalucía, pero en círculos nacionales del partido preocupa porque nadie sabe qué puede deparar. Los dos principales imputados son Jorge Fernández Díaz (ministro del Interior desde 2011 a 2016) y Francisco Martínez (ex secretario de Estado de Seguridad), y además de Rajoy, declararán también como testigos la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal. “Tiene mala pinta”, reconoce un dirigente popular. “Decimos que el caso Kitchen no es lo mismo que el de Ábalos porque sucedió hace 13 años y es verdad, pero la Kitchen claro que nos afecta. Aunque al menos la corrupción económica de lo de Ábalos hace más daño que la institucional”, se apunta de puertas adentro en el PP.

Juanma Moreno es próximo a Rajoy, de cuyo Gobierno formó parte como secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad de 2011 a 2016, pero el expresidente es ahora una figura incómoda. Ni siquiera Génova ha salido en su defensa. El pasado lunes, en la rueda de prensa posterior al comité de dirección, el vicesecretario Juan Bravo evitó decir que confía en su inocencia, y se limitó a pedir “dejar trabajar a la justicia”.

El recuerdo de la guerra de Irak en la que Aznar metió a España también incordia en el PP desde que la ofensiva de EE UU e Israel en Irán ha resucitado el “No a la guerra”. El expresidente popular nunca ha pedido disculpas por aquella decisión pese a que no había armas de destrucción masiva, y encaja con dificultad en el último giro antibelicista de la dirección del PP. La cúpula ha terminado por distanciarse de la intervención en Oriente Medio, aunque al principio la justificó. Este viernes, desde Barcelona, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, proclamó su “condena inequívoca a la deriva belicista que recorre el mundo”. El presidente de Andalucía, Juanma Moreno, se había adelantado y a mediados de marzo ya dijo que “la guerra es muerte y destrucción y nadie está a favor de la guerra”. “El primero que no está a favor soy yo”, sentenció Moreno Bonilla.

El candidato andaluz del PP planea una campaña de exhibir gestión frente a “la bronca, el ruido y los líos” de otros partidos políticos, ha explicado el secretario general del PP de Andalucía, Antonio Repullo. Los populares andaluces preferirían que los pactos entre el PP y Vox en las tres comunidades que siguen sin Gobierno se cerraran cuanto antes y sin grandes cesiones a la extrema derecha, pero de momento los de Santiago Abascal están alargando las conversaciones y las investiduras se celebrarán también muy cerca de la campaña andaluza.

Feijóo sí participará en la campaña de Juanma Moreno, confirman en el PP andaluz. El líder del PP también se juega mucho en las elecciones del 17 de mayo, en la que los populares aspiran a retener su mayoría absoluta. Está en juego, además, la estrategia moderada de Moreno Bonilla, némesis de la de Isabel Díaz Ayuso en Madrid. El candidato espera alcanzar en Andalucía un millón y medio de votos y ganar en las ocho provincias, pero en el PP alertan de que solo 15.000 votos podrían cambiarlo todo. Depende de cómo estén situados en los restos que hay en las ocho provincias, el resultado puede oscilar desde mantener los 57 escaños actuales (la mayoría absoluta son 55) o bajar a 52. Ante un escenario tan ajustado, la campaña está medida hasta el último detalle y evitará cualquier interferencia nacional.

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