El ex ciclista es denunciado por su mujer y condenado a un alejamiento de seis meses. »Ella le ayudó a ser campeón, le cuidó como nadie», sostienen en el entorno del triple campeón del mundo Leer El ex ciclista es denunciado por su mujer y condenado a un alejamiento de seis meses. »Ella le ayudó a ser campeón, le cuidó como nadie», sostienen en el entorno del triple campeón del mundo Leer
La armonía duró 23 años en la casa de Óscar Freire. Un tiempo marcado por la distancia que separa las iglesias Virgen Grande (Torrelavega) y Puente San Miguel (Reocín). En el primer templo, el domingo 26 de octubre de 2003, Óscar y Laura salieron comiéndose a besos y cogidos del brazo tras una boda a la que asistieron amigos y compañeros del pelotón: Joseba Beloki, José Iván Gutiérrez, Francisco Mancebo, Daniele Nardelo y Manolo Beltrán. En el segundo santuario, el pasado domingo, ella se sintió intimidada, discutieron y él la sujetó «fuertemente» por un brazo. A la salida de la capilla, ella se dirigió al cuartel de la Guardia Civil y presentó una denuncia por agresiones, amenazas, vejaciones y acoso.
El triple campeón del mundo en ruta, aquel que cautivó a todos por su osadía en los Mundiales de Verona (1999 y 2004) y Lisboa (2001), fue detenido poco después de la finalización de la París-Roubaix, esa carrera que tanto le apasiona, y pasó la noche en el calabozo de Torrelavega. El lunes por la mañana, el juez Guillermo Casal, titular del Número 5 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Torrelavega, le condenó por un delito leve de injurias y le impuso una pena de nueve días de localización permanente en un domicilio diferente al de la víctima y una orden de alejamiento de su mujer durante seis meses.
Ese fue el sprint más triste del tres veces vencedor de la Milán-San Remo, el mejor clasicómano español. El peor momento de los 50 años del ex ciclista y de su pareja, que tienen tres hijos (el mayor, Marcos, es ciclista profesional y milita en el equipo de Tadej Pogacar). En las últimas semanas habían iniciado el proceso de divorcio. Ambos fueron «novios de toda la vida». Estaban unidos desde críos. Han vivido en Lugano, Coldrerio (Suiza) y Mijares, cerca de Torrelavega, donde tiene un enorme chalet. Desde 2023, la relación comenzó a deteriorarse y ahora ha tocado fondo. La sinuosa deriva de la vida de Óscar Freiere extraña, y mucho, a su entorno más cercano.
A Jose Antonio Mantilla, amigo del ex corredor y ex entrenador de su hijo Marcos, le cuesta asimilar lo sucedido: «No me lo puedo creer. Yo siempre les he visto bien, sin aparentes problemas. Se conocen desde niños, desde que tenían 15 años. Se hicieron novios y siempre han estado juntos. Me extraña mucho lo ocurrido este domingo. Hace unos días, Óscar paseaba con su hijo pequeño por Suances», dice.
Mantilla, técnico del equipo Bathco de Besaya, asegura que Óscar y Laura hacían un tándem perfecto: «Nadie duda de que Freire era muy buen corredor, con unas condiciones excepcionales con las que habría llegado a profesional por su propia valía, pero lo que tengo claro es que no habría sido el campeón que fue sin la ayuda de su mujer. Ella le ayudó siempre, le cuidó como nadie.Óscar lo sabe muy bien».
El deporte, como no podía ser de otra manera, siempre ha marcado la vida de Freire. Tras 14 temporada en el ciclismo se retiró en 2012 y en 2016 debutó como piloto de rallys. Fue entrenador de su propio hijo, Marcos. «Al principio, tanto mi mujer como yo no queríamos que Marcos se dedicara al ciclismo por los peligros y riesgos que acarrean las competiciones y los entrenamientos, pero al final hemos tenido que aceptarlo. Yo le acompaño a las carreras, pero su madre lo lleva fatal y no va a verle. Ya sufrió mucho conmigo y ahora le toca lo de Marcos… Sé lo difícil que es llegar a ser profesional», explicaba en un reportaje publicado en ELMUNDO en octubre de 2023, antes de que todo empezara a ir mal.
Freire, como aseguran sus vecinos de Torrelavega, siempre ha sido un «tío muy singular, algo despistado». En su etapa de ciclista se perdía en los días de entrenamiento, se le olvidaban las citas. El 5 de febrero del pasado año se ausentó un par de días de su domicilio y su esposa denunció el caso. A las pocas horas, el ex corredor apareció sano y salvo en su casa. Todos los medios se hicieron eco de la noticia. Él despachó el caso con un comunicado en el que aseguraba que su marcha se debió a un «asunto estrictamente personal». También exigió que se respetara su intimidad y cesaran los comentarios en las redes sociales. Esas ausencias no eran extrañas, pero nunca fueron tan prolongadas como entonces.
Este suceso se produjo poco después de que no fuera elegido como seleccionador nacional de ciclismo, un puesto que recayó en Alejandro Valverde. Freire aseguró que José Vicioso, presidente de la Federación Española, le traicionó. Declaró que no fue elegido porque él no sabe moverse en política.
En los últimos años ha colaborado en varias emisoras de radio. En la pasada Vuelta a España recibió numerosos ataques por criticar, con comentarios impropios, a los que querían boicotear la carrera. «Son perroflautas agresivos que siempre buscan pelea», exclamó un campeón que ha emprendido una extraña deriva.
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