La NASA encuentra unas extrañas rocas apiladas en Marte

No es la primera vez que la NASA captura imágenes en Marte que le hacen a uno rascarse la cabeza, aunque tengan explicaciones perfectamente lógicas. Ha vuelto a suceder con una fotografía tomada por el rover Perseverance que muestra una extraña formación rocosa consistente en tres rocas que parecen cuidadosamente apiladas unas sobre otras, como si alguien las hubiera dispuesto así, en medio del polvoriento y rojizo terreno marciano. La imagen parece casi demasiado ordenada para ser fruto del azar, pero lo es.

La sorprendente imagen fue tomada el pasado 13 de mayo, en el día 1.859 de Perseverance sobre la superficie marciana. La captó con Mastcam-Z, un par de cámaras situadas en lo alto del mástil del rover, con un aspecto casi parecido a unos ojos a través de los cuales ve el vehículo.

Según informa Space.com, la comunidad científica cree que lo que se observa probablemente sea una sola roca que se fracturó en capas por la acción del viento o del agua. Marte es un planeta árido actualmente, pero los años de investigación de la NASA sobre el terreno han traído revelaciones sorprendentes sobre su actividad geológica.

Según observaciones realizadas por el rover Curiosity, que lleva en el planeta rojo desde 2012, el viento es la principal fuerza que moldea los procesos geológicos en Marte, desgastando las rocas durante cientos de millones de años. También se ha señalado que algunas zonas de Marte tuvieron en el pasado un clima húmedo, con lluvias similares a las de una selva tropical.

Durante sus cinco años en Marte, Perseverance ha fotografiado varias rarezas que llamaron la atención por motivos distintos. Entre ellas están las rocas con ‘manchas de leopardo’, cuyo patrón despertó interés científico por su posible origen químico o mineral; unos hilos enredados extraños sobre el terreno marciano, pero que probablemente procedían del propio rover o de su sistema de aterrizaje; y unas estructuras con aspecto de palomitas de maíz, interpretadas como formaciones minerales creadas por procesos geológicos. En todos los casos, lo que parecía misterioso a primera vista acabó teniendo una explicación más terrenal, aunque útil para entender mejor Marte.

Remontándonos más atrás, tenemos la famosa imagen tomada por la misión Viking 1 de la NASA en 1976, en la que una formación rocosa de la región de Cydonia parecía tener la forma de un rostro humano. Aquella fotografía alimentó teorías conspirativas durante años, pero imágenes posteriores con mucha más resolución mostraron que se trataba de una formación rocosa erosionada, cuya apariencia se debía a la iluminación, las sombras y la baja calidad de la imagen original.

Se trata de uno de los ejemplos más famosos de pareidolia visual, el fenómeno por el que el cerebro interpreta una forma ambigua o aleatoria como algo reconocible, normalmente una cara, un animal, una figura humana o un objeto familiar.

 Una formación rocosa fotografiada por Perseverance parece demasiado ordenada para ser casual, pero tiene una explicación geológica  

No es la primera vez que la NASA captura imágenes en Marte que le hacen a uno rascarse la cabeza, aunque tengan explicaciones perfectamente lógicas. Ha vuelto a suceder con una fotografía tomada por el rover Perseverance que muestra una extraña formación rocosa consistente en tres rocas que parecen cuidadosamente apiladas unas sobre otras, como si alguien las hubiera dispuesto así, en medio del polvoriento y rojizo terreno marciano. La imagen parece casi demasiado ordenada para ser fruto del azar, pero lo es.

La sorprendente imagen fue tomada el pasado 13 de mayo, en el día 1.859 de Perseverance sobre la superficie marciana. La captó con Mastcam-Z, un par de cámaras situadas en lo alto del mástil del rover, con un aspecto casi parecido a unos ojos a través de los cuales ve el vehículo.

Según informa Space.com, la comunidad científica cree que lo que se observa probablemente sea una sola roca que se fracturó en capas por la acción del viento o del agua. Marte es un planeta árido actualmente, pero los años de investigación de la NASA sobre el terreno han traído revelaciones sorprendentes sobre su actividad geológica.

Según observaciones realizadas por el rover Curiosity, que lleva en el planeta rojo desde 2012, el viento es la principal fuerza que moldea los procesos geológicos en Marte, desgastando las rocas durante cientos de millones de años. También se ha señalado que algunas zonas de Marte tuvieron en el pasado un clima húmedo, con lluvias similares a las de una selva tropical.

Durante sus cinco años en Marte, Perseverance ha fotografiado varias rarezas que llamaron la atención por motivos distintos. Entre ellas están las rocas con ‘manchas de leopardo’, cuyo patrón despertó interés científico por su posible origen químico o mineral; unos hilos enredados extraños sobre el terreno marciano, pero que probablemente procedían del propio rover o de su sistema de aterrizaje; y unas estructuras con aspecto de palomitas de maíz, interpretadas como formaciones minerales creadas por procesos geológicos. En todos los casos, lo que parecía misterioso a primera vista acabó teniendo una explicación más terrenal, aunque útil para entender mejor Marte.

Remontándonos más atrás, tenemos la famosa imagen tomada por la misión Viking 1 de la NASA en 1976, en la que una formación rocosa de la región de Cydonia parecía tener la forma de un rostro humano. Aquella fotografía alimentó teorías conspirativas durante años, pero imágenes posteriores con mucha más resolución mostraron que se trataba de una formación rocosa erosionada, cuya apariencia se debía a la iluminación, las sombras y la baja calidad de la imagen original.

Se trata de uno de los ejemplos más famosos de pareidolia visual, el fenómeno por el que el cerebro interpreta una forma ambigua o aleatoria como algo reconocible, normalmente una cara, un animal, una figura humana o un objeto familiar.

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