El color no se cambia: condenado el Ayuntamiento de Mijas a pagar 25.000 euros al autor de una escultura retocada sin permiso

El artista Juanma Reyes junto a la escultura que diseñó para una rotonda en Mijas (Málaga).

En primavera de 2024 el artista malagueño Juanma Reyes, de 50 años, volvía de su taller cuando se llevó una sorpresa inesperada. Unos operarios municipales estaban cambiando los colores de la escultura que él había realizado una década antes, instalada en una glorieta cerca de su casa y bautizada como La Veleta. Días después, observó que sobre las piezas de la composición también se instalaban unos vinilos. “No sabía qué hacer, pero me vi en la obligación de tomar medidas”, recuerda. Avisó al Ayuntamiento de Mijas (Málaga, 95.104 habitantes) gobernado por PP, Vox y Por mi pueblo de lo que estaba pasando. Y, finalmente, denunció. Ahora un juzgado le ha dado la razón y será indemnizado con 25.000 euros porque considera que la Administración ha “infringido el derecho moral de integridad de la obra” del autor.

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La escultura diseñada por el artista Juanma Reyes para una rotonda en Mijas.Juanma Reyes posa frente a su escultura, en Mijas (Málaga). El Consistorio, gobernado por PP, Vox y Por mi pueblo, alteró la obra sin avisar al artista, Juanma Reyes, que denunció ante los tribunales y ha ganado la batalla  

En primavera de 2024 el artista malagueño Juanma Reyes, de 50 años, volvía de su taller cuando se llevó una sorpresa inesperada. Unos operarios municipales estaban cambiando los colores de la escultura que él había realizado una década antes, instalada en una glorieta cerca de su casa y bautizada como La Veleta. Días después, observó que sobre las piezas de la composición también se instalaban unos vinilos. “No sabía qué hacer, pero me vi en la obligación de tomar medidas”, recuerda. Avisó al Ayuntamiento de Mijas (Málaga, 95.104 habitantes) gobernado por PP, Vox y Por mi pueblo de lo que estaba pasando. Y, finalmente, denunció. Ahora un juzgado le ha dado la razón y será indemnizado con 25.000 euros porque considera que la Administración ha “infringido el derecho moral de integridad de la obra” del autor.

La singular historia arranca en 2011. Un grupo de comerciantes decidió, tras una iniciativa vecinal, impulsar una actuación en una rotonda ubicada en la avenida El Limonar en La Cala —localidad perteneciente a Mijas— junto al instituto Torre Almenara y el colegio El Chaparral. Llamaron a Reyes para proponerle que se encargara del proyecto bajo un limitado presupuesto sufragado por 57 empresarios. “Tenía carta blanca, pero la obra debía tener el beneplácito de muchas personas, así que no era fácil”, relata el artista. Dada la cercanía de los centros educativos, ideó una escultura con un puñado de piezas geométricas —y ocho metros de altura— como metáfora de la construcción del pensamiento. “Contaba una pequeña historia, aportaba color y resolvía”, afirma Reyes. Iba acompañada de una pintura mural: una carretilla que sería para trasladar las piezas que conformaban el conjunto. En octubre de aquel año quedó inaugurada.

Todo quedó ahí, hasta que las pasada primavera el creador encontró a los operarios municipales cambiando el color de las piezas y, después, colocándole unos vinilos como segunda piel. “Pensé que era una barbaridad, pero que poco podía hacer… Luego entendí que debía hacer algo no solo por mí, sino por el mundo de la cultura, por los que vienen detrás. Era un hecho puntal, pero mostraba con claridad el respeto que hay al sector cultural”, señala. Contactó con el despacho de abogados Herrero&Asociados, que enviaron una comunicación al Consistorio pidiendo que la escultura volviera al estado original. La respuesta no fue la esperada, pero en la calle sí: los vinilos fueron eliminados y, después, la paleta de colores volvió a ser la inicial.

“No pidieron disculpas ni nada parecido. Debieron pensar que era una pataleta y nada más. Así que decidí ir más allá para solicitar daños morales”, cuenta quien en 2024 prácticamente acababa de volver de un periplo de 15 años en Barcelona. “En este tiempo todo ha ido a peor, con la cultura gestionada por personal poco capacitado y con mucha prepotencia. La Costa del Sol es un territorio enorme y sensible, pero hay una forma genérica de actuación hacia lo cultural, que solo se mira como algo para entretener, lúdico, cuando también debería ser un espacio que ayude a crecer y evolucionar”, reflexiona quien sabía que se enfrentaba a un reto que podía tener coste económico y personal, pero siguió adelante. “Se atrevió a reclamar porque, igual que pensamos nosotros, estos hechos deben tener más consecuencias. No vale con decir ‘me equivoqué”, añade el abogado que ha guiado el caso, Roberto Calles. “Teníamos confianza en conseguirlo porque el cambio de color de una escultura era algo muy flagrante”, asegura el letrado.

“Elemento esencial y fundamental”

En noviembre de 2025 se celebró un audiencia judicial en la que el denunciante ratificó su postura mientras el Consistorio se defendió alegando que su intención era la de “poner en valor una escultura deteriorada” y que, tras la petición del artista, la devolvió a su estado original. Fuentes municipales, además, han explicado a EL PAÍS que el trabajo se realizó como un acto de buena voluntad para mejorar el estado de la escultura, tanto de su pintura como de la estructura, corroída por el salitre marino. “En Mijas no hay catálogo de bienes muebles. Ya se ha decidido hacerlo y sabremos dónde podemos actuar y dónde no, pero cuando se trabajó en esta pieza no se sabía de quién era la propiedad y se intentó mejorar su estado con toda la buena intención del mundo”, subrayan las mismas fuentes.

Ahora, la magistrada María del Carmen Rodríguez —titular de la plaza número 3 de la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia— ha dado la razón al creador y sentencia que el Ayuntamiento de Mijas ha infringido “el derecho moral de integridad de la obra” que ostenta Reyes. El documento incluye una condena de 25.000 euros que el Consistorio mijeño deberá pagar al artista en concepto de indemnización porque, sostiene la jueza, “existió una repercusión frente a terceros que vieron la obra alterada y frente al propio autor que tuvo que observar diariamente la obra modificada”. “Resulta evidente que los colores que se habían utilizado por su autor eran esenciales en la constitución de la escultura. No se ha modificado un elemento accesorio de la obra sino un elemento esencial y fundamental de la composición artística”, argumenta Rodríguez.

Juanma Reyes dice que la victoria en los tribunales le ha dejado un sabor agridulce. “Me deja algo triste porque que los políticos se comporten de esta manera y haya que llegar al juzgado es, en el fondo, un fracaso. Pero también viene a decir que la cultura puede defender su parcela y que debe hacerlo”, añade el artista plástico, quien subraya que lo que quede de indemnización tras pagar los gastos lo dedicará a un espacio cultural polivalente que está creando en la ciudad de Álora junto a su pareja, Sonia Elvira. Se llamará La Faenera y será, según Reyes, un lugar donde se puedan celebrar exposiciones, presentaciones de libros, obras de teatro y circo o conciertos. “La idea es poder gastar el dinero en crear una programación interesante y pagar dignamente a los artistas”, concluye quien espera inaugurar el centro el verano de 2027.

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