Aquí hay tomate: Huawei presenta sus nuevos auriculares FreeClip 2 S

La historia comenzó casi un siglo atrás, en 1935 y también de la mano de la música. Aquel año, el maestro Francisco Alonso, estrenó la obra Las de las armas tomar, una obra distópica (situada 15 años más adelante) en la que un chotis se haría famoso no por su música sino por su letra. ¿Su título? Aquí hay tomate. La expresión pasó a ser sinónimo de algo con enjundia, con valor agregado. Con los nuevos auriculares FreeClips 2 S, (la evolución estética de los FreeClip 2)Huawei muestra su raigambre, los intrincados orígenes que la han llevado a este producto, al igual que los orígenes de la mentada “expresión tomatil”.

Huawei nunca ha ocultado que los FreeClip pretenden escapar de la estética tecnológica tradicional. Lejos de los clásicos auriculares blancos o negros que sobresalen del oído con ese cilindro característico o de aquellos que cubren todo el pabellón auditivo y no son aptos para veranos, el nuevo modelo de la casa china apuesta por acabados metálicos y un diseño que recuerda más a una pieza de joyería que a un dispositivo electrónico.

Tanto es así que la edición FreeClip 2 S Signature Edition, desarrollada junto a la firma francesa Les Néréides, lleva esa idea todavía más lejos mediante nuevos acabados y accesorios decorativos que permiten personalizar el aspecto de los auriculares. Los nuevos Huawei FreeClip 2 S se reafirman en este concepto, no solo en los colores elegidos (azul y plata) sino también en un brillo que apunta a orfebrería: los patrones de luz se han conseguido a partir de 50 pasos precisos y elaborados.

Y luego están los detalles. Hay un pequeño gesto que todos hacemos varias veces al día y que damos completamente por sentado. Sacamos unos auriculares del estuche, buscamos cuál es el derecho y cuál el izquierdo y, solo entonces, nos los colocamos. Los nuevos Huawei FreeClip 2 S quieren eliminar incluso ese pequeño ritual. De hecho, lo hacen.

Su diseño, heredero de una de las propuestas más originales que ha visto el mercado en los últimos años, permite que cualquiera de los dos auriculares pueda colocarse en cualquiera de las dos orejas. Un sistema de reconocimiento automático identifica la posición y asigna instantáneamente el canal correcto, de modo que no hay que pensar, solo usar y empezar a escuchar. Puede parecer un detalle menor, pero resume bastante bien la filosofía de este producto: hacer que la tecnología desaparezca para que la experiencia resulte más natural.

Además de resultar llamativo, el diseño responde a un importante trabajo ergonómico. Huawei explica que la forma del denominado Comfort Bean se refinó a partir del análisis de más de 10.000 muestras de orejas humanas para mejorar el reparto del peso y aumentar la comodidad durante largas sesiones de uso. Cada auricular pesa apenas 5,1 gramos.

Pero la principal evolución respecto a la generación anterior llega en el interior. Los FreeClip 2 S incorporan un nuevo procesador con unidad de inteligencia artificial (NPU) que multiplica la capacidad de procesamiento del audio. Esa potencia adicional permite mejorar la claridad de las llamadas, adaptar automáticamente el volumen según el ruido ambiente y reforzar las voces cuando detecta conversaciones o podcasts.

Huawei también ha renovado el sistema acústico mediante unos nuevos controladores de doble diafragma, capaces de ofrecer graves más presentes y una reproducción con mayor nivel de detalle, uno de los aspectos donde tradicionalmente más sufrían los auriculares de tipo abierto. A esto hay que sumarle una de las novedades más prácticas sea su integración con los asistentes de inteligencia artificial. Con un sencillo gesto táctil, los FreeClip 2 S permiten invocar asistentes como Siri o Gemini, facilitando consultar una dirección, responder preguntas, gestionar recordatorios o controlar el móvil sin necesidad de sacarlo del bolsillo. Ni problemas si eres de Android o iOS.

La autonomía también juega un papel importante. Huawei anuncia hasta 9 horas de reproducción continua con una sola carga (y cumple) y hasta 38 horas utilizando el estuche, compatible tanto con carga mediante USB-C como con carga inalámbrica. De hecho, si tienes un reloj inteligente de Huawei, el cargador (la base) también sirve para cargar estos auriculares. Los auriculares cuentan además con certificación IP57, lo que les permite soportar sudor, lluvia o salpicaduras durante actividades deportivas.

Pero la pregunta clave es cómo gestionan el sonido. Sin entrar en facilismos mal sonantes, lo hacen con una solvencia sorprendente teniendo en cuenta que no están dentro del pabellón auditivo, pero de algún modo (diseño, IA, ergonomía y hardware mediante) consiguen que no nos demos cuenta que están fuera.

Durante años, los auriculares parecían seguir una única dirección: aislar cada vez más al usuario del exterior mediante sistemas de cancelación activa de ruido. Los FreeClip recorren justo el camino contrario. Su formato abierto busca mantener la conexión con el entorno sin renunciar a una buena calidad de sonido. Y el diseño los hace rozar la orfebrería y favorecer la individualidad. No me extrañaría que, al igual que el chotis tiene su uniforme, el sonido lo haya encontrado en estos auriculares. Y es que, aquí, como diría el maestro Francisco Alonso, hay tomate.  Desde el estuche hasta los colores, pasando por la IA, la ergonomía y el confort, lo último de Huawei tiene mucha sustancia.  

La historia comenzó casi un siglo atrás, en 1935 y también de la mano de la música. Aquel año, el maestro Francisco Alonso, estrenó la obra Las de las armas tomar, una obra distópica (situada 15 años más adelante) en la que un chotis se haría famoso no por su música sino por su letra. ¿Su título? Aquí hay tomate. La expresión pasó a ser sinónimo de algo con enjundia, con valor agregado. Con los nuevos auriculares FreeClips 2 S, (la evolución estética de los FreeClip 2)Huawei muestra su raigambre, los intrincados orígenes que la han llevado a este producto, al igual que los orígenes de la mentada “expresión tomatil”.

Huawei nunca ha ocultado que los FreeClip pretenden escapar de la estética tecnológica tradicional. Lejos de los clásicos auriculares blancos o negros que sobresalen del oído con ese cilindro característico o de aquellos que cubren todo el pabellón auditivo y no son aptos para veranos, el nuevo modelo de la casa china apuesta por acabados metálicos y un diseño que recuerda más a una pieza de joyería que a un dispositivo electrónico.

Tanto es así que la edición FreeClip 2 S Signature Edition, desarrollada junto a la firma francesa Les Néréides, lleva esa idea todavía más lejos mediante nuevos acabados y accesorios decorativos que permiten personalizar el aspecto de los auriculares. Los nuevos Huawei FreeClip 2 S se reafirman en este concepto, no solo en los colores elegidos (azul y plata) sino también en un brillo que apunta a orfebrería: los patrones de luz se han conseguido a partir de 50 pasos precisos y elaborados.

Y luego están los detalles. Hay un pequeño gesto que todos hacemos varias veces al día y que damos completamente por sentado. Sacamos unos auriculares del estuche, buscamos cuál es el derecho y cuál el izquierdo y, solo entonces, nos los colocamos. Los nuevos Huawei FreeClip 2 S quieren eliminar incluso ese pequeño ritual. De hecho, lo hacen.

Su diseño, heredero de una de las propuestas más originales que ha visto el mercado en los últimos años, permite que cualquiera de los dos auriculares pueda colocarse en cualquiera de las dos orejas. Un sistema de reconocimiento automático identifica la posición y asigna instantáneamente el canal correcto, de modo que no hay que pensar, solo usar y empezar a escuchar. Puede parecer un detalle menor, pero resume bastante bien la filosofía de este producto: hacer que la tecnología desaparezca para que la experiencia resulte más natural.

Además de resultar llamativo, el diseño responde a un importante trabajo ergonómico. Huawei explica que la forma del denominado Comfort Bean se refinó a partir del análisis de más de 10.000 muestras de orejas humanas para mejorar el reparto del peso y aumentar la comodidad durante largas sesiones de uso. Cada auricular pesa apenas 5,1 gramos.

Pero la principal evolución respecto a la generación anterior llega en el interior. Los FreeClip 2 S incorporan un nuevo procesador con unidad de inteligencia artificial (NPU) que multiplica la capacidad de procesamiento del audio. Esa potencia adicional permite mejorar la claridad de las llamadas, adaptar automáticamente el volumen según el ruido ambiente y reforzar las voces cuando detecta conversaciones o podcasts.

Huawei también ha renovado el sistema acústico mediante unos nuevos controladores de doble diafragma, capaces de ofrecer graves más presentes y una reproducción con mayor nivel de detalle, uno de los aspectos donde tradicionalmente más sufrían los auriculares de tipo abierto. A esto hay que sumarle una de las novedades más prácticas sea su integración con los asistentes de inteligencia artificial. Con un sencillo gesto táctil, los FreeClip 2 S permiten invocar asistentes como Siri o Gemini, facilitando consultar una dirección, responder preguntas, gestionar recordatorios o controlar el móvil sin necesidad de sacarlo del bolsillo. Ni problemas si eres de Android o iOS.

La autonomía también juega un papel importante. Huawei anuncia hasta 9 horas de reproducción continua con una sola carga (y cumple) y hasta 38 horas utilizando el estuche, compatible tanto con carga mediante USB-C como con carga inalámbrica. De hecho, si tienes un reloj inteligente de Huawei, el cargador (la base) también sirve para cargar estos auriculares. Los auriculares cuentan además con certificación IP57, lo que les permite soportar sudor, lluvia o salpicaduras durante actividades deportivas.

Pero la pregunta clave es cómo gestionan el sonido. Sin entrar en facilismos mal sonantes, lo hacen con una solvencia sorprendente teniendo en cuenta que no están dentro del pabellón auditivo, pero de algún modo (diseño, IA, ergonomía y hardware mediante) consiguen que no nos demos cuenta que están fuera.

Durante años, los auriculares parecían seguir una única dirección: aislar cada vez más al usuario del exterior mediante sistemas de cancelación activa de ruido. Los FreeClip recorren justo el camino contrario. Su formato abierto busca mantener la conexión con el entorno sin renunciar a una buena calidad de sonido. Y el diseño los hace rozar la orfebrería y favorecer la individualidad. No me extrañaría que,al igual que el chotis tiene su uniforme, el sonido lo haya encontrado en estos auriculares. Y es que, aquí, como diría el maestro Francisco Alonso, hay tomate.  Noticias de Tecnología y Videojuegos en La Razón

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