Seis aspirantes por sus migajas y el aviso de Pogacar sobre Seixas: «Protéjanle y pronto brillará»

El dominio absoluto del esloveno deja apenas la emoción en los puestos de podio, donde Juan Ayuso mantiene su candidatura. Seixas, Del Toro y Evenepoel amenazan hasta la segunda plaza de Vingegaard Leer El dominio absoluto del esloveno deja apenas la emoción en los puestos de podio, donde Juan Ayuso mantiene su candidatura. Seixas, Del Toro y Evenepoel amenazan hasta la segunda plaza de Vingegaard Leer  

Mientras los favoritos descubrían las rampas del inédito Col de Haag, entre un gentío que alucinó al propio Tadej Pogacar -«fue inolvidable, uno de los ambientes más locos que he visto en mi carrera»- y dos rayas en el asfalto que se instaló hace tres años que parecían simular las calles de una pista de atletismo, hubo un momento de duda. Ocurre que cuando el esloveno tarda más de lo habitual en arrancar en solitario, surge la extrañeza. Y eso que cuesta recordar la última vez que padeció: antes de repetir triunfo en Le Markstein, el 25 de su trayectoria en el Tour, había sacado algún tipo de distancia a Jonas Vingegaard en 11 de los últimos 12 precedentes montañosos. El duelo que ya no es.

No era debilidad, claro. Era puro cálculo: lo acabó resolviendo a 23,9 km/h. Tadej quiere a su compinche Isaac Del Toro en el podio de París y sabía que «no estaba en su mejor versión». Así que decidió aguardar. Jugada maestra, de nuevo, que iba a desembocar en otro doblete del UAE en meta (el segundo equipo en hacerlo en un mismo Tour: como el Sky de 2012 con Chris Froome y Bradley Wiggins, aunque ellos en las cronos). Porque el mexicano sufrió, remontó a Florian Lipowitz y Juan Ayuso, atrapó a Paul Seixas y Jonas Vingegaard y finalmente los rebasó en la meta para atrapar los segundos de bonificación.

Del Toro sigue séptimo en esa clasificación en la que su compañero manda como no se recordaba, con 4:30 sobre el segundo, Vingegaard. Pero Del Toro está a apenas 1:20 del danés y, entre ellos, cinco aspirantes más. Una pelea apretada y preciosa por los restos.

Juan Ayuso, entrando en meta por delante de Lipowitz.
Juan Ayuso, entrando en meta por delante de Lipowitz.EFE

A la que le restan un buen puñado de batallas, empezando por este domingo en el Plateau de Solaison. Y siguiendo por el martes en la contrarreloj entre Évian y Thonon-les-Bains. Ahí debería ser terreno para que Remco Evenepoel tomara algo de tiempo a sus rivales. El belga, que perdió más de cuatro kilos para afrontar el empeño del Tour y esas cumbres en las que es incapaz de seguir el ritmo de los escaladores, se mantiene tercero (por delante de su compañero Lipowitz), salvando cada día con un coraje asombroso. Se descuelga, no se desmoraliza y acaba remontando puestos. A la espera (o no), de su habitual explosión total, así lo hizo tanto en los Pirineos, como en Le Lioran y así repitió el sábado en el altiplano hasta Le Markstein, donde a punto estuvo también de atrapar a Vingegaard, Seixas y Del Toro.

Fueron los dos jóvenes los que más sorprendieron. Especialmente un Seixas que asombra. Ha sabido campear con las presiones de un país, Francia, ansioso por un gran ciclista que vuelva ya no a ganar el Tour (desde Hinault hace 41 años), al menos a pelearlo. Pero el de Decathlon, ya cuarto y vestido de blanco tras adelantar a Juan Ayuso, tiene 19 años. «Ha demostrado que es un campeón, que puede liderar un equipo y que está muy fuerte. El público le adora, es la gran esperanza francesa. Protéjanle y pronto brillará», avisó un Pogacar que tuvo algún guiño cómplice con quien se antoja la amenaza a su era.

«Fue otro día muy difícil, pero nos estamos acostumbrando. Eso es lo que realmente valoro. Entrené muy, muy duro para esto, el equipo trabajó duro para esto. Mis compañeros hicieron un gran trabajo, como lo han hecho durante las últimas dos semanas. Es un verdadero placer tener este maillot blanco y seguir luchando por el podio», razonó el chico, con ganas de la etapa de este domingo «cerca de la casa de mis abuelos»: «Conozco muy bien la subida a la meseta de Solaison, ya que la he hecho varias veces. Es realmente muy dura. Es difícil encontrar una subida más difícil. Va a ser una gran etapa».

En esa pelea de la que nadie quiere caerse, se mantiene también bravísimo un Ayuso al que no se le ha comprobado un mal rato. Sin alardes pero sin fisuras, sigue cumpliendo su plan en su primer Tour como líder de equipo. Tras superar una gripe A en las semanas previas, confía en seguir yendo a más.

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