El operativo que lucha en la provincia de Toledo contra el avance de los incendios de Ávila y Madrid lo hace a contrarreloj para que la nueva ola de calor que desembarcará el miércoles no agrave los flancos del enjambre de fuegos que asolan el Valle del Tiétar y la Sierra Oeste de Madrid. En los frentes que lindan con Toledo las hectáreas afectadas, según el Gobierno de España, rondan las 2.000, aunque otras fuentes rebajan esa cifra a 850. En el flanco toledano del Tiétar, entre La Iglesuela y La Adrada, los trabajos para contener el fuego avanzan. “Solo faltan unos 200 metros para perimetrarlo”, aseguraba el delegado del Gobierno de España en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, tras asistir a un CECOPI en Toledo. En la zona de Almorox, llegan refuerzos de la UME para evitar que el viento reavive el fuego que el miércoles saltó desde allí a varias urbanizaciones de Villa del Prado.
Con los flancos más próximos a Castilla-La Mancha ya estabilizados, buena parte de los más de 5.000 evacuados en esta provincia podrán volver ya a sus casas
El operativo que lucha en la provincia de Toledo contra el avance de los incendios de Ávila y Madrid lo hace a contrarreloj para que la nueva ola de calor que desembarcará el miércoles no agrave los flancos del enjambre de fuegos que asolan el Valle del Tiétar y la Sierra Oeste de Madrid. En los frentes que lindan con Toledo las hectáreas afectadas, según el Gobierno de España, rondan las 2.000, aunque otras fuentes rebajan esa cifra a 850. En el flanco toledano del Tiétar, entre La Iglesuela y La Adrada, los trabajos para contener el fuego avanzan. “Solo faltan unos 200 metros para perimetrarlo”, aseguraba el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, tras asistir a un CECOPI en Toledo. En la zona de Almorox, llegan refuerzos de la UME para evitar que el viento reavive el fuego que el miércoles saltó desde allí a varias urbanizaciones de Villa del Prado.
En ese triángulo es donde los medios del Infocam y del resto del operativo centrar sus trabajos con maquinaria pesada, herramienta manual y quemas de ensanche. Sabrido recalca que “en ningún caso” se puede hablar aún de “control”. “El objetivo es doble: apoyar a Ávila y Madrid y establecer una línea defensiva para que esos incendios frenen en el sur. Algo que, a grosso modo, estamos consiguiendo de una manera muy satisfactoria”, afirmaba este lunes, desde el Puesto de Mando Avanzado de La Iglesuela, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. “De momento, mucha superficie quemada y muchas cosas impactadas, pero las vidas humanas y el grueso de las poblaciones están siendo muy protegidos”, recalcaba Page, contento con el nivel de coordinación y colaboración entre administraciones. “Mucho más de lo que el ruido político transmite a veces”.
Los vecinos de los 11 municipios de la Sierra de San Vicente y del Tiétar toledano evacuados desde el sábado viven una tensa espera. “Sabemos que la gente puede estar nerviosa porque quiere volver a sus casas, pero yo les pediría prudencia y mucha confianza”, remarca Sabrido. García-Page apunta a una posible desescalada en las próximas horas para “algunas familias de algunos municipios” si las condiciones lo permiten. En Talavera de la Reina hay unos 2.000 evacuados de Toledo y de Ávila, alrededor de 1.300 en su recinto ferial. “Es un panorama desolador. Nos costará mucho, pero saldremos al final”, cuenta David, vecino de la localidad abulense de Santa María del Tiétar, realojado junto a su familia y sus mascotas en uno de sus pabellones. Otros, como Miguel, taxista de La Iglesuela, prefiere dormir en su furgoneta de nueve plazas. “Es una situación muy dura”, afirma.
Los incendios sí están dando un respiro a los ganaderos, más aliviados tras poder acceder a sus granjas durante cuatro horas para alimentar a sus rebaños en un dispositivo coordinado por la Guardia Civil, que también patrulla la zona para evitar posibles pillajes. “Los animales están bien, no están muy afectados por el humo”, cuenta David Agüero, ganadero de 40 años con unas 200 vacas en Castillo de Bayuela y San Román de los Montes. Los granjeros evacuados en estos 11 pueblos rondan el medio millar. “El foco del incendio está lejos, pero el primer día había mucho humo y llegué a mi casa del trabajo con bastante dolor de cabeza”, apunta Agüero, que pasa estos días en su vivienda de Talavera y que se muestra comprensivo, pese a todo, con la orden de desalojo. “El domingo por la mañana era impracticable el humo que había”, relata.
Pero no todos han abandonado sus casas. En Pelahustán, con unos 400 habitantes, permanecen, junto a su alcalde, Roberto García, una veintena de vecinos, entre ellos varios ganaderos. “Se pongan como se pongan no me voy a marchar. La prioridad era salvar la vida de mis vecinos y después proteger mi pueblo en caso de que llegue la peor parte del incendio, a una distancia aún considerable”, reconoce García. “Creo que ya se dan las condiciones para regresar paulatinamente y de forma ordenada, con algún confinamiento temporal o por horas si hiciera falta. La situación es ya lo suficientemente buena como para que la gente pueda y deba volver a sus casas”, defiende. Es lo que más implora Carmen, una de las vecinas de Pelahustán que sí pasará su tercera noche en Talavera Ferial. “El alcalde nos da esperanza y nos dice que posiblemente podamos volver este martes”.
En Escalona, en un pabellón polideportivo, permanecen un centenar de vecinos de dos urbanizaciones de Almorox, pero también de Cenicientos y de Cadalso de los Vidrios, desalojados el sábado por el incendio de Villa del Prado. El fuego también llevó a David, dueño de un hotel canino en Almorox, a evacuar a sus animales a otro centro en Illescas. “Son perros con un comportamiento difícil. La ayuda fue nula e hicimos el traslado con nuestros propios medios”, denuncia. “Nos cuidan muy bien, pero queremos estar en nuestra casa”, suspira Juan Manuel, vecino de El Tiemblo de 73 años, el único abulense en Escalona entre toledanos y madrileños. De las noches frescas del Tiétar ha pasado a la canícula toledana: “Tomo pastillas para poder dormir, pero yo no estoy acostumbrado a este calor”, confiesa. “Es hacer tiempo hasta poder volver”. Algo para lo que aún deberá esperar.
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