
“La comida no se prohíbe”. “Repartir cenas no es delito”. Un colectivo de voluntarios que ofrece comida “solidaria” en San Sebastián a personas sin hogar ha desplegado carteles con estos mensajes para expresar su disconformidad con la repentina decisión del alcalde, Jon Insausti (PNV), de prohibir el reparto de alimentos a estos ciudadanos desprotegidos por razones de “insalubridad” y para “evitar problemas de convivencia” con los vecinos de la ciudad.
El alcalde del PNV aduce problemas de salubridad y de convivencia para dejar sin autorización el reparto de comida que realizaba un colectivo de voluntarios
“La comida no se prohíbe”. “Repartir cenas no es delito”. Un colectivo de voluntarios que ofrece comida “solidaria” en San Sebastián a personas sin hogar ha desplegado carteles con estos mensajes para expresar su disconformidad con la repentina decisión del alcalde, Jon Insausti (PNV), de prohibir el reparto de alimentos a estos ciudadanos desprotegidos por razones de “insalubridad” y para “evitar problemas de convivencia” con los vecinos de la ciudad.
Desde este martes, las personas que acudían a tres puntos de la capital a recoger su alimento en la calle no volverán a recibirlo. Solo podrán abastecerse en los puntos oficiales que ofrece el Ayuntamiento donostiarra. “Se abre un nuevo tiempo para afrontar el sinhogarismo”, ha afirmado el regidor al anunciar la supresión de las conocidas como “cenas solidarias”. El consistorio dice que reforzará el programa de comidas a los sin techo con una aportación suplementaria de 500.000 euros, hasta llegar a los dos millones de euros anuales, para ofrecer un total de 416 comidas diarias.
La iniciativa ciudadana Kaleko Afari Soliarioak (Cenas solidarias callejeras, en euskera) comenzó en noviembre de 2020, en plena pandemia, a dar una comida caliente por las noches para “cubrir los derechos alimentarios y las necesidades básicas” de las personas que viven en la calle en San Sebastián. A diario, estos voluntarios se colocaban en cuatro puntos de la ciudad (en la Parte Vieja, junto a los juzgados de Egia, en Anoeta al lado del estadio de fútbol y en una céntrica plaza frente a la Diputación guipuzcoana). “Les hemos dado comida, pero también mucho cariño. También hemos tratado de cubrir otras necesidades que no encuentran en los servicios sociales”, explica Mariaje Etxabe, una de estas voluntarias.
El alcalde ha informado de que esta iniciativa solidaria deja de estar autorizada, lo que ha causado un gran malestar entre los voluntarios. “Se ha tenido en cuenta la delincuencia y la convivencia. Hay una sensación de inseguridad y problemas de convivencia en estos entornos”, según Insausti, quien refuerza esta idea con datos: “En Egia, una vez que se retiró la iniciativa de las cenas solidarias, este último año la tasa de delincuencia ha descendido un 20%. Sin embargo, en los otros tres puntos [donde se seguía repartiendo la comida] las intervenciones policiales se han multiplicado por dos”. Con el tiempo, se suprimió este puesto de Egia porque eran frecuentes los incidentes.
Las cenas solidarias en San Sebastián servían como sustento alimenticio a unas 300 personas (más de 100 en la plaza de la Constitución, otras tantas en la plaza Gipuzkoa y unas 60 en Anoeta). Suelen acudir “personas autóctonas con problemas mentales y de adicciones, además de marroquíes y argelinos, principalmente”, comenta Mariaje Etxabe. Los voluntarios costean de su bolsillo la compra de la comida, la cocinan y después la sirven por las noches. Reciben aportaciones ciudadanas para comprar los platos o cuencos de cartón, cucharas y servilletas que ofrecen a las personas sin techo.
“Nuestra intervención no se reduce a darles de comer. Se les hace un acompañamiento a los servicios sociales y les ayudamos a cubrir otras necesidades, como la recarga de tarjetas de transporte, arreglos de teléfonos móviles, orientación educativos. Les acompañamos al dentista, les compramos medicinas que necesitan…”, explica Etxabe.
Tras las quejas del PP
El colectivo solidario considera que el alcalde donostiarra “se ha plegado a los intereses del PP”. Este partido lleva varios años reclamando la prohibición de esta práctica ciudadana. Su portavoz en el Ayuntamiento, Borja Corominas, ha venido publicando en redes sociales vídeos para denunciar esta práctica solidaria porque “incumple la normativa y genera problemas de convivencia”.
El PP y el PSE-EE (socio de gobierno del PNV en el consistorio donostiarra) han apoyado la medida adoptada por el alcalde, quien ha remarcado que la decisión está sustentada en cuatro informes elaborados por los departamento de Espacio Público, Salud y Medio Ambiente, Acción Social y por la Guardia Municipal. “Aquí hay que cumplir ciertas normas de convivencia. Humanismo sí, exigencia también”, señala el regidor. Tanto EH Bildu como Sumar han criticado la prohibición de las cenas solidarias por “injustificable” e “inhumana”, según los abertzales. “Castiga la solidaridad y deja más desprotegidas a personas que ya han sido abandonadas por las instituciones”, en opinión de Sumar.
El alcalde Insausti no ha llamado a ningún representante del colectivo solidario para comunicarle su decisión, según denuncian sus integrantes: “Nadie nos ha llamado y ahora se deja sin cenas a más de 300 personas de un día para otro. El Ayuntamiento debería poner hoy mismo en marcha comedores sociales para atender a estas personas. Exigimos una alternativa real y se respete nuestra labor social”, asegura esta ONG en un comunicado.
En una carta al acalde, Etxabe le reconoce estar “desengañada” por su decisión de prohibir las cenas solidarias. Con esta medida, dejará de atenderse a personas desprotegidas que “no causan ningún mal” a la ciudad. “Se ha conseguido que respeten el espacio de las cenas, salvo en contadas situaciones en las que se produce algún altercado, algún episodio de violencia que conseguimos encauzar. La policía municipal tiene constancia de que son casos esporádicos. Y tampoco es cierto que haya problemas de limpieza e insalubridad, porque tras el reparto se recogen todos los desechos y el espacio queda limpio”, le indica en la misiva. “Poco ha tardado, señor Insausti, en caer en la línea del PP”, remata en el escrito.
El consistorio asegura que está destinando 1,5 millones al año para dar comidas diarias a 316 personas y que en adelante esta partida, con la colaboración económica del Gobierno vasco, según Insausti, se subirá a los dos millones para poder llegar a 416 personas. Esta iniciativa comenzará, según ha anunciado, con las personas empadronadas en San Sebastián y aquellas que mantengan un arraigo de tres meses de estancia mínima en la ciudad. El modelo de asistencia alimentaria del Ayuntamiento funciona de forma distinta a la de los voluntarios. Los beneficiarios no acuden a un lugar a recibir la comida, sino que reciben tickets que pueden canjear en bares y restaurantes.
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