
La noche que las autoridades calificaban como crítica ha acabado dando un respiro. Tras seis días de lucha ininterrumpida contra el fuego que devora el pulmón verde de Castellón, la Sierra de Espadán, los servicios de emergencia hacen un balance esperanzador de las últimas horas. Bomberos y brigadas forestales han trabajado sin descanso para contener un incendio que comenzó en un barrio de La Vall d’Uixó y que ha mantenido en vilo a toda la provincia. Esta vez, la meteorología ha jugado a favor. Con unas condiciones más benignas que las registradas en jornadas anteriores, un cambio que ha insuflado optimismo a los equipos desplegados sobre el terreno, conscientes de que aún queda mucho trabajo. El incendio, que sigue fuera de control, ya ha arrasado unas 9.644 hectáreas y dibuja un perímetro de 81 kilómetros. Cerca de un millar de vecinos de municipios como Ayódar, Villamalur, Almedíjar, Azuébar y Fuentes de Ayódar podrán regresar este jueves a sus hogares, mientras unos 7.000 residentes continúan desalojados en plena ola de calor.
Las llamas siguen fuera de control tras arrasar 9.644 hectáreas y devorar parte del parque natural de la Sierra de Espadán
La noche que las autoridades calificaban como crítica ha acabado dando un respiro. Tras seis días de lucha ininterrumpida contra el fuego que devora el pulmón verde de Castellón, la Sierra de Espadán, los servicios de emergencia hacen un balance esperanzador de las últimas horas. Bomberos y brigadas forestales han trabajado sin descanso para contener un incendio que comenzó en un barrio de La Vall d’Uixó y que ha mantenido en vilo a toda la provincia. Esta vez, la meteorología ha jugado a favor. Con unas condiciones más benignas que las registradas en jornadas anteriores, un cambio que ha insuflado optimismo a los equipos desplegados sobre el terreno, conscientes de que aún queda mucho trabajo. El incendio, que sigue fuera de control, ya ha arrasado unas 9.644 hectáreas y dibuja un perímetro de 81 kilómetros. Cerca de un millar de vecinos de municipios como Ayódar, Villamalur, Almedíjar, Azuébar y Fuentes de Ayódar podrán regresar este jueves a sus hogares, mientras unos 7.000 residentes continúan desalojados en plena ola de calor.
Este jueves, la lucha se centraba en sofocar los brotes que surgen en el escarpado terreno de la sierra, con la amenaza de un fuerte incremento de las temperaturas, y en consolidar el frente que está “perimetrado”, aunque “no asegurado”, según apuntó este miércoles por la noche el consejero de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, tras la reunión del Cecopi. Los cerca de 7.000 vecinos desalojados siguen sin saber cuándo podrán regresar a sus casas. Las autoridades evitan fijar una fecha para el retorno y prefieren esperar a comprobar cómo evoluciona el incendio antes de tomar una decisión.
Los mensajes reflejan la enorme dificultad de anticipar el comportamiento de un incendio de estas características y de trasladar con claridad el estado real de la emergencia mientras el parque natural continúa ardiendo. Pese a la evolución favorable de las últimas horas, la cautela sigue marcando el discurso de los responsables de la extinción. El director técnico operativo del Puesto de Mando Avanzado (PMA), Antonio Rodrigo, aseguraba anoche que la situación era “bastante mejor que días atrás”. Preguntado por si era optimista, respondía con una mezcla de esperanza y prudencia: “Bueno, no del todo, pero sí”. Acto seguido rebajaba las expectativas: “Necesitamos 48 horas para poder dar alguna novedad sobre el incendio”.
Bomberos que participan en las labores de extinción han explicado a EL PAÍS que la cabeza del incendio se encuentra en una de las zonas más complicadas del perímetro, un terreno escarpado y lleno de barrancos de difícil acceso. “Por esas pistas los medios terrestres llegan hasta donde pueden. Tenemos desplegada una línea de 1.700 metros de manguera y moverla por la montaña es muy complicado porque se engancha constantemente. Por eso, si los medios aéreos no pueden actuar, nosotros solos no podemos hacer mucho más”, explicaba uno de los bomberos forestales. Los servicios de emergencia han reconocido durante varios días que los medios aéreos no han podido intervenir en las zonas de mayor actividad del incendio debido a las adversas condiciones meteorológicas. El miércoles, los helicópteros pudieron volver a levantar el vuelo. “Están haciendo daño al fuego, pero no hasta el punto de pararlo”, resumía uno de los bomberos.
La meteorología ha jugado en contra de los equipos de extinción. Durante los últimos días, una de sus principales preocupaciones ha sido la inversión térmica, un fenómeno atmosférico en el que una capa de aire cálido atrapa el aire más frío junto al suelo. Esto impide que el humo se disperse, reduce drásticamente la visibilidad y altera el comportamiento del incendio, dificultando las labores de extinción y, especialmente, la intervención de los medios aéreos.
“Cuando sopla el viento, el fuego puede recorrer una ladera de 500 metros en apenas cinco minutos. En el momento en que prende la copa de un árbol, el incendio empieza a propagarse de copa en copa y ahí nosotros ya no podemos hacer nada con nuestras mangueras frente a árboles de 15 metros de altura”, explica uno de los bomberos. “Por eso, en incendios de estas características, los medios aéreos hacen el 90% del trabajo”.

De momento, la Generalitat no ha dado datos sobre la superficie quemada dentro de los límites del espacio protegido que ocupa 31.180 hectáreas. La batalla contra el fuego está teniendo lugar en varios ejes y al menos uno de ellos pasa por Alcudia de Veo, población situada en el corazón del parque, que cuenta con valiosos bosques de alcornoques. Eslida es otro de los términos afectado por las llamas. En sus montañas conserva una de las mayores concentraciones de alcornoques, junto con Aín, Alfondeguilla y Almedíjar, todas ellas poblaciones que han sido evacuadas.

El alcornoque resiste, no obstante, mucho mejor el fuego que el extendido pino rodeno, por ejemplo, gracias a las propiedades aislantes de su gruesa corteza de corcho y a su gran capacidad de rebrote. En la última reunión del cecopi este miércoles se acordó mantener la evacuación y el confinamiento de los municipios y las urbanizaciones afectadas. Valderrama insistió en que las próximas 48 horas serán “esenciales” para determinar la situación.
Siguen fuera de sus casas los vecinos de los municipios de Artana, Eslida, Aín, Alcudia de Veo (incluida la pedanía de Veo), Tales, Alfondeguilla, Torralba del Pinar, Sueras, Villamalur, Chóvar, Azuébar y Almedíjar, además de las urbanizaciones Solaig, Montserrat y Peña Negra en el municipio de Betxí, así como de la pedanía de Artesa de Onda. Esta medida tendrá vigencia hasta las 23:59 de esta noche por razones de seguridad de las personas y las necesidades operativas de la emergencia.
Mientras el dispositivo mantiene todos sus esfuerzos sobre el terreno, las autoridades insisten también en las medidas de protección para la población. El conseller de Emergencias reiteró la recomendación de consumir agua embotellada en las zonas afectadas y recordó la conveniencia de utilizar mascarilla en los municipios donde el confinamiento sigue en vigor debido a la presencia de humo.
La reunión del cecopi dejó además otra decisión dirigida a aliviar la situación de los vecinos evacuados. En coordinación con los alcaldes, efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado organizarán convoyes para permitir el acceso puntual a los municipios desalojados, de modo que los residentes puedan atender a sus mascotas, dejarles alimento y agua y comprobar su estado.
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