El régimen iraní quiere mantener e intensificar la presión sobre Estados Unidos y sus aliados tras más cinco meses de guerra. El líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, ha designado esta semana a los sustitutos de seis altos mandos militares muertos durante los primeros días de la ofensiva lanzada por los ejércitos israelí y estadounidense el 28 de febrero. Entre ellos está el general Ali Abdolahí como jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y el general Ahmad Vahidí como comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria. De todos los nombramientos, el más relevante es el de Mohsen Rezaí como nuevo secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el máximo órgano de decisión del país después del líder supremo.
El nombramiento del ex comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria y candidato presidencial refuerza la voluntad del régimen de presionar a EE UU. La Interpol le busca en relación con un atentado en Buenos Aires en 1994
El régimen iraní quiere mantener e intensificar la presión sobre Estados Unidos y sus aliados tras más cinco meses de guerra. El líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, ha designado esta semana a los sustitutos de seis altos mandos militares muertos durante los primeros días de la ofensiva lanzada por los ejércitos israelí y estadounidense el 28 de febrero. Entre ellos está el general Ali Abdolahí como jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y el general Ahmad Vahidí como comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria. De todos los nombramientos, el más relevante es el de Mohsen Rezaí como nuevo secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el máximo órgano de decisión del país después del líder supremo.
Rezaí, ex comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, veterano militar y político de 71 años, sustituye a Mohammad Bagher Zolghadr, que deja el cargo apenas cuatro meses después de asumirlo. Su llegada al Consejo Supremo de Seguridad Nacional le sitúa al frente de un organismo que desempeña un papel central en las decisiones sobre la guerra, la diplomacia y el enfrentamiento entre Teherán y Washington.
Su nombramiento hace más visibles las diferencias internas en Irán sobre la estrategia ante la guerra y las negociaciones. En un mensaje difundido el 18 de junio tras la firma del memorando de entendimiento entre Teherán y Washington, Jameneí afirmó sobre el acuerdo: “En principio, yo tenía otra opinión”. Dos días después, Rezaí recogió las palabras del líder iraní en una entrevista con medios locales y subrayó que “la opinión [de Jameneí] habría tenido más éxito”, y explicó: “Yo me oponía al alto el fuego. Negociemos. Pero ¿por qué teníamos que aceptar un alto el fuego?”.
Las declaraciones apuntan a que Jameneí defendía negociar mientras continuaba el enfrentamiento. En la práctica, el nombramiento de Rezaí se interpreta como un desplazamiento del equilibrio de poder dentro del sistema político iraní: de los partidarios de “negociar durante un alto el fuego” hacia quienes defienden “negociar bajo el fuego de la guerra”.
El propio Rezaí afirmó en julio que “el control del estrecho de Ormuz era más importante que decenas de bombas atómicas”. En la práctica, no obstante, la aplicación del memorando durante el alto el fuego ha fracasado.
Medio siglo de trayectoria
La presencia de Rezaí en las estructuras militares, de seguridad y políticas iraníes se remonta a casi medio siglo. Comenzó su actividad política antes de la revolución de 1979 en el círculo Mansouroun, un grupo islamista armado cuyos miembros llegaron posteriormente a ocupar algunos de los principales cargos de la República Islámica. Muchos de sus nombres aparecen hoy entre los designados por el nuevo líder. Rezaí desempeñó por entonces un papel activo en la creación de la estructura de los servicios de inteligencia de la Guardia Revolucionaria y, con apenas 27 años, fue nombrado comandante en jefe de esta fuerza por el ayatolá Ruholah Jomeiní.
Fue durante ese periodo cuando conoció a Mojtaba Jameneí, entonces de 17 años, durante la breve estancia de este en los frentes de la guerra entre Irán e Irak, en los años ochenta. En aquella época habían aumentado las tensiones entre su padre, Ali Jameneí, entonces presidente de Irán, y el primer ministro del país, Mir-Hosein Mousaví. Rezaí se inclinó por Jameneí, lo que contribuyó a ganarse la confianza tanto de Mojtaba como de su padre.
Rezaí permaneció 16 años en la Guardia Revolucionaria, entre 1981 y 1997. Las victorias de los primeros años de la guerra contra Irak, especialmente la liberación de Jorramchar, el 24 de mayo de 1982, que permitió expulsar al ejército de Sadam Husein de gran parte del territorio iraní, contribuyeron de manera decisiva a consolidar su prestigio militar. Ese prestigio sobrevivió a los altibajos de los últimos años de la guerra y a las controversias sobre su responsabilidad en algunas de las derrotas iraníes.
En su reciente decreto de nombramiento, el actual líder supremo, Mojtaba Jameneí, lo describió como “uno de los pioneros del glorioso periodo de los ocho años de Defensa Sagrada”, la guerra entre Irán e Irak (1980-1988). En ella, Rezaí formó parte del grupo de comandantes que defendían que el conflicto continuara hasta la derrota completa de Irak ante sus tropas.
Carrera política
En 1997, Rezaí dejó atrás el uniforme militar. Ese año, Ali Jameneí lo nombró secretario del Consejo de Discernimiento de la Conveniencia del Sistema, cargo que ocupó durante 24 años, hasta 2021. El órgano estaba presidido por el influyente clérigo y rival político de Jameneí, Akbar Hashemí Rafsanyaní. Durante ese periodo, Rezaí actuó como hombre de confianza del entonces líder supremo y desempeñó un papel de vigilancia y contención de Rafsanyaní.
Fue también durante esos años cuando comenzó sus estudios en la Universidad de Teherán y obtuvo un doctorado en Economía. Rezaí intentó así alejarse de una trayectoria asociada casi exclusivamente al ámbito militar y construir un perfil político y de gestión más amplio.
Pero la parte más ambiciosa de su carrera política fue también la menos exitosa. Rezaí se presentó en cuatro ocasiones a las presidenciales. En 2021, en su cuarto intento, terminó segundo, por detrás de Ebrahim Raisí, que le nombró vicepresidente de Asuntos Económicos.
La trayectoria de Rezaí tampoco está exenta de episodios controvertidos. Uno de los más graves es el atentado cometido el 18 de julio de 1994 contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en Buenos Aires. La justicia argentina acusó a varios altos cargos de la República Islámica de la época, entre ellos a Rezaí, de haber participado en la toma de decisiones sobre el atentado. En 2007, Interpol emitió una notificación roja contra seis personas, entre ellas Rezaí.
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