Luz Casal, una clásica con sus clásicos

15/08/2026  - Calella de Palafrugell - CAP ROIG FESTIVAL - LUZ CASAL Fotos: José Irún

Luz Casal está, desde hace tiempo, en un momento dulce de su carrera que seguramente está viviendo sin alharacas, sabedora de lo frágil que es casi todo en esta vida. Pero a estas alturas, con el poso que dejan los años y la felicidad de poder continuar haciendo lo que desea con el apoyo del público, la vida es más fácil, gratificando casi en cada actuación. En el festival de Cap Roig dejó en evidencia estas percepciones, manejándose solvente y dominadora por un repertorio diverso en el que sacó a relucir una de sus mejores facetas, la interpretación. Esa forma de cantar, ese convencimiento no impostado al decir las letras, su entrega al público, cercana pero no ramplonamente tópica, desde un espacio de poder, le permitieron dedicar cerca de dos horas a recordar que es una de las grandes damas del pop-rock español. Su público se lo mostró.

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Luz Casal, durante el concierto en el Festival de Cap Roig.  La cantante se mostró feliz, plena y competente en su paso por Cap Roig  

La cantante se mostró feliz, plena y competente en su paso por Cap Roig

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15/08/2026 – Calella de Palafrugell – CAP ROIG FESTIVAL – LUZ CASAL Fotos: José IrúnJose Irun

Luz Casal está, desde hace tiempo, en un momento dulce de su carrera que seguramente está viviendo sin alharacas, sabedora de lo frágil que es casi todo en esta vida. Pero a estas alturas, con el poso que dejan los años y la felicidad de poder continuar haciendo lo que desea con el apoyo del público, la vida es más fácil, gratificando casi en cada actuación. En el festival de Cap Roig dejó en evidencia estas percepciones, manejándose solvente y dominadora por un repertorio diverso en el que sacó a relucir una de sus mejores facetas, la interpretación. Esa forma de cantar, ese convencimiento no impostado al decir las letras, su entrega al público, cercana pero no ramplonamente tópica, desde un espacio de poder, le permitieron dedicar cerca de dos horas a recordar que es una de las grandes damas del pop-rock español. Su público se lo mostró.

Dado que presentaba su último disco, Me voy a permitir,un título que ya explica bastantes cosas, comenzó precisamente por él, con una pieza rítmica que en directo suena más directa, menos instrumentada, casi más franca que en disco. Poco más tarde se lucía con Volver a comenzar con sus estrofas iniciales casi más dichas que cantadas, expresadas como quien cuenta una historia, esa que ayuda a darnos más oportunidades cuando la adversidad nos descarrila. Su recuerdo a Amalia Rodrígues mediante Lágrima fue su segunda parada en ese disco en el que Luz se ha dado permiso para afrontar versiones de otras voces, algo que jamás ha sido ajeno a su carrera y que da al título del álbum un sentido que va más allá de este hecho. Por ejemplo hacer un tema sobre la vigencia del odio, comprendiéndolo puntualmente pese a no permitírselo de manera continuada, “sería horroroso odiar”, dijo al presentar Bravo, tema que tomó del cancionero de Olga Guillot, una de las artistas que lo han abordado. “Te odio tanto que yo misma me espanto de mi forma de odiar”, cantó con tal convicción que hasta daba un poco de pena la persona destinataria de tamaño odio. Eso es interpretar, hacer verosímil un sentimiento, una actitud, un estado de ánimo.

En la parte central del concierto, antes del segundo cambio de vestuario, Luz dejó ir alguno de sus clásicos, un No me importa nada que dedicó a las mujeres, con las que estableció un tan invisible como evidente sentimiento de complicidad, ese Besaré el suelo por ti que muestra amor y sufrimiento, dos caras a menudo en relación y Un nuevo día brillará en el que espoleó al público para acompañarla. Y la platea cantó, perdiendo poco a poco el miedo hasta recibir la final aprobación de Luz. De vuelta a escena, y según dijo rompiendo una norma que suele evitar esta canción en su repertorio cuando actúa en España, cantó 18 años,la adaptación del Il venoit d’avoir 18 ans de Dalida que concluye con una frase casi demoledora, fin de una relación entre personas de edades distanciadas que marcó la vida de su intérprete, “había olvidado que yo tenía dos veces 18 años”. Otra mujer ocupó el centro cuando Luz cantó Nada es imposible, una loa a la resiliencia con Noah Higón, jurista, politóloga y escritora aquejada de varias enfermedades raras que no le han arrebatado la ilusión de vivir. Fue quizás uno de los momentos de más intensidad emocional, pues a Luz se la vio impresionada por el carácter y actitud de la activista cuando presentó la pieza.

La recta final de la actuación bajó esta intensidad, expresada por medio de canciones de regusto pop y caminar pausado, y se ancló en el rock, comenzando por Me voy a permitir, una licencia a sí misma, quizás hija de una edad en la que callarse no es opción ante la posibilidad de ser sincera consigo misma y el entorno.Rufino y Loca antecedieron unos bises que abrió con Lo eres todo un tramo sin batería para Negra sombra y Piensa en mí. No faltó Es por ti, su Boig Per tú de Sau, que en Cataluña no puede ausentarse del repertorio. Luz haciendo lo que desea, Luz, madura y segura, Luz, un ramillete de éxitos para relacionar amor y dolor, tristeza y esperanza en una noche en la que pareció particularmente satisfecha de estar sobre un escenario.

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