La inmunoterapia específica con alérgenos consiste en la administración controlada y progresiva del alérgeno responsable, por ejemplo el polen, mediante comprimidos sublinguales o inyecciones Leer La inmunoterapia específica con alérgenos consiste en la administración controlada y progresiva del alérgeno responsable, por ejemplo el polen, mediante comprimidos sublinguales o inyecciones Leer
Giovanni Lasagni, alergólogo e inmunólogo del Hospital San Raffaele en Milán explica que las alergias estacionales primaverales, generalmente, están causadas por la exposición a los pólenes de árboles, gramíneas u otras plantas que, durante la temporada de floración, se dispersan en el aire y son inhalados.
En sujetos predispuestos, el sistema inmunitario reacciona de forma excesiva a estas sustancias, provocando síntomas como estornudos repetidos, rinorrea (goteo nasal), congestión nasal, picor y lagrimeo de los ojos. Los fármacos antihistamínicos y los sprays nasales suelen ser el primer enfoque terapéutico. Estos tratamientos son útiles porque reducen la intensidad de los síntomas durante el periodo crítico. Sin embargo, no actúan sobre la causa de la alergia y, en algunas personas, pueden provocar efectos secundarios como somnolencia o sensación de fatiga.
Hoy en día existe una terapia que actúa de forma más dirigida sobre el mecanismo de la alergia: la inmunoterapia específica con alérgenos, también llamada ‘vacuna para las alergias’. Este tratamiento consiste en la administración controlada y progresiva del alérgeno responsable, por ejemplo el polen, mediante comprimidos sublinguales o inyecciones. El objetivo es «educar» gradualmente al sistema inmunitario para que tolere la sustancia que desencadena la reacción alérgica.
Si se realiza correctamente y durante un periodo adecuado (por lo general varios años), la inmunoterapia puede reducir de forma significativa la sensibilidad a los alérgenos y, por tanto, disminuir la intensidad de los síntomas durante la temporada de polen, reduciendo la necesidad de recurrir a fármacos sintomáticos. No obstante, es importante subrayar que la indicación del tratamiento debe evaluarse caso por caso.
Una visita alergológica con posibles pruebas específicas (como prick test o análisis de sangre) permite identificar con precisión los alérgenos responsables y establecer si la inmunoterapia representa la estrategia más adecuada. Con una correcta evaluación por parte del especialista, a menudo es posible lograr un buen control de la enfermedad y mejorar de forma notable la calidad de vida durante la primavera.
Un diagnóstico precoz del problema alérgico también permite plantear una gestión más personalizada y prevenir un empeoramiento de los síntomas en los años siguientes. Un mejor conocimiento de los periodos de polinización y la adopción de algunas medidas preventivas sencillas pueden contribuir además a limitar la exposición a los pólenes y reducir aún más las molestias en la vida cotidiana.
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