Ana Milán, en su propio Chester: «El alma del ser humano está siendo vapuleada»

La actriz debuta al frente de un programa de entrevistas con Ex. La vida después, en el que explora cómo la vida de sus invitados ha sufrido un cambio a partir de un punto de inflexión Leer La actriz debuta al frente de un programa de entrevistas con Ex. La vida después, en el que explora cómo la vida de sus invitados ha sufrido un cambio a partir de un punto de inflexión Leer  

Ana Milán vuelve a televisión con Ex. La vida después, un formato íntimo que Cuatro estrena esta noche en el que conversa con personajes conocidos sobre las heridas, los cambios y las segundas oportunidades que marcan una vida. La actriz y presentadora reivindica la escucha, la verdad y la vulnerabilidad como motores del programa.

En los seis programas que componen la primera temporada, la actriz reúne a numerosos personajes muy conocidos, debutando con dos muy potentes como son Rosalía y Tamara Falcó. Ambas charlarán con Milán sobre su descubrimiento de la fe y sobre cómo esa experiencia ha marcado sus vidas.

A lo largo de la temporada recibirá a famosos de la talla de Juan José Ballesta, Juan y Medio y la cantante Jeannette, que reflexionarán sobre la vida después de haber sido un niño prodigio; Montoya, Jorge Berrocal, Carlos Maldonado, Susana Bicho y Naiara hablarán de la vida después del fenómeno de un reality; y Toñi Moreno, Ada Colau, Jaime de los Santos y Blas Cantó compartirán su experiencia después de ‘salir del armario’. El programa también abordará la vida después de las adicciones con Rafa Sánchez (de La Unión), Andrea Levi, Pablo Ojeda y David Seijas; y la vida después de la polémica, con Andy, la influencerRoro y el comunicador Pedro Ruiz.

En cada segundo del formato se nota la mano de Risto Mejide, ya que Ex. La vida después está producido por Vodevil TV, la productora del publicista: «Es la primera vez que hacemos un programa que no presento yo; es un salto cualitativo», admite Mejide. «Queremos ser una productora en la que alguien como Ana Milán quiera trabajar, y eso es muy exigente», añade. También asegura, por aquello de las comparaciones, que «el mejor piropo que le puedo dar a este programa es que es una evolución de Chester».

Jaime Guerra, director de la División de Producción de Contenidos de Mediaset España, define Ex. La vida después como un formato «nómada y ambulante, que ha viajado para hacer todas las entrevistas donde los protagonistas no promocionan nada, ni discos, ni películas o libros, solo hablan con Ana». Y es que las propias localizaciones de las entrevistas también cobran importancia. Lugares singulares y cargados de historia que tuvieron una función concreta y que hoy buscan nuevos usos. La antigua casa de Gran Hermano, una fábrica de azulejos abandonada, unas oficinas que en el pasado albergaron una imprenta o una agencia de comunicación que antaño fue la redacción de una de las revistas de moda más importantes de España, son algunos de ellos.

Ana Milán
Rosalía es la primera invitada en el estreno de Ex. La vida después.MEDIASET

Ana Milán reconoce que está viviendo un momento profesional único. «Estoy cumpliendo un sueño, el de poder charlar en calma sobre la vida». «Estoy tremendamente emocionada porque es verdad que desde que yo era muy pequeña todo el mundo me contaba sus cosas». Esa capacidad para escuchar y generar confianza, dice, ha marcado su vida: «Hay gente a la que cuando le cuentan cosas le parece un coñazo, a mí siempre me ha parecido un privilegio», explica. «Creo que tengo cara de guardar bien los secretos y de hecho, lo hago porque siempre me parece que es un regalo que te los digan». Esa capacidad, dice, tiene mucho que ver con su forma de mirar al otro sin juicio: «No juzgo… deberíamos frenar cuando vemos a gente juzgar a otros porque hacen un montón de daño».

En su nuevo programa, explica, confluyen elementos que para ella son esenciales. «Uno es poder proteger al ser humano en unos tiempos donde no está siendo protegido de ninguna de las maneras. El alma del ser humano está siendo vapuleada». Frente a ese clima, reivindica el espacio que ha creado en Ex. La vida después: «Este programa se creó como un entorno seguro donde el alma humana iba a estar protegida. Y desde ahí poder contar su verdad para ofrecerla al mundo». Eso sí, la actriz reniega del Ex del título del formato: «Lo podían quitar y solo dejar la segunda parte».

«Escribí por Instagram a Rosalía para entrevistarla en el programa. Fue muy generosa…»

«Debutamos con La vida después de la fe con Rosalía y Tamara Falcó, dos mujeres totalmente diferentes, dos visiones de la fe totalmente distintas, pero ambas son válidas«. Y confiesa que «el primer nombre que me vino a la cabeza para ser la primera invitada fue Rosalía. Le escribí personalmente por Instagram», cuenta. La cantante respondió y aceptó. «Fue muy generosa… es una artista en una constante evolución, no para de estudiar y de trabajar».

Milán insiste en que su objetivo no es exponer a nadie. «Me interesa mucho escuchar de qué está hecho el ser humano sin la necesidad de desnudar a nadie». Por eso, desde las primeras reuniones, tuvo claro un detalle fundamental: «Decidí que se microfonara a todo el mundo desde que llegara porque me interesa mucho qué pasa cuando se apagan los focos y se encienden las luces de los camerinos», ya que para ella, «el oro está en lo que ocurre cuando las cámaras dejan de grabar, pero la conversación continúa».

La presentadora asegura que incluso cuando entrevista a alguien con quien tiene relación personal, mantiene un límite: «Siempre voy a respetar un montón de parcelas…». Por eso deja que sean los invitados quienes marquen el ritmo: «Son ellos los que me van guiando. Y de manera sorprendente no han parado de contar cosas«.

También se muestra agradecida con el equipo: «Tuve la suerte de encontrarme con mi director, que fue muy comprensivo desde el primer momento. Además, la estética del programa parece cine, es una cosa maravillosa, donde nadie está alumbrado, pero todo el mundo está iluminado. Se ha cuidado todo».

Ana Milán
Tamra Falcó, también inaugura Ex. La vida después.MEDIASET

No obstante, la actriz reconoce que su formato tiene una gran influencia de Viajando con Chester y de Risto Mejide: «Llegar de su mano, de alguien que abrió un nuevo espacio de conversación con una mente muy afilada, me hace sentir profundamente honrada». Recuerda que siempre quiso ir al programa: «Yo veía el Chester y decía: yo quiero ir ahí. Nunca me invitó, ¿eh? Jamás», bromea. «Una vez estuvimos a punto y después no sé qué pasó… Supongo que a algún redactor le parecería guay y a él no lo suficientemente interesante…«, añade.

Desvela, por contra, que Risto se negó a participar en la primera temporada de Ex. La vida después, dejando la puerta abierta para una segunda: «Le dije que no porque estoy en un momento emocional muy convulso y solo iré cuando esté fuerte, en la siguiente temporada», señala Mejide. «Ahora le entrevistaré cuando yo quiera, le dejaré para el último aunque lo grabemos el primero», apunta entre risas la presentadora.

Ana Milán afronta Ex. la vida después desde un lugar de madurez, calma y curiosidad genuina. No busca exclusivas ni golpes de efecto: busca verdad. Y en ese terreno, donde la vulnerabilidad se convierte en relato y la escucha en herramienta, Milán encuentra su sitio. «La vida es personal», repite. Su programa también.

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