El campo de batalla tiene una nueva amenaza que llega desde arriba y que no siempre necesita un misil para destruir un blindado. Los drones pueden localizar vehículos, transmitir sus coordenadas, corregir el fuego de artillería o atacar directamente. Ante esta transformación, Lockheed Martin UK y Hanwha Aerospace (Corea del Sur) han presentado una nueva configuración del AS21 Redback, un vehículo de combate de infantería que incorpora una torreta de 40 milímetros y un sistema de mando y control diseñado, entre otras funciones, para enfrentarse a aeronaves no tripuladas.
La presentación tuvo lugar en la feria Defence Vehicle Dynamics (DVD) 2026, celebrada en Millbrook, Reino Unido. La propuesta combina el chasis de cadenas del Redback, desarrollado por Hanwha, con una torreta tripulada de Lockheed Martin equipada con el cañón CTA International de 40 mm. Es, por tanto, una adaptación de una plataforma existente, no un blindado diseñado desde cero.
Las compañías la presentan como una opción modular para países de la OTAN que quieran incorporar nuevas capacidades sin desarrollar un vehículo completamente nuevo. El cambio más llamativo está en la combinación del cañón con SkyKeeper, el sistema de mando y control de Lockheed Martin UK para defensa aérea y lucha contra drones. Es la primera vez que la compañía integra este sistema directamente en una arquitectura de torreta. SkyKeeper puede reunir información procedente de distintos sensores y generar una imagen común del espacio aéreo, de modo que el vehículo pueda recibir información sobre una amenaza que quizá ni siquiera haya detectado con sus propios sensores.
Eso cambia la función tradicional de un vehículo de combate de infantería. Su misión principal sigue siendo transportar y apoyar a los soldados, pero ahora puede incorporarse a una red de defensa frente a amenazas aéreas de corto alcance. El objetivo no es convertir cada blindado en una batería antiaérea, sino añadir una capa de protección que pueda acompañar a las unidades mecanizadas allí donde se encuentren.
El cañón de 40 mm también tiene una historia particular. La torreta desarrollada por Lockheed Martin UK procede de programas británicos anteriores, entre ellos el destinado a modernizar los vehículos de infantería Warrior y el vehículo de reconocimiento Ajax. El programa de modernización del Warrior fue cancelado, pero dejó disponible una tecnología que ahora puede encontrar una segunda vida sobre el chasis del Redback.
Hanwha destaca precisamente la variedad de municiones disponibles para el cañón CTA de 40 mm como una de las razones para elegirlo. Esa diversidad permite utilizar el arma frente a diferentes tipos de objetivos y proporciona mayor flexibilidad que limitar el vehículo a una única función. Byunggil Lee, director de vehículos blindados de Hanwha Aerospace, explicó que la combinación demuestra hasta qué punto una plataforma ya existente puede reconfigurarse para responder rápidamente a las necesidades de un nuevo cliente.
La arquitectura electrónica es tan importante como la torreta. El vehículo utiliza la Generic Vehicle Architecture, un estándar que permite conectar diferentes sistemas y facilita incorporar nuevas tecnologías durante la vida operativa del blindado. En otras palabras, no se trata solo de instalar un cañón y un ordenador: la intención es construir una plataforma a la que puedan añadirse sensores, armas y sistemas de misión sin tener que rediseñar todo el vehículo.
El Redback ya cuenta además con experiencia fuera de Corea del Sur. Australia lo seleccionó en 2023 dentro de su programa LAND 400 Phase 3 y encargó 129 vehículos. Pero la configuración australiana es diferente: emplea otra torreta, un cañón de 30 mm y misiles antitanque, entre otros sistemas. La versión presentada ahora en Reino Unido responde a una prioridad distinta: combinar las funciones habituales de un vehículo de combate de infantería con una capacidad específica de defensa contra drones.
Esa diferencia explica también por qué las compañías hablan de una solución para clientes de la OTAN. No pretenden que todos los ejércitos adopten exactamente el mismo Redback, sino demostrar que el vehículo puede adaptarse a requisitos nacionales diferentes. De momento no han anunciado un comprador para esta configuración concreta.
La propuesta llega cuando los drones están obligando a replantear la protección de las fuerzas terrestres. Un vehículo blindado puede seguir siendo muy resistente frente a determinadas amenazas y, sin embargo, resultar vulnerable si un pequeño dron consigue localizarlo y transmitir su posición. La respuesta pasa cada vez más por combinar blindaje, sensores, guerra electrónica, armas y sistemas de mando conectados.
En ese escenario, el nuevo Redback plantea una idea sencilla: la defensa contra drones no tiene por qué estar siempre detrás de la columna blindada; puede viajar con ella. Lockheed Martin UK y Hanwha prevén realizar demostraciones con fuego real en 2027, entre ellas en países como Canadá y Corea del Sur, para mostrar las capacidades de esta nueva configuración. El objetivo del blindado, una nueva versión del Redback, equipada con una torreta de 40 mm y el sistema SkyKeeper, es la lucha contra drones.
El campo de batalla tiene una nueva amenaza que llega desde arriba y que no siempre necesita un misil para destruir un blindado. Los drones pueden localizar vehículos, transmitir sus coordenadas, corregir el fuego de artillería o atacar directamente. Ante esta transformación, Lockheed Martin UK y Hanwha Aerospace (Corea del Sur) han presentado una nueva configuración del AS21 Redback, un vehículo de combate de infantería que incorpora una torreta de 40 milímetros y un sistema de mando y control diseñado, entre otras funciones, para enfrentarse a aeronaves no tripuladas.
La presentación tuvo lugar en la feria Defence Vehicle Dynamics (DVD) 2026, celebrada en Millbrook, Reino Unido. La propuesta combina el chasis de cadenas del Redback, desarrollado por Hanwha, con una torreta tripulada de Lockheed Martin equipada con el cañón CTA International de 40 mm. Es, por tanto, una adaptación de una plataforma existente, no un blindado diseñado desde cero.
Las compañías la presentan como una opción modular para países de la OTAN que quieran incorporar nuevas capacidades sin desarrollar un vehículo completamente nuevo. El cambio más llamativo está en la combinación del cañón con SkyKeeper, el sistema de mando y control de Lockheed Martin UK para defensa aérea y lucha contra drones. Es la primera vez que la compañía integra este sistema directamente en una arquitectura de torreta. SkyKeeper puede reunir información procedente de distintos sensores y generar una imagen común del espacio aéreo, de modo que el vehículo pueda recibir información sobre una amenaza que quizá ni siquiera haya detectado con sus propios sensores.
Eso cambia la función tradicional de un vehículo de combate de infantería. Su misión principal sigue siendo transportar y apoyar a los soldados, pero ahora puede incorporarse a una red de defensa frente a amenazas aéreas de corto alcance. El objetivo no es convertir cada blindado en una batería antiaérea, sino añadir una capa de protección que pueda acompañar a las unidades mecanizadas allí donde se encuentren.
El cañón de 40 mm también tiene una historia particular. La torreta desarrollada por Lockheed Martin UK procede de programas británicos anteriores, entre ellos el destinado a modernizar los vehículos de infantería Warrior y el vehículo de reconocimiento Ajax. El programa de modernización del Warrior fue cancelado, pero dejó disponible una tecnología que ahora puede encontrar una segunda vida sobre el chasis del Redback.
Hanwha destaca precisamente la variedad de municiones disponibles para el cañón CTA de 40 mm como una de las razones para elegirlo. Esa diversidad permite utilizar el arma frente a diferentes tipos de objetivos y proporciona mayor flexibilidad que limitar el vehículo a una única función. Byunggil Lee, director de vehículos blindados de Hanwha Aerospace, explicó que la combinación demuestra hasta qué punto una plataforma ya existente puede reconfigurarse para responder rápidamente a las necesidades de un nuevo cliente.
La arquitectura electrónica es tan importante como la torreta. El vehículo utiliza la Generic Vehicle Architecture, un estándar que permite conectar diferentes sistemas y facilita incorporar nuevas tecnologías durante la vida operativa del blindado. En otras palabras, no se trata solo de instalar un cañón y un ordenador: la intención es construir una plataforma a la que puedan añadirse sensores, armas y sistemas de misión sin tener que rediseñar todo el vehículo.
El Redback ya cuenta además con experiencia fuera de Corea del Sur. Australia lo seleccionó en 2023 dentro de su programa LAND 400 Phase 3 y encargó 129 vehículos. Pero la configuración australiana es diferente: emplea otra torreta, un cañón de 30 mm y misiles antitanque, entre otros sistemas. La versión presentada ahora en Reino Unido responde a una prioridad distinta: combinar las funciones habituales de un vehículo de combate de infantería con una capacidad específica de defensa contra drones.
Esa diferencia explica también por qué las compañías hablan de una solución para clientes de la OTAN. No pretenden que todos los ejércitos adopten exactamente el mismo Redback, sino demostrar que el vehículo puede adaptarse a requisitos nacionales diferentes. De momento no han anunciado un comprador para esta configuración concreta.
La propuesta llega cuando los drones están obligando a replantear la protección de las fuerzas terrestres. Un vehículo blindado puede seguir siendo muy resistente frente a determinadas amenazas y, sin embargo, resultar vulnerable si un pequeño dron consigue localizarlo y transmitir su posición. La respuesta pasa cada vez más por combinar blindaje, sensores, guerra electrónica, armas y sistemas de mando conectados.
En ese escenario, el nuevo Redback plantea una idea sencilla: la defensa contra drones no tiene por qué estar siempre detrás de la columna blindada; puede viajar con ella. Lockheed Martin UK y Hanwhaprevén realizar demostraciones con fuego real en 2027, entre ellas en países como Canadá y Corea del Sur, para mostrar las capacidades de esta nueva configuración. Noticias de Tecnología y Videojuegos en La Razón
