La dirección de GH Dúo y Telecinco no han podido más. Los hechos ocurridos este fin de semana en el reality han sido de tal magnitud que la organización tenía que pararlo de alguna manera: expulsión disciplinaria y nominaciones para todos. De nada va a servir, pues lo de esta casa ya no tiene solución Leer La dirección de GH Dúo y Telecinco no han podido más. Los hechos ocurridos este fin de semana en el reality han sido de tal magnitud que la organización tenía que pararlo de alguna manera: expulsión disciplinaria y nominaciones para todos. De nada va a servir, pues lo de esta casa ya no tiene solución Leer
Tanto va el cántaro a la fuente que al final el canto se rompe. El cántaro de GH Dúo se ha roto en mil pedazos. La situación que se ha vivido este fin de semana en la casa de Tres Cantos ha sido de tal calibre que solo había dos opciones, o que Gran Hermano y Telecinco cerrasen la casa y cada uno a la suya propia; o que Gran Hermano y Telecinco tomasen medidas disciplinarias que contuviesen el estado en el que se encuentran los participantes, al menos, hasta que termine la edición. Se eligió la segunda, pero… pero ya te voy avisando que la situación es de tal magnitud que es pan para hoy y hambre para mañana. El fuerte tirón de orejas de la dirección y de Mediaset sirve para calmar los ánimos unas horas. Lo malo, que en esas horas la rabia y la ira se van acumulando, y vuelta a empezar.
¿Qué ha sucedido para que anoche GH Dúo activase unas medidas disciplinarias sin precedentes en la historia del reality? Pues ha sucedido que ante los hechos ocurridos durante el fin de semana, de haber tomado otras diferentes a las que se tomaron anoche, el reality hubiese bajado la persiana y hubiera puesto el cartel de «se traspasa».
Fue este domingo a última hora de la tarde cuando la organización lanzaba un tuit con la siguiente publicación: «Debido al intolerable comportamiento de los concursantes, que se ha visto acrecentado este fin de semana, la casa de GH Dúo ha decidido llevar a cabo sanciones extraordinarias, inéditas en su historia. Esto conllevará la salida, esta misma noche, de uno de los concursantes, tras el visionado íntegro de los duros acontecimientos».
Desde el sábado por la mañana las redes ardían sobre esos «duros acontecimientos» que nadie conocía en realidad, pues la organización se cuidó muy mucho de que se vieran, sobre todo, porque se iban a ver sin un contexto que era totalmente necesario para comprender cómo una persona, Cristina Piaget, llega al estado al que llegó el sábado. Las imágenes de lo sucedido, que GH Dúo emitió anoche en orden cronológico, son terribles. Ninguno tiene excusa de ningún tipo, ahora bien, para entender todo hay que empatizar, hay que ponerse en la piel de una persona que lo intenta, pero a la que machacan; y hay que ponerse en la piel de los que tienen que convivir con dicha persona. Es decir, el hambre con las ganas de comer.
Los hechos no comenzaron ni en la bronca final ni el viernes. Los hechos comenzaron el mismo día que la mayoría de la casa decidió unirse contra Cristina Piaget. Cualquier persona, famosa o no, que hubiera tenido que vivir con la presión de toda una casa en tu contra entenderá la desestabilización que supone 24 horas al día de ataques, reproches, gritos, insultos, menosprecios… Cristina Piaget es para darle de comer aparte, es insoportable, es inaguantable, es desquiciante, pero la convivencia también es saber gestionar vivir con alguien así y que ese alguien también cambie. Pues ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario.
Todo comienza el viernes. Manuel busca una lata de refresco del aperitivo que se supone era para todos. Alguien ha cogido la lata de su hermana Gloria. Dónde está la lata. La lata la había cogido Cristina Piaget y se la había bebido. Pero la exmodelo no la había cogido del armario de Gloria sino del de Raquel Salazar, expulsada el jueves pasado, porque, según Cristina Piaget, las latas del armario de Raquel eran de todos. En este primer combate, Cristina Piaget mantiene la calma, pero Manuel está ya encendido —es lo que ocurre cuando tienes la mochila que no te cabe ni un clínex—. Se enciende, comienza a gritar a Cristina, la califica como «ladrona» y «ratera». Entra en la partida su hermana. Más gritos, más exabruptos, más leña al fuego. Cristina Piaget tras un buen rato de improperios estalla, pero estalla de manera controlada. Les llama los «hermanísimos», se encara a ellos y logra lo que siempre logra: sacarles de sus casillas.
Se activa el botón que avisaba de que el cántaro se iba a romper. Manuel no ceja en su empeño de señalar a Cristina Piaget como una ladrona. Los que le rodean le dan la razón y añaden más gasolina. Uno empieza a comer y los otros le hacen engullir como un pavo.
Llega la noche del viernes al sábado. En Gran Hermano, cuando los concursantes están acostados se apagan las luces, pero si habla alguno las luces se encienden, aunque otros estén durmiendo. Anita, Juanpi, Gloria y Sandra se ponen a jugar al «Veo veo». Se encienden las luces. Carlos Lozano, que estaba durmiendo, les expresa, completamente adormecido, su malestar. Cristina Piaget sigue dormida, pero entonces Juanpi se levanta y va a tocarle las narices. «¿Me dejas dormir contigo? Tengo miedo», le dice con sorna. Le aparta el edredón y, obviamente, Cristina Piaget se despierta. En ese instante no pasa nada. Lo peor estaba por llegar.
Sábado por la mañana. Cristina Piaget se levanta cansada, cabreada, con sueño. Se sienta a desayunar con Sandra, a la que traslada que anoche no la dejaron dormir. Lo dice tranquila, sin aspavientos, intentando tener una conversación normal. Sandra se revuelve, le dice que la deje en paz, se levanta de la mesa y se va a desayunar con Anita Williams. Segundo asalto.
Llega el momento de practicar la prueba de esta semana, que es de baile. Cristina Piaget no tiene el día. Lo de no haber podido dormir a ella le afecta a un nivel que la convierte en la hija de Belcebú. No le sale la prueba. Se cabrea, pierde los nervios, chilla a sus compañeros, les manda a la mierda, se encara con Juanpi, que termina empujándola. Decide la exmodelo largarse del ensayo e ir a la cocina a tomarse un té o una tisana. Vuelve con otro ánimo completamente diferente. Consciente de que ha vuelto a perder los nervios, pide perdón a sus compañeros, asume que ha perdido los papeles, pero para ellos, especialmente para Sandra, no hay perdón. No hay tiempo ni de que arranque un nuevo ensayo.
La tangana se lía de nuevo. Esta vez entre Manuel, Gloria y Cristina Piaget. La exmodelo y la hermana del ex de La isla de las tentaciones se encaran. Gloria suelta lo que hace que todo estalle por los aires: «Para relajarme no tengo que hacer uso de medicamentos como otras personas». Cristina pierde los nervios al escucharla, pero decide irse al confesionario para decírselo a El Súper. No llega a subir las escaleras del todo de la sala de ensayo.
«Me los sé todos (los medicamentos)», grita Sandra desde abajo, mientras canta el nombre de algunos: lorazepam, tranquimazín… La ira de Cristina Piaget se desata y cual toro se arranca directa a por ella. Juanpi la frena, se lleva el arañazo de Cristina Piaget. Sandra sigue chillando, Gloria también, Cristina está completamente descontrolada. No deja de gritar que es «mentira», mientras Sandra insiste en el tema de los medicamentos. Interviene Manuel. Cristina Piaget se lanza a por él. Le pone sus manos a un centímetro de su cara y con toda la rabia del mundo le dice: «Te pego una hostia… ¡Hijo de puta! ¡Mala persona!». Finalmente, Carlos Lozano se llevaba a Cristina Piaget para intentar calmar las aguas, mientras Sandra, Juanpi, Gloria y Manuel arremeten con dureza contra ella.
«¡Pégame otra vez!», chillaba Juanpi, también fuera de sí, asegurando que Cristina Piaget le «había clavado una uña». Gritos, lágrimas, improperios de todo tipo… la casa revuelta por completo como nunca antes en esta edición. Sandra Barrios pierde también los papeles: «¡Que me dejes! ¡Que me dejes! ¡No puedo más!». Y después llegarían las lágrimas, los golpes en el pecho. Lo que se acababa de vivir pocas veces se ha vivido en la casa de Gran Hermano, al menos en los últimos tiempos.
Ante esto, a la organización no le quedaba otra que frenar de alguna manera una situación que va a acabar mal. Pero no servía de nada. Pese al aviso de Ion Aramendi, pese a advertirles que lo que había ocurrido era «lamentable», «vergonzoso», pese a pedirles autocrítica, solo Gloria y Cristina Piaget asumían sus errores. Hasta Ion Aramendi perdía los nervios al ver cómo eran incapaces de asumir que lo que había ocurrido era culpa de todos. «Parece que os está costando entenderlo. La autocrítica no es criticar a los demás, es criticarse a uno mismo». No iba a servir de nada una charla más, pues ya llevan la tira de ellas, incluso el jueves pasado la organización nominó disciplinariamente a Cristina Piaget y a Antonio Canales tras otro altercado con olla exprés volando.
Había que hacer algo más. La dirección les anunciaba que las votaciones para la expulsión quedaban suspendidas y que todos estaban nominados. Y un hecho sin precedentes: uno sería expulsado esa misma noche, pero decidiría el público tras ver todo lo ocurrido. Y aquí está el error. La audiencia no decidió votar a quienes fueron los protagonistas de la tangana, sino a quien no les gustaba: salió Antonio Canales, que en esta ocasión no había hecho absolutamente nada de nada. Es decir, el correctivo no ha servido de nada. Pan para hoy y hambre para mañana.
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