Cuando el «papo» de Rosalinda Galán devoró el Benidorm Fest e Inés Hernand vaciló al Rey emérito

Lo que ocurrió anoche en la segunda semifinal del Benidorm Fest 2026 con Mataora será difícil que se vuelva a repetir en mucho tiempo. Pocas veces, por no decir ninguna, una actuación del festival ha sido tan perfecta y con tal apoteosis Leer Lo que ocurrió anoche en la segunda semifinal del Benidorm Fest 2026 con Mataora será difícil que se vuelva a repetir en mucho tiempo. Pocas veces, por no decir ninguna, una actuación del festival ha sido tan perfecta y con tal apoteosis Leer  

¿Cómo describir lo que se vivió anoche en la segunda semifinal del Benidorm Fest 2026? Si el festival dejó anoche sin palabras fue por una sencilla razón: porque lo que ocurrió anoche sobre el escenario va a suponer un antes y un después en el certamen. La culpable, Rosalinda Galán; los artífices, César Vallejo, director del Benidorm Fest, y sus ganas de que de una vez por todas el festival diese el golpe en la mesa que, desde que llegó a la dirección el creador audiovisual, se había convertido en casi su obsesión.

Sí, en la primera semifinal de este martes ya se empezaron a ver cositas que hicieron pensar que algo había cambiado en el Benidorm Fest, más allá de su divorcio con Eurovisión. Sin embargo, fue anoche cuando todo implosionó gracias a una actuación que, seguramente, de haber seguido el Benidorm Fest vinculado a Eurovisión, ni se le hubiera dado la oportunidad y, si se le hubiera dado, habría pasado sin pena ni gloria. Lo de Rosalinda Galán anoche sí que fue gloria, fue, como la artista dijo nada más terminar su actuación, de una fuerza que le sale directamente de «mi papo». Y mientras la artista soltaba el exabrupto en la pista, el público no dejaba de gritar: «¡Ole, ole y ole!».

Fue el cóctel perfecto. Una escenografía espectacular, una realización apoteósica con un plano secuencia que, ahora sí, nada tiene que envidiar a las grandes finales de Eurovisión. De hecho, Eurovisión ya podría copiar algo de lo que vio anoche. El juego de luces, de blanco y negro a rojo; las sombras; los flashes; los cambios de plano; el compás de las luces acompañando los golpes electrónicos de la copla de Rosalinda… Y detrás de todo esto, Sergio Jaén, el director artístico del Benidorm Fest, contratado en esta edición y que anoche se encumbró como nunca nadie se había encumbrado en las cinco ediciones del Benidorm Fest.

Avisó RTVE de que lo que estaba por venir iba a impresionar, pero ha sido mucho más que impresionar, ha sido un antes y un después. Primero, por la escenografía, la puesta en escena y la realización de una segunda semifinal que bordó el 80% de las actuaciones. Segundo, porque el trabajo para la actuación de Rosalinda es digno de los grandes espectáculos televisivos musicales. Y tercero, porque Rosalinda Galán, con su copla electrónica, su look a lo Martirio, su arte, su flamenco, su desparpajo, la han colocado como una de las grandes favoritas para ganar el Benidorm Fest. Y ese grito final, consciente ella de dónde están los votos: «¡Larga vida a la copla, os amo mariquitas!».

Después de una primera gala donde las actuaciones de los candidatos siguieron visibilizando que no todo el mundo está preparado para subirse a un escenario, y después de una segunda gala en la que la cosa mejoró, pero tampoco fue para tirar cohetes en cuanto a afinación, vocalización, etc., que al escenario se subiese una artista a la que se le entendía, a la que se le escuchaba, que iba coordinada con la realización, que estaba dentrísimo de la actuación, que emocionó y traspasó la pantalla, es de agradecer hasta el infinito y más allá.

Es cierto que RTVE dejó para la segunda semifinal todo lo gordo. La mejora con respecto a la primera semifinal en todos los sentidos fue más que obvia. Se notaba que los artistas de esta segunda semifinal tienen más tablas y saben cómo se tiene que hacer un directo y un espectáculo. Sí, hubo fallos; es imposible que no los haya cuando una buena parte de los participantes son artistas emergentes, que pocas veces se han enfrentado a un show de tal calibre. Pero, aun así, la mejora fue más evidente.

¿Qué falló? Como no podía ser de otra manera en un Benidorm Fest, falló el jurado. Si en la primera semifinal no hubo ni medio atisbo de polémica con el jurado, en la semifinal de anoche parió la burra. Los votos del jurado echaron de la gran final a Atyat y a Funambulista, a los que el público sí quería en la gala del sábado, para dejar hueco a The Quinquis y a Asha, a los que el público no quiso. Y se lió. Se lió porque, efectivamente, la actuación de Funambulista fue una de las que visibilizaron cuándo un artista sabe lo que hace. La de Atyat, por su parte, fue esa actuación eurovisiva que los fans del Benidorm Fest siempre necesitan. Fuego, baile, caderas… Pero no, el jurado decidió que Turista de Asha tenía que estar en la gran final y que el corazón quinqui que España tiene también.

El que avisa no es traidor. Ya ha habido el primer desencuentro entre el público y el jurado, y todavía queda la gran final. Verás cómo se lía, verás cómo el Benidorm Fest 2026 acaba con una nueva guerra entre los espectadores y los expertos. Verás.

O, tal vez, Rosalinda Galán, su «papo» y su Mataora vuelven a devorar el Benidorm Fest y el quorum entre el público y el jurado se hace realidad. Tiene muchas papeletas para alzarse con el trofeo de la Sirena del Benidorm Fest, pero también, después de su actuación de anoche, llega a la final del sábado con la presión de haber sido la artista que ha dado un vuelco al festival y sobre la que estarán todos los ojos puestos.

Benidorm Fest 2026
Rosalinda Galán interpreta Mataora en el Benidorm Festo 2026.RTVE

Como el sábado gane una copla electrónica, el Benidorm Fest podrá decir que sin Eurovisión ha ganado lo que nunca quiere Eurovisión de España, la música que nos representa, por muy adaptada que esté a los nuevos sonidos. De momento, Rosalinda Galán y Sergio Jaén ocuparon anoche un trono que se ganaron por derecho propio. Nadie se lo va a quitar, al menos hasta el sábado, y es difícil que el sábado alguien les derroque. Tampoco tienen intención de abdicar porque lo que ocurrió anoche es lo que se llevaba buscando para el Benidorm Fest desde hacía mucho tiempo.

Y hablando de tronos, reyes y abdicaciones, si Inés Hernand estuvo suavecita en la primera semifinal, anoche la presentadora volvió a ser la presentadora que nos gusta, esa que a la prensa da decenas de titulares con los que luego ella se fabrica un traje, esa que te deja ojiplático y que abandera la causa de que se puede decir de todo, que caerán chuzos de puntas, pero que a ella le da igual mojarse.

Su backstage en la segunda semifinal del Benidorm Fest fue un toma y daca de chascarrillos en cada recepción de los artistas, según se bajaban del escenario.

Asha fue la primera artista en abrir la segunda semifinal del Benidorm Fest con su Turista. Cuando terminó de actuar y se fue hacia la zona del backstage, allí estaba Inés Hernand, preparada para unir la canción de Asha con el rey Juan Carlos, al que vaciló a lo grande: «Desde que te fuiste, nunca más volviste», algo que podría decir perfectamente el emérito.

Después llegó Ku Minerva, la primera artista en traer el dance español con su legendario Estoy llorando por ti. Y, de nuevo, Inés Hernand dio rienda suelta a su toma y daca. Mientras llegaba Ku Minerva, la presentadora recordó que la artista anunció que si ganaba el Benidorm Fest utilizaría los 100.000 euros del premio para pagar la hipoteca. Y allá que fue Inés Hernand: «Ku Minerva ha dicho que, si gana, utilizará los 100.000 euros del premio para pagar la hipoteca. Creo que no se puede ser más humana que esto. Eso sí que es soñar alto».

Y terminó su actuación Funambulista y a Inés Hernand el título de la canción le vino de perlas: Sobran gilipollas. «La verdad es que sobran gilipollas, por eso hay que ir a votar. Se puede decir más alto, pero no más claro». A ver qué se guarda la presentadora para la gran final. Expectantes estamos.

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