Ocho personas que vivían en infraviviendas en un local de Puente de Vallecas han sido desahuciadas este martes. A las 6.20, un equipo de la Policía Municipal cortó las calles que rodean el número 16 de la calle del Pico Cejo. Los vecinos, todos extranjeros, salieron uno a uno con bolsas en las que guardaban lo poco que les quedaba, pues ya habían sacado algunas cosas a principios de marzo, cuando hubo un primer intento de desahucio que fue detenido por la presión popular. Desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Vallecas, denuncian que el propietario del bloque planea hacer pisos turísticos, pero este niega un interés especulativo y asegura que desde que compró el inmueble en 2019 no ha tenido la posesión del mismo.
Los vecinos vivían en un bajo dividido en espacios de menos de diez metros cuadrados. La PAH denuncia que el propietario planea hacer pisos turísticos, pero este niega un interés especulativo
Ocho personas que vivían en infraviviendas en un local de Puente de Vallecas han sido desahuciadas este martes. A las 6.20, un equipo de la Policía Municipal cortó las calles que rodean el número 16 de la calle del Pico Cejo. Los vecinos, todos extranjeros, salieron uno a uno con bolsas en las que guardaban lo poco que les quedaba, pues ya habían sacado algunas cosas a principios de marzo, cuando hubo un primer intento de desahucio que fue detenido por la presión popular. Desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Vallecas, denuncian que el propietario del bloque planea hacer pisos turísticos, pero este niega un interés especulativo y asegura que desde que compró el inmueble en 2019 no ha tenido la posesión del mismo.
Sobre las ocho de la mañana, una veintena de personas convocadas por la PAH de Vallecas se agrupó en la acera de la avenida de Peña Prieta, frente a la cuesta en la que comienza la calle del Pico Cejo. Pronto se escucharon los cantos: “No toleramos ni un desahucio más. Vecina, despierta, desahucian en tu puerta”. La tensión aumentó cuando brincaron a la avenida para bloquear el tráfico. Los antidisturbios reaccionaron y los empujaron de vuelta a la acera.
Mientras, los vecinos desahuciados salían por la calle de Aurora Iglesias, al otro lado de la cuesta. Allí estaba Roger Bertran, de 55 años, con dos bolsas en las que llevaba ropa. Él llegó a Madrid desde Camerún en 2018, y dos años después, relevando a un paisano suyo, se afincó en uno de los trasteros. Su amigo vivía ahí desde 2015, cuando el anterior dueño del local transformó los trasteros del edificio en ocho pequeños habitáculos, con espacio para una cama, cocina y una suerte de baño. Por el alquiler de cada trastero cobraba 300 euros, según indica la PAH de Vallecas. Las condiciones en estos trasteros eran precarias. Bertran cuenta que el espacio no llegaba a cinco metros cuadrados y que las paredes acumulaban bastante humedad. Los trasteros estaban distribuidos en un pasillo estrecho con forma de U que pasaba por detrás de la entrada del edificio. Cada uno con su propia puerta.
Bertran dice que el nuevo dueño no quiso renovar los contratos y que tampoco quiso negociar un ajuste en el precio del alquiler. “Su único interés era que saliéramos de los trasteros”, cuenta. Después de Roger salieron otros dos vecinos, que prefirieron no dar declaraciones a la prensa. Cubrieron sus rostros y se fueron sin mirar atrás.
Alex García, miembro de la PAH de Vallecas, explica que los ocho trasteros fueron habilitados “de mala manera” como viviendas por el antiguo propietario, sin embargo, este perdió la propiedad por impago. El actual dueño ―que adquirió el inmueble como local de hospedaje en una subasta judicial en 2019― “negó el cobro y devolvió el pago de los vecinos que querían seguir con el alquiler”. “Forzó el impago porque su objetivo cuando compró estas viviendas era convertirlas en pisos turísticos”, anota García.
El propietario del local, que pide no publicar su nombre por seguridad, asegura que no es un gran tenedor y que la compra del local en 2019 no fue especulativa. También aclara por escrito que “ninguno de los ocupantes del inmueble tiene ningún contrato de alquiler válido, como así ha dictaminado la justicia”. Al ser preguntado sobre sus intenciones con el local, responde que lo primero es adecuarlo. “Luego se barajarán las opciones legales que permita la comunidad”, precisa.
A propósito de este local de trasteros en Puente de Vallecas, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha dicho que su ayuntamiento va a revisar “la gestión correcta” del inmueble y que “se adecúe al uso que tiene el edificio” para que cumpla con los requerimientos necesarios desde el punto de vista urbanístico. Lo ha hecho tras ser preguntado en un acto por los desahucios, que ha dicho desconocer.
Puente de Vallecas es uno de los distritos que más han perdido vivienda para uso familiar en Madrid, un motivo por el que las asociaciones vecinales no pierden de vista ningún movimiento en la zona. La PAH de Vallecas denuncia que esta es una muestra de “cómo el lucro inmobiliario va buscando las oportunidades de negocio en cada etapa”. En el caso de las ocho infraviviendas de Pico Cejo, 16, “con la reconversión de trasteros para vivienda habitual y ahora, la reconversión de esas casas-trastero en pequeños apartamentos turísticos”.
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