EEUU pone rumbo a la Luna con el despegue de Artemisa 2: «Hoy comienza la próxima era de la exploración espacial»

Tras una emocionante cuenta atrás en la que se han resuelto dos problemas técnicos, la NASA ha iniciado la carrera lunar del siglo XXI. Cuatro astronautas viajan ya a bordo de la nave ‘Orión’, en la primera misión tripulada a nuestro satélite desde 1972. «Estamos ganando en el espacio, en la Tierra y en todas partes», dice Trump Leer Tras una emocionante cuenta atrás en la que se han resuelto dos problemas técnicos, la NASA ha iniciado la carrera lunar del siglo XXI. Cuatro astronautas viajan ya a bordo de la nave ‘Orión’, en la primera misión tripulada a nuestro satélite desde 1972. «Estamos ganando en el espacio, en la Tierra y en todas partes», dice Trump Leer  

La cuenta atrás ha comenzado. Artemisa 2, la primera misión tripulada alrededor de la Luna en más de 50 años, está a punto de recibir luz verde. Después de dos cancelaciones y retrasos en febrero y marzo, de problemas con fugas de combustible durante el primer ensayo general del lanzamiento y una obstrucción en el flujo de helio del cohete cuando ya se había fijado una fecha de despegue para marzo, todo está por fin en orden y los cuatro astronautas que protagonizan la misión acaban de entrar en la cápsula Orión. Son los estadounidenses Reid Wiseman (50 años), Christina Koch (47), Victor Glover (49) y el canadiense Jeremy Hansen (50).

El clima no es perfecto, pero casi, en el Kennedy Center de la NASA de Cabo Cañaveral, en Florida, con un 80% de posibilidades de seguir adelante hoy; todas las pruebas técnicas han salido bien, incluyendo las que afectan a los tanques de hidrógeno del Space Launch System (SLS), que impulsarán a la tripulación tras salir de la atmósfera de la tierra. La tripulación ha sido informada y en menos de una hora se espera que se pongan en marcha hacia sus asientos.

La ventana de lanzamiento se abrirá oficialmente este miércoles a las 18:24 hora local (pasada la medianoche en la Península Ibérica). Los equipos disponen de dos horas desde ese momento si por cualquier razón no se dieran instrucciones al inicio de la misma.

Sobre las 14.30 hora local (seis horas más en España), la tripulación llegó a la plataforma de lanzamiento. Mostrando o al menos aparentando confianza y relajación, toda la que se puede tener al sentarse sobre 2,6 millones de litros de combustible y un cohete tan alto como un edificio de 32 plantas camino de lo desconocido durante 10 días. «Hoy comienza la próxima era de la exploración espacial», afirmó orgulloso el máximo responsable de la NASA, Jared Isaacman.

Tres de los astronautas tienen amplia experiencia en el espacio, y la motivación con escenas épicas de Top Gun y Le llaman Bohdi pareció surtir efecto. El equipo de salida se encargó de ajustar sus trajes, revisar las escafandras y los anclajes a los incomodísimos asientos donde pasarán las próximas horas, las previas y las posteriores al lanzamiento. A esa habitación blanca, dentro de la cápsula Orión, la han bautizado Integridad. «Hoy es un gran día para nosotros y un gran día para este equipo«, señaló escuetamente Wiseman, el comandante. «Es hora de volar».

La tensión y excitación son visibles en las instalaciones de la NASA. Hay algo que toca especialmente a las decenas de miles de personas implicadas directamente, algo mucho más que simbólico y filosóficos en la misión del Artemisa 2. «Nos encontramos en el umbral de un regreso histórico, con seres humanos poniendo rumbo a la Luna una vez más. Más de medio siglo después del Apolo 17, la NASA volverá a hacer historia. Es sumamente emocionante, y en esta ocasión, dado que esta misión constituye una iniciativa verdaderamente internacional, Europa se sitúa en su mismo núcleo. La Agencia Espacial Europea (ESA) no se limita a posibilitar la misión; la impulsa desde su misma esencia», ha celebrado cinco horas antes de que el reloj llegue a cero Josef Aschbacher, director general de la ESA.

Los cuatro astronautas se dirigen a la nave 'Orión'
Los cuatro astronautas se dirigen a la nave ‘Orión’

La directora de lanzamiento de Artemis, Charlie Blackwell-Thompson, justo después de concluir la sesión informativa para la tripulación de vuelo, ha asegurado que «todo ha ido realmente bien. Durante dicha sesión, ofrecemos a la tripulación de vuelo un resumen del estado actual del repostaje de combustible: qué fases se han completado y qué queda por hacer. Como saben, la etapa central y la etapa superior ya están completamente cargadas con hidrógeno líquido (LH2) y nos encontramos en fase de reabastecimiento; asimismo, estamos finalizando la carga de oxígeno líquido (LO2) en la etapa superior. Informamos sobre este estado operativo, así como sobre cualquier anomalía técnica que pudiera resultar de interés para la tripulación», ha señalado.

image
Mision Artemis 2. Viaje

Según el informe Oficial Meteorológico de Lanzamiento, las condiciones meteorológicas mantienen hoy una probabilidad del 80% de ser favorables para el lanzamiento y un 20% de riesgo de incumplimiento de los criterios establecidos: «Estamos observando algunas precipitaciones que se dirigen hacia la plataforma de lanzamiento, pero prevemos que se disiparán a medida que nos acerquemos a la apertura de nuestra ventana de lanzamiento», ha explicado.

Cientos de periodistas de todo el planeta están acreditados para seguir de cerca el ‘primer’ paso de un proyecto que, si sale todo bien, llevará de nuevo a humanos a la superficie de nuestro satélite en 2028. La misma ansiedad, ambición y sensación de competición que en la época del Apolo. Pero en tiempo real, con una retransmisión accesible para miles de millones de seres humanos con la respiración contenida, como aquellas noches de 1969.

John F. Kennedy quería que su país fuera el primero, a toda costa, en llegar, para superar la afrenta de que los soviéticos pusieran a un hombre en órbita antes. La ciencia no era en absoluto una prioridad. A Donald Trump le pasa lo mismo. En 2017 sentó las bases para que los norteamericanos regresaran antes de que China logre un alunizaje. Todo lo demás, es secundario.

«Esto es histórico. Sólo puedo pensar en los nervios de los astronautas ahora mismo. Recuerdo los momentos previos, cuando alguien cierra la escotilla y te das cuenta de que no hay marcha atrás», apunta el aventurero español Jesús Calleja, invitado por la NASA a asistir al lanzamiento. Calleja logró completar un viaje espacial en el New Shepard de Blue Origin el año pasado. Y también ha tenido oportunidad de ver cómo se construía el módulo Orión: «Esto es muy grande, increíble».

Las horas previas a un lanzamiento son las críticas. Hay decenas de miles de piezas que pueden fallar, infinitos parámetros y variables que vigilar. Siete personas pueden abortar la misión, entre ellos el español Carlos García-Galán. Estarán todos en Cabo Cañaveral, pero en cuanto el cohete salga de la tierra se subirán a un avión con destino a Houston, desde donde la NASA controlará la misión la próxima semana.

image
Mision Artemis 2. Cohete y nave

Todo es historia con la NASA. Para llegar a Merrit Island hay que cruzar el Christa McAuliffe Memorial Bridge, el puente que honra a la profesora de secundaria que murió, junto a sus compañeros, en la explosión del trasbordador espacial Challenger en enero de 1986.Un recordatorio diario de la dificultad de la tarea, de la necesidad de perfección.

Frente al edificio donde está el centro de control, a la vista de todos, está un RS-25, el motor que impulsó el transbordador espacial durante más de tres décadas y completó 135 misiones Cada componente de cada parte, desde el cohete a la cápsula, está pensado, medido y pesado al detalle. Pero entre lo imprescindible se han colado también intangibles, como un trozo de tela de apenas una pulgada del avión utilizado en el primer vuelo motorizado de los hermanos Wright en 1903, o la bandera estadounidense que ondeó en las últimas misiones del transbordador espacial. También las barras y estrellas destinadas al Apolo 18, cuya misión fue cancelada. Cincuenta y cuatro años después, irá a la Luna.

El cohete 'SLS' en la plataforma de lanzamiento del Centro Espacial Kennedy
El cohete ‘SLS’ en la plataforma de lanzamiento del Centro Espacial KennedyChris O’MearaAP

 Ciencia y salud // elmundo

Noticias Similares