El Atlético se repone a sí mismo y al Barça y pasa a semifinales de la Champions

Dos errores de Lenglet provocaron la igualdad en la eliminatoria, pero Lookman con un gol y Griezmann, con una gran actuación, logran el objetivo Leer Dos errores de Lenglet provocaron la igualdad en la eliminatoria, pero Lookman con un gol y Griezmann, con una gran actuación, logran el objetivo Leer  

Decía el Cholo que tenía un plan. Flick, claro, atesoraba otro muy diferente. No se sabe si el del alemán era para contrarrestar el del argentino o viceversa. Pero hay factores externos con los que hay que prever tengas el plan que tengas. Quizás Simeone contó con la inoperancia de Lenglet. La historia es que si el francés decide asistir a Lamine en el primero del partido y enjuagar la mitad de la ventaja que traías del Camp Nou eso es difícil de augurarlo aunque seas pitoniso. [Narración y estadísticas, 1-2]

Pero el Atlético se repuso a ese y a otro del francés que costó el segundo. Se repuso al miedo y a los nervios. Griezmann enseñó el camino a semifinales que ya conocen los rojiblancos y Lookman abrió la puerta. Nueve años hace. Casi nada.

Simeone no quiso sumerse a los sobresaltos que ya tenía en la defensa y salió con Musso para no experimentarlos en la portería después de mes y medio de ausencia de Oblak. Y lo cierto es que el cancerbero ya tuvo que intervenir antes del primer minuto ante Lamine y dos después en un mano a mano de Olmo. El Barça salió como un cohete. No sabe contemporizar y generó cuatro ocasiones en cuatro minutos.

Lo bueno que mostró la escuadra de Simeone es que no se plantó en dos líneas de cinco frente a su meta pese al gol en contra. Los rojiblancos presionaban arriba y salían rápido a la contra, aunque sí se juntaban atrás cuando el Barça les empujaba. Valentía, sí, pero con cabeza, y más cuando cuentas con un defensa titular de los cuatro disponibles. La espalda de Molina era una preocupación y desde ahí llegó el segundo y terminó la ventaja del Atlético con Lenglet de nuevo mirando a las musarañas. Fue Olmo quien encontró a Ferran que embocó desde el perfil izquierdo. Si Flick tenía un plan, era el de Aníbal el del Equipo A. Le faltaba el puro.

Y la fiesta seguía. Apenas un minuto después, Lamine encontró a Fermín para el tercero, pero Musso detuvo bien el cabezazo aunque en su salida golpeó al blaugrana con la bota. Más susto que muerte. Peor le sentó al bando barcelonista lo que ocurrió poco después. Una triangulación rápida entre Griezmann, Llorente y Lookman terminó con el tanto del nigeriano. Ya llovía menos en el Metropolitano. Sólo atacando podría superar la actuación de Lenglet, algo así a lo que sufrió el Barça ante el Inter en las semifinales del año pasado.

El partido no tenía freno. Si el Cholo de hace 10 años viera al Cholo de ahora, jugando de poder a poder ante el Barcelona, al intercambio de golpes, se echaría las manos a la cabeza. Pero hace una década estábamos en las mismas. Pasó el Atlético. En el minuto 45 la ventaja aún era rojiblanca, aunque Ferran intentara enjugarla antes del descanso con un libre directo a las nubes del Metropolitano. Quedaba un mundo.

La segunda parte dio un respiro, si a cinco minutos sin ocasiones puede contarse como tal. El vértigo inicial dio lugar a mayor control del Barça y a un Atlético que buscaba a Griezmann como su brújula para salir de la cueva. El francés mejoró cada balón que tocó. Tenía uno de esos días en los que baila.

Sin embargo, quien retornó como nunca de las catacumbas es Ferran. Tres meses sin meter un gol y el valenciano ha vuelto a marcarlos a pares. Se destapó con dos en el derbi e hizo lo propio en el Metropolitano, hasta que el VAR le anuló el segundo por fuera de juego milimétrico. Se salvaba el Atlético. Lo que daría el Cholo por tener a un Gabi y a un Godín para cerrar su portería, pero uno debe luchar con lo que tiene. Incluido Lenglet.

El primer movimiento de ajedrez fue el del argentino cambiando sus bandas. Puso más balón y brega con Baena y Nico a lo que el germano respondió con pólvora: Lewandowski y Rashford. Si no defiendes bien, lo mejor es admitirlo y tirarte a tumba abierta, aunque si llegas a recibir el segundo con dos remates de Le Normand tras un córner y una falta… acababa todo.

No fue un gol, pero sí la expulsión de Eric la que volvió a poner la eliminatoria cuesta abajo para los intereses rojiblancos. Los momentos, que decía Flick, de nuevo para el Atlético. El Barça no pudo con el peso de la historia. Nunca eliminó al Atlético del Cholo en Champions.

 Deportes // elmundo

Noticias Similares