
El cardenal José Cobo responde con una sonrisa cansada cuando se le pregunta cómo lleva la inminente visita del papa León XIV. “Ayer estuve con él y le dije: ‘En menudo lío me ha metido”, cuenta Cobo, de 60 años y originario del pueblo jienense de Sabiote. Arzobispo de Madrid desde hace tres años, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española y miembro del Dicasterio de los Obispos (el órgano de poder en el Vaticano encargado del nombramiento de los obispos católicos en todo el mundo), es uno de los hombres más cercanos del nuevo pontífice, con el que despacha habitualmente en el Vaticano. No solo comparte encuentros con León, sino que defiende la misma línea aperturista que ambos heredaron del papa Francisco: la acogida de los inmigrantes, defender la dignidad de los vulnerables y huir de las posiciones ultracatólicas. Precisamente esta postura ha marcado la pauta de la visita de León XIV a España, que comenzará el próximo 6 de junio en la capital y se alargará hasta el 12 con paradas en Barcelona, Gran Canaria y Tenerife. “El Papa entrará como obispo de Roma por la calle de Cullera [una de las calles más peligrosas de Madrid] del barrio de Lucero y visitará el CEDIA de Cáritas. Él quiere dar visibilidad a la gente que lo está pasando mal”, explica el cardenal, con orgullo. No es menos, su primer destino como sacerdote raso a comienzos de los noventa fue cerca de allí, en una parroquia donde se respiraba el agobio y la marginalidad del poblado chabolista del Cerro de la Mica.
El arzobispo de Madrid prepara la visita del papa León XIV a España en la que los más vulnerables ocuparán un papel central 
El cardenal José Cobo responde con una sonrisa cansada cuando se le pregunta cómo lleva la inminente visita del papa León XIV. “Ayer estuve con él y le dije: ‘En menudo lío me ha metido”, cuenta Cobo, de 60 años y originario del pueblo jienense de Sabiote. Arzobispo de Madrid desde hace tres años, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española y miembro del Dicasterio de los Obispos (el órgano de poder en el Vaticano encargado del nombramiento de los obispos católicos en todo el mundo), es uno de los hombres más cercanos del nuevo pontífice, con el que despacha habitualmente en el Vaticano. No solo comparte encuentros con León, sino que defiende la misma línea aperturista que ambos heredaron del papa Francisco: la acogida de los inmigrantes, defender la dignidad de los vulnerables y huir de las posiciones ultracatólicas. Precisamente esta postura ha marcado la pauta de la visita de León XIV a España, que comenzará el próximo 6 de junio en la capital y se alargará hasta el 12 con paradas en Barcelona, Gran Canaria y Tenerife. “El Papa entrará como obispo de Roma por la calle de Cullera [una de las calles más peligrosas de Madrid] del barrio de Lucero y visitará el CEDIA de Cáritas. Él quiere dar visibilidad a la gente que lo está pasando mal”, explica el cardenal, con orgullo. No es menos, su primer destino como sacerdote raso a comienzos de los noventa fue cerca de allí, en una parroquia donde se respiraba el agobio y la marginalidad del poblado chabolista del Cerro de la Mica.
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