El gadget del domingo: Aiper EcoSurfer S2, el verano en modo fácil

Hay un momento que marca el comienzo de la temporada de piscina. No es cuando nos lanzamos al agua, sino unos minutos antes, cuando cogemos el recogedor de hojas para retirar insectos, polen, flores secas o pequeños restos que flotan en la superficie. Es un gesto casi automático, pero también uno de esos pequeños trabajos que se repiten cada día durante todo el verano. O así era hasta hace poco.

El robot Aiper EcoSurfer S2 nace precisamente para evitar ese ritual. No limpia el fondo de la piscina ni sustituye a un robot limpiafondos tradicional. Su misión es otra: recorrer la superficie de forma autónoma durante todo el día para recoger cualquier residuo antes de que termine hundiéndose. Y aquí la clave es durante todo el día. Confieso que nunca había usado un robot para la piscina y me esperaba algo más complejo. Me tomó más tiempo sacarlo de la caja y quitarle las protecciones de plástico en los laterales que descargar la aplicación y llevarlo a la piscina y lanzarlo. No tuve siquiera que cargarlo: el panel solar que tiene en la parte superior, la carga que viene de fábrica y un software que le lleva a buscar la zona de sol para cargarse, hace que pueda estar horas (estuvo 7 horas recorriendo la piscina sin necesidad de recargarse y consumiendo apenas un 20% de la batería que traía de fábrica). Aiper asegura hasta 35 horas de autonomía con una sola carga y en este caso, lo que dice el manual está muy cerca de la realidad.

Lo curioso es que, en realidad, el EcoSurfer S2 tiene más en común con un robot aspirador doméstico que con un limpiafondos convencional. Basta con dejarlo sobre el agua para que empiece a navegar utilizando dos hélices, sensores ópticos y algoritmos que detectan obstáculos y modifican su trayectoria cuando encuentra paredes, escaleras o islas dentro de la piscina. Sí, se puede controlar con la aplicación para ir por ciertas zonas, como si el móvil fuera un joystick, pero la comodidad de lanzarlo al agua y despreocuparse por completo, no tiene precio (el EcoSurfer sí: €349).

Tiene una cesta de recogida de cuatro litros y con filtro para partículas de 150 micras, captura hojas, insectos, semillas, polen y otros residuos flotantes antes de que acaben depositándose en el fondo, donde serían mucho más difíciles de eliminar. También incorpora un pequeño dispensador para tabletas de cloro, que ayuda a distribuir el producto mientras el robot navega por la superficie. Y eso es un plus para no tener tantos dispositivos flotando. Eso sí, importante calcular el número de pastillas de cloro que precisa la piscina y recordarlo cuando sacamos el robot si tenemos que cargarlo. Otro aspecto interesante es la aplicación móvil. Desde ella es posible consultar el nivel de batería, programar horarios de funcionamiento, por el día, por la noche, en modo económico o cambiar las prestaciones si no estamos en casa y hubo tormenta o mucho viento.

Respecto a la velocidad, no es su fuerte. Y eso es una ventaja, va casi a ritmo de marea lo que hace que sea imperceptible y si a eso le sumamos que apenas se lo escucha y que no hay peligro con sus hélices a la hora de bucear por debajo, es un dispositivo seguro que invita a los típicos juegos de verano, como controlarlo con la app y que alguien le siga el rastro sumergido. O usarlo para llevar una bebida hasta la parte más profunda de la piscina … algo que no hemos probado de ningún modo. La extracción y limpieza del depósito es bastante sencilla, aunque podría serlo más, hasta que nos acostumbramos. Quizá esa sea la idea más inteligente del EcoSurfer S2: la costumbre. Durante años hemos pensado en la limpieza de la piscina como una tarea puntual que consistía en sacar el limpiafondos, esperar a que termine y volver a guardarlo. Este pequeño robot plantea justo lo contrario: mantener la superficie limpia de manera permanente para que, cuando llegue el momento del baño, el trabajo ya esté hecho.

Veredicto:

El EcoSurfer S2 es un capricho con sentido para piscinas pequeñas y un lujo imprescindible para aquellas de mayor tamaño. Si tenemos en cuenta que, como mínimo, podremos usar la piscina 60 días al año, cada uno de esos días nos cuesta poco más de 5 euros, por una limpieza 24 horas. Sin esfuerzo y programada. Y una limpieza eficiente. Vale la pena sin duda.

 Una de sus mayores ventajas es que, como dispositivo, pasa desapercibido y, por resultados, es más que evidente.  

Hay un momento que marca el comienzo de la temporada de piscina. No es cuando nos lanzamos al agua, sino unos minutos antes, cuando cogemos el recogedor de hojas para retirar insectos, polen, flores secas o pequeños restos que flotan en la superficie. Es un gesto casi automático, pero también uno de esos pequeños trabajos que se repiten cada día durante todo el verano. O así era hasta hace poco.

El robot Aiper EcoSurfer S2 nace precisamente para evitar ese ritual. No limpia el fondo de la piscina ni sustituye a un robot limpiafondos tradicional. Su misión es otra: recorrer la superficie de forma autónoma durante todo el día para recoger cualquier residuo antes de que termine hundiéndose. Y aquí la clave es durante todo el día. Confieso que nunca había usado un robot para la piscina y me esperaba algo más complejo. Me tomó más tiempo sacarlo de la caja y quitarle las protecciones de plástico en los laterales que descargar la aplicación y llevarlo a la piscina y lanzarlo. No tuve siquiera que cargarlo: el panel solar que tiene en la parte superior, la carga que viene de fábrica y un software que le lleva a buscar la zona de sol para cargarse, hace que pueda estar horas (estuvo 7 horas recorriendo la piscina sin necesidad de recargarse y consumiendo apenas un 20% de la batería que traía de fábrica). Aiper asegura hasta 35 horas de autonomía con una sola carga y en este caso, lo que dice el manual está muy cerca de la realidad.

Lo curioso es que, en realidad, el EcoSurfer S2 tiene más en común con un robot aspirador doméstico que con un limpiafondos convencional. Basta con dejarlo sobre el agua para que empiece a navegar utilizando dos hélices, sensores ópticos y algoritmos que detectan obstáculos y modifican su trayectoria cuando encuentra paredes, escaleras o islas dentro de la piscina. Sí, se puede controlar con la aplicación para ir por ciertas zonas, como si el móvil fuera un joystick, pero la comodidad de lanzarlo al agua y despreocuparse por completo, no tiene precio (el EcoSurfer sí: €349).

Tiene una cesta de recogida de cuatro litros y con filtro para partículas de 150 micras, captura hojas, insectos, semillas, polen y otros residuos flotantes antes de que acaben depositándose en el fondo, donde serían mucho más difíciles de eliminar. También incorpora un pequeño dispensador para tabletas de cloro, que ayuda a distribuir el producto mientras el robot navega por la superficie. Y eso es un plus para no tener tantos dispositivos flotando. Eso sí, importante calcular el número de pastillas de cloro que precisa la piscina y recordarlo cuando sacamos el robot si tenemos que cargarlo. Otro aspecto interesante es la aplicación móvil. Desde ella es posible consultar el nivel de batería, programar horarios de funcionamiento, por el día, por la noche, en modo económico o cambiar las prestaciones si no estamos en casa y hubo tormenta o mucho viento.

Respecto a la velocidad, no es su fuerte. Y eso es una ventaja, va casi a ritmo de marea lo que hace que sea imperceptible y si a eso le sumamos que apenas se lo escucha y que no hay peligro con sus hélices a la hora de bucear por debajo, es un dispositivo seguro que invita a los típicos juegos de verano, como controlarlo con la app y que alguien le siga el rastro sumergido. O usarlo para llevar una bebida hasta la parte más profunda de la piscina … algo que no hemos probado de ningún modo. La extracción y limpieza del depósito es bastante sencilla, aunque podría serlo más, hasta que nos acostumbramos. Quizá esa sea la idea más inteligente del EcoSurfer S2: la costumbre. Durante años hemos pensado en la limpieza de la piscina como una tarea puntual que consistía en sacar el limpiafondos, esperar a que termine y volver a guardarlo. Este pequeño robot plantea justo lo contrario: mantener la superficie limpia de manera permanente para que, cuando llegue el momento del baño, el trabajo ya esté hecho.

Veredicto:

El EcoSurfer S2 es un capricho con sentido para piscinas pequeñas y un lujo imprescindible para aquellas de mayor tamaño. Si tenemos en cuenta que, como mínimo, podremos usar la piscina 60 días al año, cada uno de esos días nos cuesta poco más de 5 euros, por una limpieza 24 horas. Sin esfuerzo y programada. Y una limpieza eficiente. Vale la pena sin duda.

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