El Benidorm Fest 2026 se puede calificar ya como la gran prueba de fuego de RTVE en su objetivo de impulsar la música en la televisión generalista. Tras la retirada de España de Eurovisión, la televisión pública ha visto la oportunidad de potenciar el festival sin la carga de lograr un representante. RTVE se ha arriesgado, ¿lo habrá conseguido? Leer El Benidorm Fest 2026 se puede calificar ya como la gran prueba de fuego de RTVE en su objetivo de impulsar la música en la televisión generalista. Tras la retirada de España de Eurovisión, la televisión pública ha visto la oportunidad de potenciar el festival sin la carga de lograr un representante. RTVE se ha arriesgado, ¿lo habrá conseguido? Leer
Cuando RTVE anunció su decisión de no participar en Eurovisión mientras Israel siguiera estando, todos los ojos se giraron hacia el Benidorm Fest. Hace cuatro años, la televisión pública sorprendió con la recuperación del histórico festival del que salieron grandes artistas como Raphael, Julio Iglesias, Tino Casal o La Década Prodigiosa. La intención era muy clara, colocar los cimientos de un nuevo festival adaptado a los nuevos tiempos que más pronto que tarde se fuera acercando al mítico Festival de San Remo -el festival italiano es el programa más visto de la televisión y el que más repercusión musical tiene para sus participantes-. Además, contaba con un añadido, al igual que su primo italiano, el ganador del Benidorm Fest sería el representante español en Eurovisión.
Mataba así RTVE dos pájaros de un tiro: dar cabida a la música en la televisión pública atrayendo al público fiel del Festival de Eurovisión. Y todo empezó mejor de lo esperado, con aquella primera edición que pasó a la historia tras el tercer puesto de Chanel en Eurovisión, hasta que el Festival Europeo de la Canción empezó a comerse al festival patrio.
Llegó hasta tal punto que la repercusión y polémica que provocó la salida de España de Eurovisión hizo tambalearse al Benidorm Fest. Sin embargo, RTVE, en especial, María Eizaguirre, directora de Comunicación y artífice del festival, vieron la oportunidad dentro del desastre de no estar en Eurovisión: era el momento de que el Benidorm Fest recuperase su «identidad propia», apostase por él mismo y atrajera las miradas de la industria musical, la cual no terminaba de encajar aquello de que del Benidorm Fest tuviera que salir el representante de Eurovisión. Y se pusieron a trabajar en ello.
De hecho, una de las frases de María Eizaguirre durante las semanas de promoción del Benidorm Fest 2026 ha sido la de «es el único concurso en el que todos los participantes ganan». Efectivamente, sin Eurovisión de por medio este es el claim. Habrá un ganador, pero la relevancia del festival la ganarán todos. Un hecho, que es clave para la industria musical.
Sin embargo, la salida de Eurovisión también suponía un duro golpe para el fenómeno eurovisivo, para las audiencias y para el interés y el impacto del Benidorm Fest. De hecho, la primera semifinal, celebrada este martes, fue la menos vista de la historia del festival, lastrada por diferentes agentes externos, pero también por la pérdida de interés entre la opinión pública por la no presencia en Eurovisión. Con todo, el Benidorm Fest 2026 se ha convertido en la gran prueba de fuego de RTVE del objetivo de la televisión pública de convertirse en La Casa de la Música, pero sin perder la audiencia de antes.
«Nuestro objetivo es ser la Casa de la Música y el Benidorm Fest es la piedra angular. Vais a poder apreciar la calidad de la que va a ser la mejor edición del festival», aseguraba hace unas semanas Sergio Calderón, director general de RTVE y uno de los que más empeño ha puesto en resucitar el Benidorm Fest.
Y llegó la semana del Benidorm Fest. Además de cambios como la elección de los presentadores, con Jesús Vázquez a la cabeza, una nueva imagen gráfica a cargo de Iñaki San Juan o el nuevo premio económico de 150.000 euros, RTVE firmó una alianza con Univisión y nuevas sinergias con Spotify, convirtiéndolo en nuevo socio estratégico. «Queremos seguir construyendo carreras y que no se queden solo en Benidorm. Es nuestro compromiso con la expansión internacional de la marca Benidorm Fest. Queremos que se convierta en una marca plena, sólida y comprometida con los artistas», asegura Calderón. El festival quiere apostar por los nuevos talentos, pero eso supone que en esta edición ha perdido esa conexión con el público más generalista, pues no hay ningún artista conocido por el gran público. Sin esto, el espectáculo tenía que ser el todo.
Pero a todo esto había que conseguir que sin Eurovisión, el Benidorm Fest 2026 siguiera dando audiencias, a la vez que resarce a los eurofans el no estar en Eurovisión 2026. En la primera semifinal, aunque las audiencias no acompañaron, sí se observó un salto cualitativo en cuanto a la escenografía y realización, no solo durante las actuaciones sino también en cuanto a la evolución de la gala. RTVE, que ha cambiado de productora en esta edición -antes producía el Benidorm FestBoomerang TV y ahora es Zusup– y ha elevado el presupuesto del festival en casi un millón de euros, ha apostado por un espectáculo musical, pero también televisivo que, salvando las distancias, se acercase lo más posible a las finales de Eurovisión.
En la primera semifinal, aunque se vieron detalles, siguió fallando la selección de algunos participantes y lo que siempre ocurre con las primeras semifinales del Benidorm Fest, que se convierten en una especie de ensayo general, con los errores de un ensayo general. «Cuesta creer que la primera gala haya sido tan mala y la segunda tan buena», aseguran algunos de los presentes en ambas semifinales. Ha habido que esperar a la segunda semifinal para ver toda esa apuesta, todo ese espectáculo y todo el show que RTVE lleva preparando desde hace meses.
En la segunda semifinal, celebrada este jueves, aunque las canciones siguieron sin alcanzar los estándares de festivales como el de San Remo, sí que demostró el importante cambio en las propuestas escénicas. «O sea, una canción que aburre mucho cuando la escuchas en Spotify, pero en el escenario cambia por completo y se convierte en algo muy llamativo», aseguran periodistas especializados en el Benidorm Fest presentes durante los ensayos y durante las galas.
Es el caso de la actuación de Atyat -que no consiguió pasar a la final-, que a muchos les recuerdó a Charlize Theron en el anuncio de «J’adore» de Dior, se visibilizó a la perfección esa apuesta al todo o nada. Profesora infantil, sobre el escenario del Benidorm Fest 2026 se convirtió «en Shakira«. La escenografía estuvo a la altura de una actuación de Eurovisión con una cascada de fuego real y una especie de palacio arabesco. «El efecto visual es increíble», aseguran los especialistas. A esta actuación, además, se le añadieron guiños a dos de las grandes divas eurovisivas, Chanel y Eleni Foureira. No hay grandes rostros artísticos, pero sí reminiscencias que hacen conectar al público con Eurovisión, aunque este año Eurovisión no exista.
Pero si hay una actuación que ha marcado el Benidorm Fest y que, probablemente, esta noche se viva con la misma apoteosis que en la segunda semifinal, ha sido la de Rosalinda y su Mataora. Esta artista, clopera electrónica, lo hubiera tenido más que difícil de seguir el Benidorm Fest vinculado a Eurovisión. Sin embargo, en esta edición se ha convertido en la gran favorita y en la gran estrella, no solo por su arte sino por una escenografía que nada tiene que envidiar a una final de Eurovisión.
Queda solo la prueba final, la gala de esta noche en la que se decidirá si el intento de Televisión Española por resucitar el Benidorm Fest se ha conseguido o todavía queda mucho camino por andar. De momento, las dos semifinales han sido las menos vistas en la historia del Benidorm Fest. Queda ahora por saber cómo responderá la audiencia a la gran final. La del festival del año pasado cosechó un 17,1% de cuota de pantalla y casi dos millones de espectadores de media, mejorando los datos de 2023 y 2024. En manos del resultado de la final de esta noche está el saber si el Benidorm Fest sin Eurovisión puede sobrevivir o se quedará en un festival destinado más a la industria musical que al entretenimiento televisivo.
Televisión // elmundo


