El corto se posiciona como género idóneo para narrar el acoso escolar, el suicidio y la violencia de género. ‘Angulo muerto’ acaba de ganar el Goya y ‘El mismo’ incide en los intentos autolíticos tras una agresión digital Leer El corto se posiciona como género idóneo para narrar el acoso escolar, el suicidio y la violencia de género. ‘Angulo muerto’ acaba de ganar el Goya y ‘El mismo’ incide en los intentos autolíticos tras una agresión digital Leer
«Qué le dirías si le tuvieras delante», le pregunta la madre al padre en el cortometraje Ángulo muerto, reciente ganador del Goya al mejor corto de ficción, y en el que se aborda el acoso escolar y el suicidio.
Y en El mismo se aborda un escenario similar pero desde la posibilidad de tener a la persona delante pues narra el reencuentro de Mar y Álex 10 años después del instituto. Él no recuerda que manipuló y compartió una imagen íntima y manipulada de ella. Ella lo recuerda a fuego porque tras aquella agresión tuvo un intento de suicidio.
Son dos ejemplos recientes de una realidad que se aborda cada día más profundamente desde distintas disciplinas artísticas: no sólo se está mostrando el suicidio, sino también su prevalencia entre los más jóvenes, así como el nudo que forma junto al acoso escolar y la violencia de género.
En 2024, 3.953 personas perdieron la vida por suicidio en España y, aunque el origen es multicausal, está demostrado que haber sido víctima de violencia de género aumenta las posibilidades del mismo: un 40% de las mujeres que se quita la vida la ha sufrido.
Un panorama que lleva a Canal Cosmo a ahondar en ese cruce de vías, como lleva haciendo desde 2018, cuando adquirió el compromiso de explicar pormenorizadamente el abanico de violencias ejercidas contra las mujeres, elaborando cortometrajes sobre el maltrato psicológico, el abuso sexual en las relaciones de pareja, la pornografía, la violencia de género entre los jóvenes, la prostitución y el techo de cristal.
En El mismo, dirigido por Virginia Curia (Algarabia Animación) y Tomás Conde -ambos especialistas en la técnica del stop-motion– hay 10 minutos de tensión, dolor y algo de consuelo. Cuenta Curia en una entrevista telefónica que «ella (Mar) le trae el regalo de la verdad». «Lo que ella ha sufrido se va liberando poco a poco, tiene ciertos gestos, no te voy a decir cuáles, en los que se le ve inquieta, incómoda, porque va a contar qué es lo que ella vivió tras la publicación de una foto suya desnuda».
Hay, por ejemplo, un ligero tirón del puño del jersey para evitar quizá gritar. Y el cortometraje, al cabo, como un abordaje de la violencia de género digital, aquellas agresiones que suceden en el ámbito virtual que tienen consecuencias en el analógico.
Cuenta Curia que desde las esferas de la psicología y la enfermería reciben comentarios sobre la idoneidad del género para representar realidades especialmente crueles, como las que se comentan en estas líneas. «Nos dicen que les viene fenomenal precisamente por el formato corto, porque es un margen de tiempo que tanto pacientes como alumnos pueden sostener la atención».
«El mismo se está viendo en los institutos, y consigue calar porque no quita mucho tiempo y no se lo roba a otra clase. Son 10 minutos, pero muestran el asunto del que queríamos hablar».
Un total de 32 mujeres han sido asesinadas por violencia de género en España en 2025 y 1.327 desde 2003, fecha en la que empezaron a contabilizarse.
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