El nuevo dron de carga pesada de EE. UU. para misiones de reabastecimiento de alto riesgo

El Ejército de Estados Unidos tiene un plan para extender el reabastecimiento autónomo a unidades desplegadas en primera línea y, como parte del mismo, ha estado probando un nuevo dron de carga de gran capacidad el pasado 12 de febrero en Fort Stewart (Georgia), según informa Defence Blog.

El ejercicio ha servido como evaluación formal del TRV-150, un vehículo aéreo no tripulado de logística que ya está en servicio en el Cuerpo de Marines. Durante las maniobras, la aeronave fue operada por efectivos de la Compañía Polivalente del 6.º Escuadrón del 8.º Regimiento de Caballería, integrado en el 2.º Equipo de Combate de Brigada Acorazada de la 3.ª División de Infantería.

Los mandos aprovecharon el evento para evaluar tanto el rendimiento del dron como el grado de preparación de las tropas asignadas a volarlo y gestionarlo. El Tactical Resupply Vehicle (‘Vehículo Táctico de Reabastecimiento’) 150 fue desarrollado por la británica Malloy Aeronautics y, además de con el Cuerpo de Marines, ya ha entrado en servicio operativo con la Armada Real, que lo designa como T-150. Ahora, el Ejército quiere determinar cómo encaja el sistema en sus propias operaciones a nivel de brigada.

El TRV-150 es una aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL) diseñada para misiones de transporte de carga. Puede llevar hasta 68 kilogramos de suministros y recorrer aproximadamente 69 kilómetros por vuelo. Alcanza velocidades cercanas a los 108 km/h. Cada misión puede durar hasta 36 minutos, en función de la carga y las condiciones.

Los soldados pueden programar rutas mediante navegación por ‘waypoints’ o puntos de paso. Después, el dron vuela de forma autónoma hasta su destino. Puede aterrizar en un punto especificado o soltar la carga desde el aire.

Las unidades pueden cargarlo con munición, raciones, botiquines o cualquier otro equipo crítico. La plataforma también puede usarse para extraer material de zonas expuestas.

El Ejército ve los drones de carga como una forma de reducir la dependencia de los convoyes de reabastecimiento tradicionales. Los convoyes terrestres siguen siendo vulnerables a la vigilancia, al fuego de largo alcance y a las municiones merodeadoras. Las aeronaves autónomas pueden mover cargas más pequeñas con mayor discreción y reducen el número de soldados expuestos durante las misiones de transporte.

En Fort Stewart, las tropas desplegaron el dron en un entorno operativo simulado. Allí practicaron procedimientos de lanzamiento, planificación de rutas y operaciones de recuperación. Los evaluadores supervisaron con qué rapidez las dotaciones integraban el sistema en los flujos de trabajo existentes, cómo planificaban misiones, coordinaban la logística y formaban a los operadores.

El Ejército busca entender si sistemas como el TRV-150 pueden mantener operativas unidades desplegadas de forma dispersa. La doctrina moderna de EE. UU. pone el énfasis en la movilidad y la maniobra rápida. A menudo, las unidades operan en áreas más amplias que en conflictos anteriores y los drones de carga podrían ayudar a mantener el ritmo operativo sin sobreextender las líneas de suministro.

Si se adopta de forma más amplia, las misiones de reabastecimiento aéreo de menor escala podrían complementar esfuerzos de transporte mayores, tanto por aire como por tierra. En cualquier caso, la evaluación del TRV-150 por parte del Ejército indica un interés creciente por trasladar más tareas logísticas a sistemas autónomos. Que la plataforma se convierta o no en equipo estándar dependerá de su rendimiento en pruebas posteriores y de su integración en el despliegue operativo.

 El TRV-150, capaz de transportar hasta 68 kg a casi 70 kilómetros por vuelo, busca reducir la exposición de las tropas y sustituir parte de los convoyes terrestres en escenarios de alta intensidad  

El Ejército de Estados Unidos tiene un plan para extender el reabastecimiento autónomo a unidades desplegadas en primera línea y, como parte del mismo, ha estado probando un nuevo dron de carga de gran capacidad el pasado 12 de febrero en Fort Stewart (Georgia), según informa Defence Blog.

El ejercicio ha servido como evaluación formal del TRV-150, un vehículo aéreo no tripulado de logística que ya está en servicio en el Cuerpo de Marines. Durante las maniobras, la aeronave fue operada por efectivos de la Compañía Polivalente del 6.º Escuadrón del 8.º Regimiento de Caballería, integrado en el 2.º Equipo de Combate de Brigada Acorazada de la 3.ª División de Infantería.

Los mandos aprovecharon el evento para evaluar tanto el rendimiento del dron como el grado de preparación de las tropas asignadas a volarlo y gestionarlo. El Tactical Resupply Vehicle (‘Vehículo Táctico de Reabastecimiento’) 150 fue desarrollado por la británica Malloy Aeronautics y, además de con el Cuerpo de Marines, ya ha entrado en servicio operativo con la Armada Real, que lo designa como T-150. Ahora, el Ejército quiere determinar cómo encaja el sistema en sus propias operaciones a nivel de brigada.

El TRV-150 es una aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL) diseñada para misiones de transporte de carga. Puede llevar hasta 68 kilogramos de suministros y recorrer aproximadamente 69 kilómetros por vuelo. Alcanza velocidades cercanas a los 108 km/h. Cada misión puede durar hasta 36 minutos, en función de la carga y las condiciones.

TRV-150 durante las pruebas en Fort Stewart.

Los soldados pueden programar rutas mediante navegación por ‘waypoints’ o puntos de paso. Después, el dron vuela de forma autónoma hasta su destino. Puede aterrizar en un punto especificado o soltar la carga desde el aire.

Las unidades pueden cargarlo con munición, raciones, botiquines o cualquier otro equipo crítico. La plataforma también puede usarse para extraer material de zonas expuestas.

El Ejército ve los drones de carga como una forma de reducir la dependencia de los convoyes de reabastecimiento tradicionales. Los convoyes terrestres siguen siendo vulnerables a la vigilancia, al fuego de largo alcance y a las municiones merodeadoras. Las aeronaves autónomas pueden mover cargas más pequeñas con mayor discreción y reducen el número de soldados expuestos durante las misiones de transporte.

En Fort Stewart, las tropas desplegaron el dron en un entorno operativo simulado. Allí practicaron procedimientos de lanzamiento, planificación de rutas y operaciones de recuperación. Los evaluadores supervisaron con qué rapidez las dotaciones integraban el sistema en los flujos de trabajo existentes, cómo planificaban misiones, coordinaban la logística y formaban a los operadores.

El Ejército busca entender si sistemas como el TRV-150 pueden mantener operativas unidades desplegadas de forma dispersa. La doctrina moderna de EE. UU. pone el énfasis en la movilidad y la maniobra rápida. A menudo, las unidades operan en áreas más amplias que en conflictos anteriores y los drones de carga podrían ayudar a mantener el ritmo operativo sin sobreextender las líneas de suministro.

Si se adopta de forma más amplia, las misiones de reabastecimiento aéreo de menor escala podrían complementar esfuerzos de transporte mayores, tanto por aire como por tierra. En cualquier caso, la evaluación del TRV-150 por parte del Ejército indica un interés creciente por trasladar más tareas logísticas a sistemas autónomos. Que la plataforma se convierta o no en equipo estándar dependerá de su rendimiento en pruebas posteriores y de su integración en el despliegue operativo.

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