Aunque Artemis 2 no alunizará, el autor considera que su importancia científica es enorme. Cada dato que se recupere será crucial para entender nuestros límites y cómo superarlos. Por primera vez, habrá datos de una mujer en el espacio Leer Aunque Artemis 2 no alunizará, el autor considera que su importancia científica es enorme. Cada dato que se recupere será crucial para entender nuestros límites y cómo superarlos. Por primera vez, habrá datos de una mujer en el espacio Leer
Estamos volviendo a ver a astronautas en la Luna, y aunque Artemis 2 no aterrizará (alunizará) en la superficie lunar, su importancia científica es enorme. De hecho, creo que podría marcar el punto exacto en el que la exploración humana del espacio dé un salto comparable al del programa Apolo, pero con preguntas mucho más complejas.
Es la primera vez en más de cinco décadas que una tripulación abandona la órbita terrestre, algo que yo veo como un renacimiento. Ese simple cambio de escenario convierte a esta misión en un laboratorio único: fuera de la protección del campo magnético terrestre, el cuerpo humano vuelve a ser un misterio. ¿Cómo reaccionan nuestros huesos, músculos y ojos? ¿Cómo se comporta el sistema inmunitario después de varios días expuesto a radiación intensa? Cada dato que la tripulación recopile será crucial para entender nuestros límites y, sobre todo, cómo superarlos. Desde ya, creo que es de suma importancia los datos que están siendo adquiridos por primera vez para una astronauta -Christina Koch-, por primera vez, ya que todos los astronautas del Apolo fueron hombres.
Pero no solo se trata de biología. Artemis 2 también inaugurará una nueva forma de «estar» en el espacio. La NASA probará avatares digitales, gemelos digitales, capaces de replicar como reaccionaría el cuerpo de los astronautas en tiempo real, ante situaciones físicas de alto riesgo, pero sin poner en riesgo a la persona. Esto permitirá estudiar, cuando acabe la misión, cómo se comportaría cada uno de los astronautas ante situaciones extremas y cómo responde ante el estrés, el aislamiento y la microgravedad durante tiempos más prolongados.
Estoy siguiendo las actividades de los astronautas, ya que el objetivo final de esta misión no es solo rodear la Luna: es comprobar si nuestras tecnologías —y nuestros cuerpos— pueden soportar viajes mas largos y exigentes. Veo que esta misión, en ese sentido, funciona como una revisión médica y técnica a mayor escala.
La ciencia que saldrá de este viaje no solo será útil para los astronautas. Ayudará a mejorar tratamientos médicos aquí en la Tierra, desde terapias óseas hasta herramientas de telemedicina en zonas remotas. También veo que nos ofrecerá una imagen más clara de cómo debe ser una sociedad que se atreva a vivir en la Luna por ejemplo. Estoy seguro que en menos de 10 años veremos bases en la Luna.
Creo que no es solo una misión experimental. Es el ensayo general de una nueva era, pensando en personas que trabajen en ámbitos lejanos donde la protección terrestre no exista.
*René Duffard es vicedirector de tecnología e investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA)
Ciencia y salud // elmundo
