La Unión Europea ha resistido este lunes a las amenazas con las que Donald Trump presiona a sus aliados para que entren en su guerra contra Irán, un conflicto que ha desencadenado más inestabilidad global y una escalada en los precios de la energía. “Europa no es parte de esta guerra, nosotros no hemos empezado esta guerra para la que los motivos políticos no están claros”, ha zanjado este lunes la alta representante para Política Exterior y Seguridad, Kaja Kallas. Se trata de una respuesta tajante después de que el presidente estadounidense exigiese a sus aliados europeos de la OTAN que acudieran en su ayuda para reabrir el estrecho de Ormuz, un punto geoestratégico por el que pasa alrededor de una quinta parte del petróleo para consumo mundial y que ahora se ha visto afectado por el conflicto.
El presidente de EE UU insiste en la presión a sus aliados y afirma que hay países que se han comprometido a ayudarle a desatascar esa vía vital para el petróleo global, pero no especifica cuáles
El alto riesgo que supone para la economía y la seguridad europea y global el cierre del estrecho de Ormuz por la guerra con Irán y las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la OTAN si los aliados no le ayudan a reabrirlo centra buena parte de las discusiones de los ministros de Exteriores de la UE este lunes en Bruselas. La alta representante para Política Exterior del bloque, Kaja Kallas, ha recordado que esa región está “fuera del ámbito” de la Alianza Atlántica y ha planteado cambiar el mandato de la misión naval europea Aspides para ayudar a garantizar la navegabilidad en ese punto geoestratégico clave, extremo no obstante que se topa con la reticencia de países como Alemania o España.
“Creemos que el mandato de Aspides es el correcto y creemos que está cumpliendo perfectamente sus funciones en este momento (…) no es necesario introducir ninguna modificación”, ha afirmado el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, a su llegada a la cita en Bruselas, donde ha insistido que la prioridad de Europa debe ser trabajar por la “desescalada” del conflicto en la región, porque “la solución puramente militar nunca trae democracia, ni estabilidad ni prosperidad económica”.
El domingo, su par alemán, Johann Wadephul, también manifestó su “escepticismo” sobre que la extensión de esta misión actualmente concentrada en proteger a barcos en el mar Rojo de los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen al estrecho de Ormuz pueda garantizar “más seguridad”, dijo en la cadena germana ARD.
Pese a ello, Kallas planteará a los jefes de la diplomacia de los Veintisiete una posibilidad que, según ha indicado, sería la más rápida de implementar. “Si queremos tener seguridad en esa región, entonces lo más fácil sería usar la operación que ya tenemos en esa región y, quizás, cambiarla un poco”, ha indicado. “Si los Estados miembros dicen que no vamos a hacer nada sobre esto, entonces será su decisión, pero tenemos que discutir cómo mantenemos abierto el estrecho de Ormuz”, ha insistido.
La misión Aspides no es, sin embargo, la única opción que la alta representante tiene en su baraja: según ha revelado a su llegada a la reunión de ministros, durante el fin de semana, en conversación con el secretario general de la ONU, António Guterres, discutió también la posibilidad de buscar una “iniciativa similar” en Ormuz a la negociada para asegurar la salida del grano ucranio por el mar Negro entre Naciones Unidas, Rusia, Turquía y Ucrania. “El cierre del estrecho de Ormuz es muy peligroso para el suministro de petróleo, pero también es problemático para los fertilizantes. Y si faltan fertilizantes este año, el que viene también habrá escasez de alimentos, así que discutí con António Guterres cómo llevar esto a cabo”, ha indicado.
La estonia también ha indicado la posibilidad de organizar una “coalición de voluntarios”, sin dar sin embargo más detalles.
En lo que sí parece haber unanimidad de opinión es en el rechazo a las nuevas amenazas del presidente estadounidense, quien en entrevista con el Financial Times el domingo advirtió de que la OTAN afronta un “futuro muy malo” si sus aliados no acuden en ayuda de Estados Unidos en un conflicto que ha iniciado Washington sin consultar a sus socios transatlánticos.
“Esto está fuera del área de acción de la OTAN”, ha recordado Kallas. “No hay países de la OTAN en el estrecho de Ormuz”, ha recalcado.
Una posición que ha corroborado la propia Alianza Atlántica. Un portavoz de la organización con sede en Bruselas ha recordado en declaraciones enviadas a este diario que “los aliados ya han tomado medidas para reforzar la seguridad en el Mediterráneo” y que algunos de los países miembros “están manteniendo conversaciones con Estados Unidos y otros países sobre qué más podrían hacer, incluso en lo que respecta a la seguridad en el estrecho de Ormuz”, pero a título individual, no como OTAN.
En declaraciones desde Madrid, el representante especial para la Vecindad Sur y subsecretario general adjunto para Asuntos Políticos y Política de Seguridad de la OTAN, el español Javier Colomina, ha ido más allá aún al decir que por el momento la Alianza no tiene ningún papel que jugar en el estrecho de Ormuz, por mucho que preocupe la situación y que uno de los aliados, Turquía, se haya visto afectado por la respuesta iraní.
“A día de hoy, la decisión es que la OTAN no tiene por qué tener un papel en un conflicto, que es un conflicto que enfrenta a EE UU e Israel con Irán y que Irán ha decidido expandir a través de ataques relativamente quirúrgicos, pero con mucho impacto, a los países del Golfo”, ha dicho durante un foro de defensa organizado por el diario Expansión. Si finalmente se planteara una respuesta por parte de la organización, esta requeriría una decisión de los 32 aliados, ha recordado, si bien se ha manifestado escéptico sobre un cambio de posición inmediato: “No creo que en el corto plazo la OTAN juegue un papel ahí”, ha indicado, según recoge Europa Press.
En Bruselas, el ministro de Exteriores de Luxemburgo, Xavier Bettel, ha subrayado en este sentido que “por el momento no hay motivo para invocar el artículo 5” de la OTAN. El luxemburgués también ha advertido de que el “chantaje”, en referencia a las amenazas de Trump, no es la mejor vía para lograr el apoyo de los aliados y le ha recordado al inquilino de la Casa Blanca que los europeos son “los mejores clientes” de EE UU en materia armamentística. “No creo que a Trump le interese ser el enterrador de la OTAN, le interesa mantenerla, no enterrarla”, ha indicado.
Ni siquiera el ministro de Exteriores de un país tan atlantista como Alemania ve posible o siquiera necesaria una actuación de la Alianza en la zona. “No veo que la OTAN haya tomado ninguna decisión en este sentido ni que pueda asumir la responsabilidad del estrecho de Ormuz. Si ese fuera el caso, los órganos de la OTAN lo abordarían en consecuencia”, ha declarado Wadephul también en Bruselas.
No obstante, Wadephul, que acaba de realizar una gira por Chipre, Israel y Turquía, ha subrayado que el “deseo más urgente” de la región “era, es y seguirá siendo salir de la espiral de escalada” del conflicto mediante “pasos concretos hacia una solución diplomática” y ha reclamado que EE UU e Israel den “más claridad” sobre cuándo considerarán cumplidos sus objetivos de ataque en Irán para poder pasar a una segunda “fase de arquitectura de seguridad” para toda la región en la que se podrán discutir más aportaciones internacionales, pero que también, ha puntualizado, requerirá “discutir también con Irán”.
Sus palabras son bastante coincidentes con la posición española. “España está en la desescalada, no hay que hacer nada que añada todavía más tensión, más escalada. Lo que hay que hacer es que cesen los lanzamientos de misiles sobre todos los países de Oriente Próximo y que volvamos a la mesa de negociación”, ha insistido Albares.
En comparecencia también este lunes, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha demostrado que sus intereses se alinean más con Europa que con Estados Unidos. Starmer, en un tono respetuoso con Trump, ha expresado que conversó este domingo con el presidente estadounidense por teléfono, después de varios días de serios desencuentros entre ambos. Tras la charla, se limitó a señalar, a través de un comunicado, que “ambos habían resaltado la necesidad de abrir el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo”, informa Rafa de Miguel.
Downing Street, y el propio Starmer, optaron por ser cautelosos con sus palabras, pero quedó claro que el Reino Unido dijo no a la exigencia de Washington de que enviara de inmediato sus buques de guerra a la zona para proteger la navegación, que el régimen iraní ha logrado interrumpir.
El primer ministro británico ha informado este lunes, en una rueda de prensa dedicada a explicar las ayudas a los hogares británicos para paliar el coste de la energía provocado por esta crisis, de que su Gobierno trabaja con todos los aliados en Europa y en el Golfo para buscar una solución viable en el estrecho de Ormuz.
“No va a ser una tarea fácil”, ha dicho Starmer. El primer ministro ha vuelto a insistir en que la actividad militar británica en la región se limita a defender sus intereses y los de sus aliados, y que no se dejará “arrastrar” y entrar en la ofensiva contra Irán. “El mejor modo de reducir los costes [económicos] es poner fin a esta guerra”, ha dicho.
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