Grupos de colonos israelíes marchan hacia Gaza para reclamar el restablecimiento de asentamientos en la Franja

Numerosos colonos israelíes han marchado este domingo en dirección a la franja de Gaza para reclamar el restablecimiento de los asentamientos israelíes en el arrasado enclave, después de la retirada unilateral israelí de 2005, que supuso el desmantelamiento de los 21 asentamientos israelíes de Gaza y cuatro de Cisjordania. La marcha, organizada por el Movimiento Nachala, un grupo bajo sanciones europeas por sus “graves abusos” contra los palestinos de Cisjordania, ha contado con la participación de miembros del Gobierno de Benjamín Netanyahu.

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 Ministros del Gobierno de Netanyahu participarán en la manifestación, convocada por una organización bajo sanciones europeas por sus “graves abusos” en Cisjordania  

Numerosos colonos israelíes han marchado este domingo en dirección a la franja de Gaza para reclamar el restablecimiento de los asentamientos israelíes en el arrasado enclave, después de la retirada unilateral israelí de 2005, que supuso el desmantelamiento de los 21 asentamientos israelíes de Gaza y cuatro de Cisjordania. La marcha, organizada por el Movimiento Nachala, un grupo bajo sanciones europeas por sus “graves abusos” contra los palestinos de Cisjordania, prevé la participación de múltiples miembros del Gobierno de Benjamín Netanyahu.

Centenares de personas, incluyendo a familias con niños, avanzan a pie y ondeando banderas israelíes desde por la mañana. Algunas de las imágenes promocionales que llaman a participar de la marcha, convocada bajo el eslogan “Después de 21 años, volvemos a casa”, incluyen imágenes artificiales de chalés frente al Mediterráneo. Organizadores y asistentes de la manifestación aseguran que poblar Gaza permanentemente —y, por tanto, expulsar al menos a parte de los palestinos— es una cuestión de seguridad.

En paralelo, las autoridades israelíes han pisado el acelerador con su ofensiva sobre la Franja, donde este domingo han matado a tres personas más y el sábado a otras 10, entre ellas, tres menores.

Israel, que asegura llevar a cabo una campaña de asesinatos selectivos para eliminar a todos los que participaron de los ataques de la milicia palestina Hamás en 2023, ha matado a 1.444 gazatíes, según la agencia de noticias palestina Wafa, en nueve meses de frágil alto el fuego ante el silencio de la Junta de Paz, el órgano presidido por Donald Trump que impulsa la tregua.

Algunos asistentes a la marcha han expresado su deseo de penetrar la valla que asedia la Franja y acceder al enclave, algo que un grupo organizado por Nachala ya hizo durante una marcha similar en diciembre, cuando varios miembros ondearon la bandera israelí antes de que las tropas israelíes los escoltaran de vuelta a Israel.

En respuesta, el ejército israelí ha declarado el entorno de la Franja como zona militar cerrada hasta el lunes para impedir el acceso de los activistas. Más tarde, Nachala ha emitido un comunicado para informar de “un acuerdo” con el ejército para no entrar en el enclave y terminar la marcha en un punto de observación sobre Gaza.

La nota se hace eco de la participación de “28 ministros y parlamentarios, junto con heridos de guerra, combatientes y familiares de fallecidos”. Un centenar de asistentes, incluyendo el ministro de Economía, Nir Barkat, compañero de formación de Netanyahu, han accedido a la zona militarizada ante la poca resistencia del ejército y se han acercado a la valla, según prensa israelí.

El ejército ya impidió el paso a la valla durante la última marcha, que llegó a condenar. Fue en febrero, cuando 1.500 personas se reunieron para plantar árboles aún en suelo israelí, cerca de Nisanit, uno de los antiguos asentamientos en el norte de Gaza.

El derecho internacional señala que Gaza y Cisjordania forman, junto a Jerusalén Este, una unidad territorial sobre la que se debe levantar el futuro Estado palestino. En 2024, la Corte Internacional de Justicia declaró ilegal la continua presencia israelí en esos territorios, y llamó a la comunidad internacional a cooperar para ponerle fin.

Nachala asegura en su página web que “organiza grupos de parejas jóvenes que quieran establecer comunidades en Judea y Samaria”, el nombre bíblico para Cisjordania. Añade que persigue alcanzar “los dos millones de judíos en el territorio”, donde hoy viven más de medio millón de israelíes privilegiados por un sistema de apartheidsegún lo califican organismos como Human Rights Watch, Amnistía Internacional y B’Tselem— que margina a tres millones de palestinos.

Sanciones europeas

En mayo, la Unión Europea emitió sanciones sobre “grupos de colonos israelíes extremistas” por su papel impulsando asentamientos ilegales en Cisjordania. Entre los sancionados están Nachala y su directora, Daniella Weiss, considerada “la madrina” del movimiento colono y sobre quien también pesan sanciones del Reino Unido y de Canadá por su violencia contra los palestinos. Bruselas los acusó de “graves violaciones sistemáticas de los derechos humanos contra los palestinos de Cisjordania”, incluyendo “la violación del derecho de toda persona a gozar del más alto nivel posible de integridad física y mental”.

Ahora, Nachala llama abiertamente a la población judío-israelí a reclamar Gaza, donde el ejército israelí ha devastado más de tres cuartas partes del parque de vivienda y donde hoy ocupa más del 60% del enclave, que Netanyahu prevé ampliar al 70%. “¡Estamos en un momento histórico!”, dice un comunicado que convocaba a la marcha. “Con las elecciones por delante, tenemos una oportunidad real de restablecer asentamientos judíos en Gaza, ¡un paso clave en el camino hacia la victoria!”.

Pese a la claridad de Bruselas y del derecho internacional, el diario Haaretz ha confirmado la asistencia de parlamentarios y de ministros de gabinete israelí, sostenido por una coalición que incluye a formaciones que representan el movimiento colono y que se juega la reelección en los comicios de octubre. Aunque su participación no ha sido confirmada , diarios israelíes como The Jerusalem Post también preveían la llegada de algunos ministros del Likud —la formación de Netanyahu, sobre quien pesa una orden de arresto emitida por la justicia internacional como posible criminal de guerra por la ofensiva en Gaza—.

Se espera que los dirigentes más reconocibles del movimiento colono se sumen a la marcha. El ministro de Finanzas y con amplias prerrogativas en Defensa, Bezalel Smotrich, tenía previsto acudir tras haber declarado que existen planes para restablecer tres comunidades en el norte de la Franja. Smotrich expandiría así el impulso que lidera en Cisjordania. ONG israelíes lo ven como el responsable del avance en la anexión de ese territorio, donde grupos de colonos violentos incendiaron la noche del sábado una mezquita cercana a Hebrón, en aparente represalia por un incendio en un asentamiento.

Uno de los primeros dirigentes que ha hecho acto de presencia ha sido Itamar Ben Gvir, el ultraderechista ministro de Seguridad Nacional que ganó notoriedad global por la interceptación de una flotilla con ayuda a Gaza y los malos tratos dispensados a sus participantes, una acción ampliamente criticada por organizaciones internacionales. Tras los ataques de Hamás de 2023, Ben Gvir ordenó abiertamente endurecer el trato a los presos palestinos como castigo, y ahora aspira a abrir una cárcel para árabes rodeada de cocodrilos.

Inspirado por Alligator Alcatraz, el centro de detención en Florida ubicado entre pantanos habitados por peligrosos reptiles, Ben Gvir propuso la idea en diciembre. Pese a la objeción de la Autoridad de Naturaleza y Parques, que alude a regulaciones existentes para limitar esos animales a fines educativos y científicos, el Ministerio de Protección Ambiental —controlado por Idit Silman, del Likud— ha tomado inusuales medidas para que los organismos estatales puedan utilizar a los cocodrilos como parte de la seguridad penitenciaria durante una prueba piloto.

Gaza, bajo fuego permanente

Los bombardeos con los que Israel ha matado a 30 gazatíes desde el jueves, según recoge la agencia de noticias estatal palestina, engrosan una ofensiva al alza con la que dice perseguir a quienes incursionaron en suelo israelí durante los ataques de Hamás de 2023.

Según el diario The Times of Israel, Israel utilizó herramientas de reconocimiento facial para analizar vídeos del asalto y hacer una lista de unos 5.000 palestinos que cree que entraron en el Estado judío. Unos 1.200 murieron durante los ataques, que provocaron una cantidad de víctimas similar en Israel. Israel ha matado a 1.500 desde entonces y ha detenido a otros 300, que se enfrentarán a unos juicios en los que las autoridades israelíes contemplan la pena de muerte si son acusados de genocidio, un crimen por el que la Corte Penal Internacional investiga a Israel en relación con Gaza.

De acuerdo con esos cálculos, el ejército israelí busca matar a 2.000 personas más. La ofensiva se produce en el territorio menguante donde dos millones de gazatíes viven abarrotados (la mayoría, en tiendas de campaña). La tregua contempla el control israelí del 53% del enclave hasta que Hamás inicie su desarme, pero el avance de las tropas deja disponible el 40%, equivalente al 2% de la Comunidad de Madrid.

El sábado, el bombardeo de un apartamento en Ciudad de Gaza mató a un padre, una madre y tres niños. Un portavoz castrense aseguró a EFE que apuntaban contra un miembro de Hamás. El viernes, el bombardeo de una procesión funeraria mató a ocho personas en el campo de refugiados de Nuseirat.

El ejército, que ha matado a 73.250 gazatíes desde 2023, asegura a la prensa que ambos casos están bajo investigación.

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