La periodista Rebeca Crespo relató en directo cómo varios acampados trataron de impedir que el equipo de Horizonte siguiera grabando y el presentador acabó pidiéndole que abandonara la zona: «No te puedes poner en peligro» Leer La periodista Rebeca Crespo relató en directo cómo varios acampados trataron de impedir que el equipo de Horizonte siguiera grabando y el presentador acabó pidiéndole que abandonara la zona: «No te puedes poner en peligro» Leer
Una conexión en directo desde la Puerta del Sol acabó convirtiéndose este martes en uno de los momentos más tensos de Horizonte. Rebeca Crespo, reportera del programa de Cuatro, se encontraba en el interior de la acampada por la vivienda cuando varias personas comenzaron a pedir al equipo que abandonara la zona. Lo que, según relató la propia periodista, había comenzado de forma educada fue subiendo de tono hasta que Iker Jiménez, desde el plató, decidió intervenir: «Salte de ahí».
Eran alrededor de las 22.53 horas cuando Horizonte conectó con Crespo. La reportera explicó que algunos de los presentes estaban tratando de impedir que continuaran trabajando. «Nos están diciendo que nos vayamos», comenzó relatando. Según explicó, inicialmente se habían dirigido a ellos «de forma educada», pero la situación cambió cuando el equipo respondió que permanecería allí para continuar con su trabajo.
«Les hemos dicho que no nos vamos a ir porque simplemente estamos haciendo nuestro trabajo y han venido directamente a tapar la cámara y a insultarnos», relató Crespo mientras las imágenes mostraban cómo varias personas se acercaban al equipo. Un paraguas llegó a colocarse delante del objetivo para impedir la grabación.
La razón que les daban, según contó la periodista, era el propio programa para el que trabajaban. «Están diciendo que en este medio difundimos bulos y que, por lo tanto, no nos van a dejar hacer nuestro trabajo», explicó Crespo. La tensión fue aumentando mientras ella y el cámara intentaban alejarse y continuar la conexión.
Desde el plató, Iker Jiménez seguía las imágenes cada vez más preocupado por la seguridad de sus compañeros. «¿Pero qué hace esta gentuza?», exclamó el presentador, mientras Carmen Porter y los colaboradores de la mesa reaccionaban a lo que estaban viendo. Jiménez preguntó incluso si había algún agente de Policía cerca y terminó pidiendo a la reportera que abandonara el lugar.
«Salte de ahí. Deja a esa chusma ahí. No te puedes poner en peligro», le indicó el presentador. «Lo principal es vuestra protección», insistieron desde el estudio mientras Crespo y su compañero trataban de salir del interior de la acampada.
Ni siquiera al alejarse terminó inmediatamente el episodio. Cuando Crespo intentó explicar con más tranquilidad qué había sucedido, varias personas volvieron a cruzarse ante la cámara y a dificultar la conexión. Finalmente, la periodista pudo reconstruir lo ocurrido y volvió a insistir en una precisión importante: el primer acercamiento no había sido violento.
«En un primer momento, de una manera bastante educada, nos han dicho que nos fuésemos», explicó. El equipo respondió, según Crespo, que no tenía intención de grabar los rostros de quienes no quisieran aparecer ni de molestar a los acampados. «Pero al final sí que se han puesto un poco violentos», concluyó.
Lo ocurrido con Rebeca Crespo no es, sin embargo, un episodio aislado ni exclusivo de Horizonte. En los últimos meses se han repetido las imágenes de reporteros increpados, insultados, rodeados o directamente agredidos mientras intentaban hacer su trabajo en manifestaciones y concentraciones de distinto signo.
Da igual, demasiadas veces, la línea editorial: basta con identificar el logotipo del micrófono para convertir al periodista en destinatario de la indignación contra el medio. Hace apenas unos días, una reportera de laSexta Xplica fue empujada y zarandeada durante una manifestación en Madrid y uno de los asistentes trató de arrebatarle el micrófono; semanas antes, equipos de RTVE de Mañaneros 360, Malas Lenguas y los informativos habían sufrido insultos, amenazas y agresiones durante otras protestas.
El problema trasciende las siglas de una cadena: impedir a un periodista informar porque no gusta el medio para el que trabaja no es una crítica a su línea editorial, sino impedirle ejercer su trabajo y al ciudadano recibir esa información.
De hecho, la Asociación de la Prensa de Madrid ha mostrado recientemente su preocupación por los «reiterados ataques» que sufren periodistas durante la cobertura de concentraciones públicas y ha reclamado a Interior que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad garanticen el libre ejercicio del periodismo. Un problema que convierte cada vez con mayor frecuencia al reportero que está sobre el terreno en blanco de una batalla política, ideológica o mediática que no debería librarse contra quien sostiene un micrófono o una cámara.
El incidente de anoche de Rebeca Crespo se produce después de varios días de conexiones de Horizonte desde la Puerta del Sol. El programa ha dedicado buena parte de sus emisiones de las últimas jornadas a seguir la acampada por la vivienda instalada en el centro de Madrid y ya había conectado anteriormente desde el lugar.
La acampada comenzó a finales de septiembre vinculada a las protestas por la situación de la vivienda y ha ido creciendo hasta reunir a numerosos colectivos y extenderse por buena parte de la Puerta del Sol. En las últimas horas, además, los participantes han tenido que hacer frente a las fuertes lluvias caídas en Madrid, que inundaron parte de las tiendas y estructuras instaladas en la plaza.
Pero este martes la noticia para Horizonte estaba al otro lado de la cámara. Una reportera intentando mantener una conexión, varias personas tratando de impedirla y un Iker Jiménez que acabó dejando a un lado el debate que se desarrollaba en plató para centrarse únicamente en sacar de allí a su equipo: «No te puedes poner en peligro».
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