Isabel Pardo de Vera, exsecretaria de Transportes: “Ábalos mandaba muchísimo en el Gobierno. Nadie le cuestionaba nada”

Entrevista en EL PAÍS a Isabel Pardo de Vera, expresidenta de ADIF y exsecretaria de Estado de Transportes imputada en el 'caso Koldo' en la Audiencia Nacional

Isabel Pardo de Vera (50 años, Lugo) rozó el cielo en su carrera como ingeniera. Pasó de bregarse en obras en Galicia a pisar moqueta en Madrid. Ascendió en 2018 a la presidencia de Adif (donde había trabajado durante años). Y subió un escalón más en 2021 al ser nombrada secretaria de Estado de Transportes. Cesada en 2023, volvió al sector privado —fichó por ACS—. Pero todo se quebró en 2025, con su imputación en la causa de la Audiencia Nacional que cerca la trama de corrupción urdida en el Ministerio de Transportes en época de José Luis Ábalos (2018-2021). Está investigada por enchufar supuestamente a la expareja del exdirigente socialista en una empresa pública y por el presunto amaño de adjudicaciones. Pero Pardo de Vera, que concede a EL PAÍS su primera entrevista desde que la encausaran, defiende su inocencia.

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Madrid, redacción de EL PAÍS. Entrevista a Isabel Pardo de Vera, expresidenta de ADIF , imputada por el caso Koldo. / MOEH ATITAR . “Un contratista me intentó corromper una vez y lo eché del despacho”, asegura la también expresidenta de Adif, en su primera entrevista tras ser imputada  

Isabel Pardo de Vera (50 años, Lugo) rozó el cielo en su carrera como ingeniera. Pasó de bregarse en obras en Galicia a pisar moqueta en Madrid. Ascendió en 2018 a la presidencia de Adif (donde había trabajado durante años). Y subió un escalón más en 2021 al ser nombrada secretaria de Estado de Transportes. Cesada en 2023, volvió al sector privado —fichó por ACS—. Pero todo se quebró en 2025, con su imputación en la causa de la Audiencia Nacional que cerca la trama de corrupción urdida en el Ministerio de Transportes en época de José Luis Ábalos (2018-2021). Está investigada por enchufar supuestamente a la expareja del exdirigente socialista en una empresa pública y por el presunto amaño de adjudicaciones. Pero Pardo de Vera, que concede a EL PAÍS su primera entrevista desde que la encausaran, defiende su inocencia.

Pregunta. Usted figuró en listas de las españolas más influyentes, sonó como ministrable y, tras pasar al sector privado, estuvo en una gran constructora. Todo se vino abajo tras su imputación. ¿A qué se dedica ahora?

Respuesta. Para mí fue un quiebro total. El impacto más grande que he tenido en mi vida, por encima del cáncer y de otras muchas cosas. ¿Qué estoy haciendo? Apoyarme en mi familia. Y ya me he examinado para ser profesora de matemáticas de instituto. Ante la incertidumbre de los tiempos judiciales, tengo que trabajar y cotizar a la Seguridad Social. Tengo familia e hijos. Tengo que seguir viviendo.

P. La primera vez que declaró en el Tribunal Supremo, que fue como testigo, deslizó de forma somera que Koldo García y Ábalos se habían interesado por el sistema de contratación pública. Pero, luego, un informe de la UCO evidenció que usted estuvo pendiente y en contacto con Koldo García el día que Jéssica Rodríguez, expareja de Ábalos, hizo la entrevista para Ineco para ser contratada. ¿Por qué no contó esta versión desde el principio?

R. Creo que no mentí. Es cierto que el ministro y Koldo se interesaron por la forma de incorporar a gente. Ellos estaban recién llegados. Después, debió de pasar un tiempo y me hicieron llegar un currículum para una administrativa. Lo que hago es trasladarlo al presidente de Ineco (pero no tengo ninguna competencia sobre Ineco). Esta es mi intervención. Sin saber más. Como se trasladan muchísimos currículums. En Ineco no hay un método reglado para hacer llegar currículums. Lo que pasó es que, luego, Koldo acompaña a esta mujer. Creo que él no tenía mucha relación con la presidenta de Ineco y, por tanto, me trasladó a mí temas de intendencia. Luego ya me enteré de que había una relación de Ábalos con esta señora. Pero, por ser mujer, sería la última en enterarme en los corrillos.

P. ¿En qué momento exacto se entera de que Rodríguez tiene una relación con el ministro?

R. Como en 2020, pero no lo sabría precisar porque me enteré de chascarrillo. Me llaman para decirme que se acaba [su contrato] y entonces ya todo el mundo sabía de esa relación. Koldo dice que hay que renovar el contrato y yo, como ya era consciente de la situación, en vez de hablar con Koldo, al que ya en ese momento yo iba conociendo, hablo con el ministro. Le digo: ‘Ministro, no es posible prorrogar el contrato de Jéssica. No hay ninguna posibilidad y vamos a rescindir el contrato’. Y me dijo: ‘Por supuesto, lo que tú digas’. Ábalos no me dio una orden jamás. Y se acabó.

P. ¿Supo que en Ineco no trabajaba?

R. En Ineco consta lo que trabajaba. Cómo me voy a enterar yo… No iba a permitir en ningún caso que una persona no trabaje. No puedo perseguir a los 14.000 trabajadores de Adif y a los de Ineco. Y menos una administrativa que no se ni dónde tenía la ubicación. Si nadie me dice nada… Después, parece ser que trabajó en Tragsa, pero no sé quién hizo la mediación para que trabajase allí.

P. La Audiencia la imputó inicialmente por dos delitos relacionados con la contratación de Jéssica Rodríguez. En algún momento, tras su imputación, ¿se le acercó Ábalos o alguien relacionado con la causa?

R. No. Cuando se cesa al ministro Ábalos, yo seguía teniendo relación con él y podíamos hablar una vez al año. Pero nunca volví a saber ni de Koldo, ni nada. Cuando me nombran secretaria de Estado, pensé que esa gente había desaparecido. A mí nunca nadie me dijo que esos señores seguían hablando con gente. Y luego saltó esto y el shock para mí fue tremendo. El mismo día de la detención de Koldo, me llamaron de la UCO y me dijeron que tenía que estar a las 7.30 de mañana en Tres Cantos para testificar.

P. Otro informe de la UCO apuntó que usted, igual que el ex director general de Carreteras, Javier Herrero, se convirtió en la conexión con Santos Cerdán, Koldo García y el propio Ábalos para facilitar al amaño a constructoras como Acciona ¿Facilitó usted el amaño de obra pública desde la presidencia de Adif o desde la Secretaría de Estado?

R. No sé cómo se puede hacer eso. Porque, según los territorios, yo tendría que hacer una escaleta de coacciones para validar unas puntuaciones… O coger los sobres económicos… De verdad, no sé cómo se puede hacer eso. A mí nunca nadie me habló de Acciona. Jamás. A Santos Cerdán, yo le conocí ya cuando era presidenta de Adif porque vino, siempre acompañado por el consejero de Obras Públicas de Navarra, como muchos otros diputados y como mucha gente a la que he recibido. Él estaba muy preocupado por el famoso acceso en alta velocidad a Pamplona, que necesitaba un ramal y que no acababa de aprobarse. Debió de venir una vez a Adif y debió de ir dos o tres veces al ministerio. Luego estaba muy preocupado por la progresión de las obras en Tafalla-Olite. Yo le explicaba las obras, como se las explico a cualquier diputado, alcalde, o presidente autonómico. Cerdán tenía mi teléfono y alguna vez me escribió cuando me detectaron el cáncer y yo ya era secretaria de Estado, preguntándome qué tal estaba. Jamás en mi vida me habló de Acciona. De lo que sí me hablaron [Ábalos y Koldo], fue de otras empresas pequeñitas que yo ni siquiera conocía, como puede ser Levantina u OPR. Y en la fase final realmente fueron muy insistentes.

P. ¿Eran muy insistente con esas constructoras en concreto?

R. A mí el señor Ábalos, que yo recuerde, de la única constructora que me habló fue de Levantina, que me dijo que la conocía de Valencia y que le daba pena porque iba a quebrar. Y yo decía: ‘Pues peor me lo pones, porque lo que me falta es meter a alguien en Adif que va a quebrar y ya obra parada’. No era una empresa que yo conociese, pero a ese señor [de Levantina] pude habérmelo encontrado 10 veces en el ministerio. Allí no puede entrar cualquiera. Comenté muchas veces que no entendía ver a esa gente por allí, incluso cuando no estaba el ministro.

P. ¿Y quiénes eran esas personas que se encontraba?

R. A Aldama me lo encontré bastante. Bien por ahí paseando, o bien alguna vez que estaban Aldama y Koldo en el despacho del ministro. Koldo era el que llevaba toda la agenda. Él era el que sabía dónde estaba el ministro en todo momento. Para poder explicarle al ministro algo, había que localizar a Koldo. Nadie podía localizar a Ábalos sino era Koldo… Ha salido un wasap suelto, en el que le dije yo: ‘Eres un crack’. Pues era porque un 6 de agosto necesitaba localizar al ministro para el proceso de liberalización del sector. Y localizar al ministro en agosto era difícil. A mí me intentaron corromper una vez, nunca más: cuando entré nueva en Adif y yo era directora de obra, vino un contratista a mi despacho y me dijo que si me iba de vacaciones y a dónde, y me dijo que ya miraba él los hoteles. Y lo eché del despacho. Yo venía de trabajar en la empresa privada y de saber cómo funcionaban algunos funcionarios. Yo no sé si Koldo o Ábalos les decían a los contratistas… ¿Puede ser que ellos contactasen con varias empresas y, si resultaban adjudicatarias, les decían dame el dinero? Les puedo asegurar que desde la presidencia no nos enterábamos de nada.

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P. ¿Cómo era su relación con Koldo García? Al juez le contó que le trataba de una forma un poco misógina.

R. He vivido siempre en un mundo totalmente masculinizado y estoy acostumbrada a cierto tipo de lenguaje. Tenía claro que eso era una cultura en ellos, y la de Koldo también la entendí así. Mandarme un wasap sobre el traje que yo llevaba negro y decir que me quedaba muy bien; pues qué estaría pensando yo como mujer… Pero yo decía: ‘Merece la pena aguantar esto o merece la pena marcharse’. O porque me llame ‘cariño’, ‘bonita’; o una vez que me cogió en volandas en una visita oficial, porque encima era grandísimo… Era su forma de hablar y, por supuesto, me generaba úlcera.

P. ¿Y cuál fue su relación con Aldama?

R. Creo que me lo presentó Koldo. Era el hermano de un escolta que ya había tenido el anterior ministro. A mí nunca me habló de obras, jamás, jamás. Yo no sabía qué era este señor: si era del partido, de un equipo… Nunca tuve una conversación profesional con él.

P. ¿Cerdán decidía qué cargos se colocaban en el Ministerio o en Adif?

R. Siempre le dije al ministro Ábalos: ‘Si me haces presidenta, me tienes que dejar libertad para crear mi propio equipo’. Me sugirió algunas personas, a las que yo entrevisté, pero que me parecieron absolutamente inválidas. Yo solía tirar de gente de la casa, con una trayectoria profesional que conocía. Pero Santos Cerdán, jamás [me dijo nada]. Javier Herrero sí me dijo que él era de Santos Cerdán. Herrero es una persona de la vieja escuela. No comulgaba con mi estilo de gobernanza de las instituciones. Como secretaria de Estado, en cuanto superé la quimio, hice una reestructuración en la Dirección General de Carreteras [cesó a Herrero]. Y Santos Cerdán me escribió: ‘¿Habéis echado a Javier Herrero?’. Y yo le debí de decir: ‘Confirmado’, y no sé si dije ‘con el visto bueno del presidente’, como para decir ‘No me vengáis a dar la lata con esto’.

P. Hay un mensaje de Herrero en abril de 2019 en el que dice a Koldo García: ‘Estamos enredando para intentar modificar el sistema de evaluación de futuras licitaciones. Para poder tener más control. Pero necesitamos trabajarnos a los interventores y abogados del Estado’.

R. Qué horror…

P. ¿Ha sido usted testigo de trato de favor a determinadas empresas?

R. En ningún caso. Vuelvo a decir que yo no sé cómo se podría hacer eso.

P. ¿Y cuál fue el motivo entonces del cese de Herrero?

R. No era mi estilo de gobernanza. Si lo que sugiere es si yo tenía pruebas de que hubiese cometido algún trato de favor, no las tenía. Pero no me gustaba la forma de gobernanza. Yo creo en Administraciones muy robustas, no creo en personalismo. Parece que, por dirigir una obra y un presupuesto, los contratistas te deben algo. A mí eso me distorsiona porque yo fui directora de obra y sé cómo me trataron y lo que dije: ‘Si alguna vez entro en la pública esto se va a acabar’.

P. En 2020, Koldo la grabó pidiéndole que le adjudicara un contrato de emergencia a la constructora Levantina. Usted dice: ‘Tengo que ver ahora lo que tengo […] Le hemos dado una de 700.000 hace nada. Es que otra vez va a cantar. Déjamela mirar’. ¿Se creaban contratos a medida?

R. En absoluto. Voy a explicar el contexto de eso. En esa época, Ábalos tenía una vida complicada, como se supo después. Entonces, yo salía de comparecer en el Congreso para dar fe de los Presupuestos Generales. Se puede imaginar mi momento de cabeza. A mí me debía de sonar que [Levantina] había resultado adjudicataria de un concurso abierto, público. Debía recordar que se le había adjudicado una [obra] porque había ganado un procedimiento. Y, para que me dejara en paz, pues le debí decir: ‘Mira, ya se le ha dado una’. Está todo sacado de contexto. Yo no participo en nada. En mi periodo, se tramitaron 400 emergencias. Levantina no tuvo un trato preferente en ningún caso. ¿Cuál sería mi móvil? ¿El económico? Se demostrará que mis cuentas son claras. No tengo propiedades, no tengo acciones, no tengo nada. Trabajé como funcionaria y luego en la privada. Están ahí las cuentas, que por cierto, me da pena que no salgan ya. Pensé que era lo primero que investigarían. ¿Un móvil político? No soy del PSOE y he trabajado con el PP. Me han echado como secretaria de Estado.

P. En una grabación de 2023, en la que Koldo García habla con Cerdán, le dice que usted “no tiene perdón de Dios”; que le ha hecho algo a Ábalos; y que usted le había dicho que le iba a ayudar. ¿A qué se refiere?

R. Se dieron cuenta de que yo no estaba ayudando. Cualquier sugerencia que me hacían, yo daba largas.

P. ¿Se arrepiente de algo?

R. Es que sabe qué pasa… Ábalos mandaba mucho en el Gobierno. Mandaba muchísimo. Cuando iba a la comisión delegada de Asuntos Económicos, que es la previa al Consejo de Ministros, lo que él quería sacar, lo sacaba. Ni Hacienda ni nadie le cuestionaba nada. En esto tengo que ser franca, los mayores logros de Adif se consiguieron con Ábalos. Porque yo era muy pesada y tenía mis objetivos estratégicos, económicos y financieros, como la liberalización, renovar la mitad de la plantilla…

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P. Algunos medios han publicado ahora correos internos que constan en el caso Koldo, que hablan de un plan en Adif para reducir el gasto. ¿Dio usted orden de recortar la inversión en mantenimiento, tan cuestionada con el accidente de Adamuz?

R. Esta es la primera entrevista que concedo y es porque me han puesto en el foco mediático. Pero yo no soy una persona mediática. Yo me encerré en mi casa en Galicia y no había concedido ninguna entrevista por respeto institucional y a los procedimientos. Pero claro, lo que está saliendo es de una maldad… que creo que el silencio ya no me está ayudando. A veces pueden pensar que el que calla otorga. Esto es una barbaridad y tiene una inquina y un sesgo. Sobre los correos de mantenimiento: estábamos en plena crisis de la pandemia y no circulaban trenes. Si no circulaban trenes, las empresas contratadas para mantenimiento tenían más tiempo para hacer el mantenimiento, por lo tanto sus rendimientos eran mayores. Yo tenía que revisar eso. No podía pagar lo mismo por un rendimiento mayor. Lo que hicimos fue, lógicamente, un plan de los costes en los que estábamos incurriendo. En absoluto para rebajar el mantenimiento. Todo lo contrario. Hasta que se nos fue enfermando la gente, seguimos haciendo obras porque, dado que no había circulación, aprovechábamos para hacer las obras más rápido. Se hizo un análisis de costes absolutamente normal. Que esto se saque de contexto para vincularme a mí [con el accidente de Adamuz] después de que haya habido tres presidentes después…

P. ¿Por qué cree que la señalan a usted?

R. Esa es la gran pregunta. A mí me han dicho de todo. El PSOE me cesó por un bulo, que había solucionado yo. Me obligaron a cortar dos cabezas, dos presidencias. Yo sabía perfectamente que se había hecho bien, pero me pidieron dos cabezas. Dije que de ninguna manera. Y me echaron a mí.

P. ¿Quién le pidió las dos cabezas?

R. Me las pidió la ministra [Raquel Sánchez], pero entiendo que se lo trasladó el Gobierno. Yo no hablé más que con mi ministra, que me lo comunicó media hora antes de salir a los medios. Le pregunté que por qué y me dijo: ‘La política es así’. Entonces, la gente que está en la corriente socialista me dice que el PP me quiere matar. Y otras fuentes me dicen que el que ha colocado esta noticia es el PSOE para utilizarme como cabeza de turco, otra vez más.

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