El periodista franco-marroquí Ali Lmrabet permanece arrestado e incomunicado desde la tarde de este domingo, cuando aterrizó en Tánger de un vuelo procedente de Barcelona, ciudad en la que mantiene su residencia. “He podido hablar dos veces con él. Está sereno y firme en sus convicciones. Ali se considera secuestrado por el ejercicio de su profesión”, cuenta en conversación telefónica Laura Feliu Martínez, mujer de Lmrabet y profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Laura Feliu, pareja del periodista marroquí detenido, dice que el informador exiliado en España está “sereno y firme en sus convicciones”
El periodista franco-marroquí Ali Lmrabet permanece arrestado e incomunicado desde la tarde de este domingo, cuando aterrizó en Tánger de un vuelo procedente de Barcelona, ciudad en la que mantiene su residencia. “He podido hablar dos veces con él. Está sereno y firme en sus convicciones. Ali se considera secuestrado por el ejercicio de su profesión”, cuenta en conversación telefónica Laura Feliu Martínez, mujer de Lmrabet y profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Barcelona.
En un comunicado, el fiscal del Rey del Tribunal Penal de Casablanca anunció este martes que la detención “se produjo en cumplimiento de varias órdenes de arresto” pendientes por delitos de “difamación y calumnia contra personas e instituciones, así como el insulto a los órganos establecidos por la ley”. Feliu asegura que no habían sido informados de querellas en vigor.
Lmrabet ha sido trasladado a Casablanca y puesto a disposición de la Brigada Nacional de Policía Judicial. “Ali no puede ser juzgado en Marruecos por algo que ha hecho fuera del país”, prosigue la docente, quien asegura que, por ahora, ni las instituciones ni ningún abogado que hubiera sido adjudicado a su marido le han contactado desde el país vecino. Habla desde Barcelona, donde hace 20 años que es pareja del periodista detenido, con quien tiene dos hijos.
Feliu asegura que en ocasiones anteriores, Lmrabet había viajado a Tetuán, su ciudad natal, para visitar a la familia y, aunque se sentía vigilado y en ocasiones fue interpelado por la policía, “nunca le habían arrestado antes” durante esos viajes. En esta ocasión “estaba preparando su jubilación [tiene 66 años] y tenía prevista una semana entre Tánger y Casablanca para cerrar unos papeles y hacer algunas visitas”, precisa.
El periodista se ha convertido en una persona molesta por sus duras críticas a la monarquía y al Gobierno marroquíes, con los que desde 2003 mantiene un pulso. Ese año, Lmrabet fue detenido y condenado a cuatro años de prisión por delitos de “injurias a la persona del rey” y “atentar contra el régimen monárquico”. Sus revistas fueron clausuradas de forma definitiva y, tras recibir un indulto en 2004, el periodista optó por su autoexilio a Barcelona y continuar ejerciendo el periodismo entre Francia y España.
Lmrabet llegó al periodismo por “accidente” y ha recorrido una trayectoria profesional heteróclita. Fue doctorando en la Universidad de la Sorbona en París ―donde obtuvo la nacionalidad francesa―, pero dejó a medias su tesis doctoral sobre la Guerra Civil española para prepararse las oposiciones a diplomático. Ejerció como segundo en la Embajada de Marruecos en Buenos Aires a mediados de los años noventa bajo la corona de Hassan II, y “tras ser puesto de lado en sus funciones por un problema en la embajada”, empezó a ocupar su tiempo escribiendo para La Vie Économique, relata Feliu. De esta forma se produjo un cambio de profesión desde dentro del Gobierno a las filas de los periodistas críticos con el sistema.
Feliu y Lmrabet se conocieron en el año 2000, un año después de que el nuevo monarca Mohamed VI heredara el trono. “He vivido todo el proceso. Desde el momento de ilusiones cuando creó su propia publicación en esa última época de Hassan II, en la que hubo una apertura de la libertad de expresión, hasta que cerraron su publicación en 2003. A partir de aquí ya se fue degradando la situación hasta el día de hoy, que no hay prensa independiente en el país”.
En esos tres años de explosión de medios independientes, Lmrabet creó su propio semanario Demain (Mañana), y un magazine de sátira política, Demain Magazine, junto con una edición en árabe, Douman. “Recuerdo que entraban en imprenta el viernes por la mañana y por la tarde, a veces los sábados, ya se habían agotado [los ejemplares]. Tuvo mucho éxito. Porque tenía un humor que se asemeja al de la prensa española durante la transición. Esto en Marruecos no existía. Ese éxito fue el problema”, rememora Feliu. Hoy Lmrabet cuenta con 200.000 seguidores en redes, incluyendo su canal de TouYube, algo que le pone precisamente en la diana.
En 2003 fue encarcelado y tras mantener durante 50 días una huelga de hambre, recibió un indulto real en 2004 en medio de una fuerte presión internacional. Un año más tarde fue inhabilitado para el ejercicio del periodismo en Marruecos por un periodo de 10 años. “Es entonces cuando se vio obligado a trasladar su residencia y desarrollar su vida profesional en el extranjero”, acota Feliu. Cumplida la década, el periodista se lanzó en otra huelga de hambre, esta vez en Ginebra, “porque Marruecos se negaba a renovarle sus papeles y documentación marroquí”.
Este último arresto, para el que este miércoles se cumplen las 72 horas permitidas sin cargos, “no responde a ninguna publicación o declaración específica”, defiende la profesora universitaria. “En los últimos años, los periodistas han sido encarcelados y muchos han optado por irse a vivir fuera. Las nuevas generaciones que se dedican al periodismo desde fuera [de Marruecos] también son un problema para el régimen, que trata de controlar todas esas publicaciones y periodistas en el exterior”, señala.
En uno de los últimos vídeos que compartió Lmrabet en su cuenta de X antes de ser detenido, recoge precisamente el arresto y condena a un año de cárcel de la joven influencer franco-argelina Yass Naubelletras compartir un vídeo en TikTok que publicó durante sus vacaciones en el país, en el que criticaba a los conductores locales y la actuación de la policía de tráfico. Fue arrestada en el aeropuerto de Marrakech-Menara a su salida el pasado 13 de junio y diez días más tarde condenada a un año de prisión efectiva y al pago de una multa, acusada de “difamación” y proferir “calumnias”.
“Su detención no es un hecho aislado: forma parte de una estrategia para silenciar a quienes se atreven a informar en un país donde el periodismo independiente ha sido erradicado por un régimen que lo ataca con mano de hierro”, ha escrito en un comunicado Reporteros Sin Fronteras, quien ha pedido la liberación inmediata de Lmrabet. El Comité de Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) ha interpelado a la oficina del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, que precisamente viajará mañana en visita oficial al país magrebí. La experta en Relaciones Internacionales explica que se a creado un Comité Internacional de apoyo a su marido.
Laura Feliu se dice preocupada con precedentes como el del conocido exministro marroquí y abogado Mohamed Ziane ―de nacionalidad española, nacido en Málaga―, y fundador del diario digital Al Hayat Al Yaoumia (La vida diaria) que con 83 años se encuentra encarcelado en Marruecos desde noviembre de 2022 tras haber concedido una entrevista en la que pidió la abdicación del rey Mohamed VI.
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