Las patrulleras oceánicas suelen ser buques militares relativamente sencillos cuyo cometido principal no es el de enfrentarse con otros barcos de guerra. Este tipo de embarcaciones, conocidas internacionalmente por las siglas OPV de Offshore Patrol Vessel, se utilizan para vigilar zonas económicas exclusivas, combatir la piratería y el contrabando, proteger la pesca o realizar misiones de búsqueda y rescate.
Lo habitual es que estos barcos prioricen la autonomía, la facilidad de mantenimiento y un coste operativo reducido. Su armamento acostumbra a limitarse a un cañón de calibre medio, ametralladoras y algunas estaciones de armas controladas a distancia.
La Falaj 3 de la Armada de Emiratos Árabes Unidos rompe por completo con ese planteamiento. Con solo 60 metros de eslora y unas 641 toneladas de desplazamiento a plena carga, incorpora un arsenal más propio de una corbeta lanzamisiles bien armada y, en algunos aspectos, se aproxima al de una fragata ligera, ambos buques de mucho mayor tamaño.
Según explican desde el medio especializado en defensa The War Zone, la Falaj 3 ‘puede ser uno de los buques de guerra más fuertemente armados del mundo en relación con su tamaño‘. En lugar de sacrificar armamento para aumentar la autonomía, Emiratos Árabes Unidos ha apostado por concentrar en apenas 60 metros una capacidad ofensiva y defensiva que normalmente exige barcos mucho mayores.
El primer buque de esta clase, bautizado como Altaf, entró oficialmente en servicio con la Armada emiratí en febrero de 2025. La Falaj 3 la construye Abu Dhabi Ship Building, ADSB, empresa perteneciente al grupo emiratí EDGE, y deriva de la clase Fearless desarrollada originalmente para Singapur.
Así es la patrullera Falaj-3 de Emiratos Árabes Unidos
Sus dimensiones ayudan a entender hasta qué punto resulta poco habitual todo lo que lleva a bordo. La Falaj 3 mide 60 metros de largo, 9,5 de manga y necesita una tripulación de solo 39 personas. Puede alcanzar unos 26 nudos, equivalentes a 48 km/h, y dispone de una autonomía cercana a 2.000 millas náuticas, unos 3.700 kilómetros.
Buena parte de su excepcional potencia de fuego se concentra en sus sistemas de defensa aérea. En la proa monta un cañón Leonardo OTO Super Rapid de 76 mm equipado con el sistema STRALES y proyectiles guiados DART. Esta munición puede emplearse contra barcos, pequeñas embarcaciones rápidas e incluso amenazas aéreas como misiles antibuque.
Justo detrás del cañón aparecen ocho celdas de lanzamiento vertical para misiles antiaéreos VL MICA de MBDA. A ellas se suma más a popa un lanzador Raytheon Mk 49 con 21 misiles RIM-116 RAM, lo que proporciona al barco una segunda capa independiente de defensa aérea de corto alcance. Disponer de dos sistemas antiaéreos de este tipo resulta muy poco habitual en una patrullera oceánica.
Su capacidad ofensiva tampoco se corresponde con la de un OPV convencional. La Falaj 3 lleva cuatro misiles antibuque MM40 Exocet Block 3C capaces de atacar objetivos más allá del horizonte y con un alcance aproximado de 240 kilómetros. También incorpora dos lanzadores de 12 cohetes guiados LOGIR, pensados para destruir drones, pequeñas embarcaciones rápidas y vehículos de superficie no tripulados sin necesidad de gastar misiles mucho más caros.
El conjunto se completa con dos estaciones de armas remotas EOS R400-M de 30 mm y dos sistemas Rheinmetall MASS de 32 tubos destinados a lanzar señuelos frente a armas guiadas. El barco dispone además de un radar multifunción Leonardo Kronos 3D y del sistema infrarrojo de búsqueda y seguimiento SPYNEL.
La comparación con una fragata debe entenderse sobre todo por la cantidad y variedad del armamento en este caso, no porque ambas categorías de barcos tengan las mismas capacidades. Las fragatas actuales son mucho mayores, suelen desplazar varios miles de toneladas y cuentan con más autonomía, sensores más potentes, mayor número de misiles y capacidades antisubmarinas que normalmente incluyen sonar, torpedos y helicópteros.
Las corbetas ocupan precisamente un escalón intermedio entre las patrulleras y las fragatas, aunque también son considerablemente mayores que la Falaj 3. Su casco desplaza aproximadamente un tercio de lo que alcanzan numerosas corbetas modernas, lo que hace todavía más llamativo el arsenal instalado a bordo.
La Falaj 3 de Emiratos Árabes Unidos concentra misiles antibuque, dos sistemas de defensa aérea y un cañón de 76 mm en un casco de apenas 641 toneladas
Las patrulleras oceánicas suelen ser buques militares relativamente sencillos cuyo cometido principal no es el de enfrentarse con otros barcos de guerra. Este tipo de embarcaciones, conocidas internacionalmente por las siglas OPV de Offshore Patrol Vessel, se utilizan para vigilar zonas económicas exclusivas, combatir la piratería y el contrabando, proteger la pesca o realizar misiones de búsqueda y rescate.
Lo habitual es que estos barcos prioricen la autonomía, la facilidad de mantenimiento y un coste operativo reducido. Su armamento acostumbra a limitarse a un cañón de calibre medio, ametralladoras y algunas estaciones de armas controladas a distancia.
La Falaj 3 de la Armada de Emiratos Árabes Unidos rompe por completo con ese planteamiento. Con solo 60 metros de eslora y unas 641 toneladas de desplazamiento a plena carga, incorpora un arsenal más propio de una corbeta lanzamisiles bien armada y, en algunos aspectos, se aproxima al de una fragata ligera, ambos buques de mucho mayor tamaño.
Según explican desde el medio especializado en defensa The War Zone, la Falaj 3 ‘puede ser uno de los buques de guerra más fuertemente armados del mundo en relación con su tamaño‘. En lugar de sacrificar armamento para aumentar la autonomía, Emiratos Árabes Unidos ha apostado por concentrar en apenas 60 metros una capacidad ofensiva y defensiva que normalmente exige barcos mucho mayores.
El primer buque de esta clase, bautizado como Altaf, entró oficialmente en servicio con la Armada emiratí en febrero de 2025. La Falaj 3 la construye Abu Dhabi Ship Building, ADSB, empresa perteneciente al grupo emiratí EDGE, y deriva de la clase Fearless desarrollada originalmente para Singapur.
Sus dimensiones ayudan a entender hasta qué punto resulta poco habitual todo lo que lleva a bordo. La Falaj 3 mide 60 metros de largo, 9,5 de manga y necesita una tripulación de solo 39 personas. Puede alcanzar unos 26 nudos, equivalentes a 48 km/h, y dispone de una autonomía cercana a 2.000 millas náuticas, unos 3.700 kilómetros.
Buena parte de su excepcional potencia de fuego se concentra en sus sistemas de defensa aérea. En la proa monta un cañón Leonardo OTO Super Rapid de 76 mm equipado con el sistema STRALES y proyectiles guiados DART. Esta munición puede emplearse contra barcos, pequeñas embarcaciones rápidas e incluso amenazas aéreas como misiles antibuque.
Justo detrás del cañón aparecen ocho celdas de lanzamiento vertical para misiles antiaéreos VL MICA de MBDA. A ellas se suma más a popa un lanzador Raytheon Mk 49 con 21 misiles RIM-116 RAM, lo que proporciona al barco una segunda capa independiente de defensa aérea de corto alcance. Disponer de dos sistemas antiaéreos de este tipo resulta muy poco habitual en una patrullera oceánica.
Su capacidad ofensiva tampoco se corresponde con la de un OPV convencional. La Falaj 3 lleva cuatro misiles antibuque MM40 Exocet Block 3C capaces de atacar objetivos más allá del horizonte y con un alcance aproximado de 240 kilómetros. También incorpora dos lanzadores de 12 cohetes guiados LOGIR, pensados para destruir drones, pequeñas embarcaciones rápidas y vehículos de superficie no tripulados sin necesidad de gastar misiles mucho más caros.
El conjunto se completa con dos estaciones de armas remotas EOS R400-M de 30 mm y dos sistemas Rheinmetall MASS de 32 tubos destinados a lanzar señuelos frente a armas guiadas. El barco dispone además de un radar multifunción Leonardo Kronos 3D y del sistema infrarrojo de búsqueda y seguimiento SPYNEL.
La comparación con una fragata debe entenderse sobre todo por la cantidad y variedad del armamento en este caso, no porque ambas categorías de barcos tengan las mismas capacidades. Las fragatas actuales son mucho mayores, suelen desplazar varios miles de toneladas y cuentan con más autonomía, sensores más potentes, mayor número de misiles y capacidades antisubmarinas que normalmente incluyen sonar, torpedos y helicópteros.
Las corbetas ocupan precisamente un escalón intermedio entre las patrulleras y las fragatas, aunque también son considerablemente mayores que la Falaj 3. Su casco desplaza aproximadamente un tercio de lo que alcanzan numerosas corbetas modernas, lo que hace todavía más llamativo el arsenal instalado a bordo.
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