La reaparición de Rosa, la ganadora del mayor bote de la historia de Pasapalabra, enciende la polémica (otra vez)

Hace poco más de un mes, Rosa Rodríguez se convirtió en la ganadora del mayor bote de la historia de Pasapalabra. Su triunfo, que fue seguido por millones de espectadores, desató una ola de críticas y una fuerte polémica que parecía haberse apagado hasta que… hasta que Rosa ha vuelto a aparecer Leer Hace poco más de un mes, Rosa Rodríguez se convirtió en la ganadora del mayor bote de la historia de Pasapalabra. Su triunfo, que fue seguido por millones de espectadores, desató una ola de críticas y una fuerte polémica que parecía haberse apagado hasta que… hasta que Rosa ha vuelto a aparecer Leer  

Hace un mes y medio Rosa Rodríguez se convirtió en millonaria. Acertó las 25 palabras de un complicado Rosco y se alzó con el bote más alto de la historia de Pasapalabra: 2.716.000 euros. Su victoria no solo hizo récord de audiencias en Antena 3, sino que desató una oleada de duras críticas que durante varios días ensombrecieron la victoria de la concursante.

La última palabra, Morrall, Earl Morrall, el apellido del jugador de fútbol americano que, en 1968, fue elegido jugador más valioso de la NFL, por la agencia AP, así como la forma en que lo pronunció provocaron acusaciones de tongo, de «bote preparado», de «Rosco amañado» que colearon durante varios días, pese a que el programa, Roberto Leal, su contrincante, Manuel, y Rosa dieron las explicaciones oportunas.

La efímera polémica desapareció a los pocos días en este mundo tan fugaz de las redes sociales. Sin embargo, la aparición de Rosa Rodríguez este fin de semana, un mes y medio después de su victoria, y sus palabras sobre lo que ha hecho durante este tiempo ha encendido de nuevo la polémica y ha devuelto a la primera línea las acusaciones de «tongo».

Rosa Rodríguez publicó este fin de semana en su cuenta de Instagram un post en el que contaba que había estado en la Universidad Miguel Hernández de Elche «charlando con el alumnado (¡y no solo alumnado!) sobre la experiencia de Pasapalabra, la tele, el aprendizaje y… la vida, en general». Además, la ex concursante también reveló haber estado en el Instituto alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, «en un encuentro tan íntimo como entretenido», en donde pudo compartir «esos ratitos e intercambiar impresiones con todos los asistentes».

Se trataba de la primera publicación en sus redes sociales desde que publicase su victoria en Pasapalabra. Tal vez por ello, por haber estado alejada de todo el ruido que trajo consigo su triunfo, las reacciones a esta publicación han provocado una nueva polémica con decenas de comentarios en los que insisten en que le regalaron el bote o que todo fue «un tongazo».

Junto a comentarios en apoyo de la ex concursante, también ha habido un buen número de comentarios a la contra. «Te regalaron el bote Rosa, y tú lo sabes»; «Menudo tongazo prepararon los de Antena 3»; «Cómo te aprovechas del tongazo»; «Todavía están los americanos buscando el nombre que te dió el bote , ni en la biblioteca lo encuentran»; «Disfruta del regalo que te dieron. No te lo ganastes con conciencia, fue regalado porque hay un dicho que dice más vale caer en gracia que ser gracioso. Y así le robaron el show a Manu que es más inteligente». Son algunas de las publicaciones de las últimas horas a una publicación que ya suma más de 350 comentarios.

Roberto Angulo es el responsable de la complicada última pregunta con la que Rosa Rodríguez ganó el histórico bote. Fue él, guionista de Pasapalabra en el que en una entrevista a la Cadena Ser días después del bote, explicó cómo se seleccionan las preguntas más complicadas del Rosco y, en particular, la que hizo millonaria a Rosa. Angulo contó que es «muy devoto» del deporte americano y de ahí la elección de la pregunta.

Además, Borja Pérez, coordinador de guion de Pasapalabra, intentó despejar todas las dudas asegurando que «lo más importante para nosotros es que los roscos estén muy equilibrados entre los dos concursantes. Sea la dificultad que sea, los dos concursantes tienen que tener las mismas posibilidades«. Ambos, fueron muy claros: «Pasapalabra es un juego totalmente limpio».

El Rosco, la gran prueba final, la más difícil, la que lleva a quien concursa en Pasapalabra a dedicar horas y horas de estudio hasta convertirse en casi una profesión es lo que marca el paso del programa. El secreto de El Rosco no está en lo que se ve en pantalla cada tarde, sino precisamente en lo que no se ve.

Fue Miguel Aparicio, director de Pasapalabra, el que explicó a EL MUNDO que son «los guionistas preparan su propuesta para un set de Roscos equilibrado y ajustado de nivel». Después es el coordinador de guion de Pasapalabra el que «afina esta propuesta poniendo atención en la equidad, en la variedad de temas y en la dificultad». Por último, la lingüista del programa da «el repaso final, volviendo a confirmar la consistencia de las preguntas y el estilo de las definiciones». Y, por último, el mayor de sus secretos: «En el equipo de dirección intentamos jugarlo por si se nos ocurriera algún sinónimo que pudiera ocasionar conflicto».

Rosa Rodríguez se incorporó a Pasapalabra el 19 de noviembre de 2024. Cuatro años llevaba preparándose para el concurso, pero no se lanzó a apuntarse hasta que su madre la empujó. «Mi madre fue la que me animó», contó la ganadora. «Durante la pandemia, yo estuve viviendo con ellos y por las tardes nos sentábamos a ver concursos. A mi madre le encantan los concursos en general y, de hecho, siempre ha soñado con participar en alguno e hizo varios castings, pero, por una razón o por otra, nunca ha llegado a estar en ninguno. Un 10 de diciembre de 2020 decidí que quizás podía prepararme para concursar, y empecé a indagar lo que había detrás. Ni de lejos imaginaba, desde luego, todo lo que aquella decisión conllevaría».

Rosa siempre veía la tele con su madre y siempre era ésta la que le insistía en que se presentara. «Me animaba específicamente para Pasapalabra porque, cuando yo era pequeña y lo veía, que entonces lo presentaba Silvia Jato, siempre decía que cuando fuera mayor iría. Después de repetírmelo muchas veces, me convenció«.

Fue ella la que también contó cómo se preparó para el concurso más exigente de la televisión: «Había días y temporadas de estar 12 horas pegada al ordenador o al teléfono. Yo hacía muchas caminatas. Caminaba casi 20 kilómetros al día, cuatro o cinco horas caminando y eso era una parte del estudio, y luego en el ordenador. Luego, al final, sí que eran menos, porque no aguantas tanto el ritmo. A lo mejor estaba pues tres o cuatro horas dependiendo del día y luego por el medio, pues días de ocho y 10 horas porque bueno, la vida también pasa por el medio».

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