La trampa a Montero, los triples de Hezonja y la intrahistoria de 18 segundos que «quedarán en la memoria»: «Luis me estaba gritando»

El Madrid, que se enfrentará al Baskonia en la final de Copa (19.00 h.), remontó cinco puntos en 18 segundos tras un desenlace «bastante cruel». «Llull me está enseñando cómo funcionan las cosas», reconoce el héroe Leer El Madrid, que se enfrentará al Baskonia en la final de Copa (19.00 h.), remontó cinco puntos en 18 segundos tras un desenlace «bastante cruel». «Llull me está enseñando cómo funcionan las cosas», reconoce el héroe Leer  

A falta de 18’8 segundos, celebraba el Roig Arena. Cómo no. El triple de Jean Montero era el ‘ahora sí’, la puntilla a un Real Madrid al que el Valencia se había permitido el lujo de dominar (de hasta 18 en el primer cuarto). Una fiesta, cinco arriba. ¿Seguro?

Aquí el enésimo capítulo del equipo que cree en imposibles. El amor propio que se hereda. «Quiero destacar a una persona que me está enseñando cómo funcionan las cosas en este club, Llull. Hasta que no suena el pitido final, nunca lo damos por perdido. Sabemos de lo que va la Copa. Tenemos mucha experiencia en esto. Muy buena cabeza, muy buen control de las emociones», aclaraba Hezonja, el tipo que había hecho explotar dos bombas seguidas para llevar al Real Madrid a otra final, en las que se las verá contra un Baskonia que un rato después sorprendió al Barça (67-70).

Al que iba a ser el partido con más puntos (224) sin prórroga de la historia de la Copa -«de los que se quedarán en la memoria», en palabras de Scariolo-, le faltaban el más inesperado de todos los desenlaces. Porque, también en palabras de Scariolo, «hasta el rabo, todo es toro». Sacó de fondo Maledon, jugada de pizarra, y Hezonja, que ya había lanzado 15 triples, acertó con el que entonces era su sexto. Desde la esquina donde estaba el banquillo blanco, ni tres segundos perdió el croata.

Pidió tiempo muerto Pedro Martínez, que no supo dibujar la jugada correcta. En un error de los que no se olvidan, que recordó los fantasmas de Splitter en aquel final de Liga, Montero, que estaba siendo el héroe (19 puntos en el acto final), cruzó un pase de campo a campo por encima de varios defensores blancos. Hasta que Hezonja la robó. «Luis Guil», puntualizó después, sonrisa enorme en sala de prensa, gorro de lana blanco, el genio croata. Señalando al diseñador silencioso de esa defensa, el gurú, el eterno secundario de Scariolo. «El coach nos ha puesto en una defensa que entrenamos mucho. Luis me estaba gritando. Nos ha cambiado en el último segundo que sacan de foto», explicó. Un poquito más esquinado, pase de Abalde, Mario volvió a acertar desde el perímetro (con siete, igualó el récord de triples en un partido de la Copa de Epi, Tolson y Vasileiadis). La semifinal estaba vuelta completamente del revés.

«Mario ha estado tremendo en esa capacidad de rematar. Pero luego hay que meterlo», especificó Scariolo, poniendo en valor algunas acciones anteriores, defensas de Deck y Tavares. «No tengo que meter la última canasta para ser feliz», desveló el ex canterano del Barça, que recordó la noche de cuartos de final, su «tres de valoración contra Unicaja». «Mientras el equipo gane. Tengo pinta de que tengo que ser siempre yo. Pero el coach siempre me dice que hay muchas cosas por hacer, no solo anotar. Y si me pones un reto delante…», relató quien acabó con 25 puntos y muchas papeletas para el MVP si es que acaba alzando la Copa el Madrid.

Un rato antes, en esa misma sala de prensa del impresionante Roig Arena, Pedro Martínez no sabía explicar cómo se le había escapado esa final. Tampoco acertó el técnico catalán (ni Montero), en la acción postrera, de nuevo tras tiempo muerto. «Es un momento duro para nosotros por el desenlace final. Cuesta mucho hacer una valoración…», pronunció, quien no quiso entrar en polémicas («nada que decir del arbitraje»), en una posible falta al dominicano en la penetración. «Ha sido un disgusto. Perder nunca nos gusta y hay muchas formas de perder y la de hoy es bastante cruel. Jean y todos los demás se tienen que recuperar de esto y también es una prueba que a nivel individual y como equipo tenemos delante nuestro».

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