La Unión Europea ha señalado este lunes al servicio de inteligencia ruso FSB como uno de los máximos responsables en Rusia de los múltiples ciberataques que llevan sufriendo varios países europeos en los últimos meses y años, y ha anunciado la imposición de sanciones a varios individuos y entidades rusas presuntamente vinculados a este tipo de ataques.
París y Berlín convocan a los embajadores rusos para pedir explicaciones, y la Comisión Europea y el Reino Unido anuncian sanciones contra varios responsables
La Unión Europea ha señalado este lunes al servicio de inteligencia ruso FSB como uno de los máximos responsables en Rusia de los múltiples ciberataques que llevan sufriendo varios países europeos en los últimos meses y años, y ha anunciado la imposición de sanciones a varios individuos y entidades rusas presuntamente vinculados a este tipo de ataques.
El de este lunes es un movimiento coordinado a escala europea: mientras Bruselas apuntaba con el dedo oficialmente por primera vez al FSB y a otros servicios del país euroasiático, el Reino Unido anunciaba también nuevas sanciones y Francia y Alemania convocaban a los representantes de Moscú a dar explicaciones por este tipo de acciones híbridas.
“La UE y sus Estados miembros condenan las actividades cibernéticas maliciosas de Rusia y el uso que hace de un ecosistema cibernético en el que participan actores estatales y no estatales, desde servicios de inteligencia hasta grupos de ciberdelincuentes, hacktivistas y empresas privadas”, ha afirmado la alta representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, en una declaración en nombre del bloque comunitario.
En ella, Bruselas señala por primera vez públicamente el vínculo directo entre ciberactividades “maliciosas” y el FSB. Se trata en concreto del Centro 16 del FSB, también conocido como unidad militar 71330 y al que la UE acusa de “controlar” diversos grupos de amenazas cibernéticas como Turla. “Durante años, el FSB ha llevado a cabo una amplia gama de actividades cibernéticas maliciosas, cada vez más graves, que han afectado a la UE, a sus Estados miembros y a socios internacionales, en particular a Ucrania”, señala el comunicado, que cita entre otros intentos maliciosos la “infiltración en redes gubernamentales y el sabotaje de infraestructuras críticas”.
Entre los países más afectados está Francia, donde el Centro 16 “ha realizado actividades de ciberespionaje contra entidades gubernamentales estratégicas desde 2010 y contra la industria de defensa en 2025”. También Alemania, donde sobre todo ha atacado “entidades gubernamentales”. Y Polonia, donde el Centro 16 ha realizado “operaciones de sabotaje disruptivas contra infraestructuras críticas, incluidas centrales de cogeneración”. Según la jefa de la diplomacia europea, las actividades ilícitas de este grupo vinculado al FSB también se han rastreado en Chipre, Países Bajos, Austria, Eslovaquia, Rumania y Finlandia.
“Condenamos enérgicamente la actuación de Rusia y el uso indebido que hace de este ecosistema cibernético, que tiene como objetivo los servicios públicos y las infraestructuras críticas, provocando perturbaciones y pérdidas económicas”, afirma la política estonia en la declaración conjunta.
Dos de los países afectados, Francia y Alemania, han anunciado también este lunes que van a convocar a los respectivos embajadores rusos. En el primer caso, París prevé imponer sanciones a ciudadanos y empresas rusas, según ha trasladado el ministro de Exteriores francés, Jean-Noel Barrot. “Hoy condenaremos públicamente una campaña cibernética a gran escala llevada a cabo por Rusia con el objetivo de cometer actos de sabotaje y espionaje contra una docena de países”, ha declarado Barrot al canal de televisión BFM. En la misma línea, Berlín ha prometido responder con firmeza y aplicar sanciones adicionales.
El Reino Unido también se ha unido a las sanciones anunciadas hoy contra los responsables rusos. “Estas sanciones golpean directamente al corazón de las redes cibercriminales que impulsan la agresión del Estado ruso. El Reino Unido y la UE mandan de este modo a Rusia el mensaje claro de que no puede ocultarse detrás de estos grupos subsidiarios”, ha subrayado la ministra británica de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper. “Desde las órdenes a criminales o los ataques a empresas, o el sabotaje a la red eléctrica de Polonia en lo más crudo del invierno, Rusia está llegando cada vez a niveles más bajos en su intento de socavar la seguridad de Europa”.
El Gobierno británico también ha impuesto sanciones individuales a Lumma Stealer, el malware operado por una red cibercriminal rusa que permite recopilar información sensible y alterar sistemas a gran escala. Rusia, añade, ha utilizado contraseñas y credenciales robadas por esta plataforma para llevar a cabo ciberataques globales de respaldo a los objetivos del Kremlin.
En los últimos seis meses, según la Agencia Nacional contra el Crimen del Reino Unido, ha habido al menos 2.100 víctimas de Lumma Stealer en todo el país.
De igual forma, Londres ha impuesto sanciones contra diez individuos que forman parte de la dirección y el diseño de contenidos de Rybar LLC, la compañía que está detrás de la difusión de informaciones falsas sobre Ucrania y que ha participado en actos de injerencia en los procesos electorales de Moldavia y Armenia.
También a escala europea se han actualizado las listas negras de sancionados con nueve nuevos individuos y cuatro entidades más. Las sanciones de los Veintisiete afectan a oficiales de inteligencia del Departamento Central de Inteligencia del ejército (GRU), a “ciberdelincuentes autodenominados hacktivistas y a empresas privadas que contribuyen a los esfuerzos de Rusia por desestabilizar a la UE, a sus Estados miembros y a sus socios internacionales”.
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