El análisis de cuatro años de grabaciones acústicas realizadas por el ‘rover’ de la NASA ha permitido a los científicos identificar 55 episodios con actividad eléctrica, basándose en las interferencias y firmas acústicas características de los rayos Leer El análisis de cuatro años de grabaciones acústicas realizadas por el ‘rover’ de la NASA ha permitido a los científicos identificar 55 episodios con actividad eléctrica, basándose en las interferencias y firmas acústicas características de los rayos Leer
Las tormentas de polvo que se producen en Marte son una de las características más famosas del planeta rojo, y uno de los principales obstáculos a los que tienen que hacer frente los vehículos robóticos (rovers) que lo exploran por los daños que puede provocar en sus equipos electrónicos. Ahora, uno de estos robots, Perseverance, ha demostrado por primera vez que en Marte también se producen rayos. Hasta ahora, se pensaba que en la atmósfera marciana había actividad eléctrica, pero no se habían encontrado pruebas de ello.
Los resultados del estudio se publican este miércoles en la revista Nature.
Marte se une así al grupo de países del Sistema Solar en los que se generan rayos y hay actividad eléctrica, pues este fenómeno se produce en la Tierra, Saturno y Júpiter. El hallazgo de Perseverance, el robot que la NASA lanzó en 2020, no ha sido una sorpresa pues la polvorienta superficie marciana sufre cada cierto tiempo eventos atmosféricos localizados que en la Tierra causan electrificación, como viento que arrastra polvo y arena, tormentas de polvo y remolinos de polvo.
Comprender si esa actividad eléctrica ocurría también en Marte, dicen los autores, era crucial para comprender la composición química de la superficie del planeta rojo y por las implicaciones que podría tener en las misiones marcianas, tanto las robóticas como las tripuladas, dado que puede afectar a la seguridad de los astronautas.
Para esclarecer este asunto, el equipo liderado por Baptiste Chide, del Instituto de Investigación Astrofísica y Planetaria de Toulouse (Francia), analizó 28 horas de grabaciones que Perseverance recopiló con sus micrófonos a lo largo de dos años marcianos (equivalentes a cuatro años terrestres). Mediante la identificación de interferencias y firmas acústicas características de los rayos, los autores clasificaron 55 episodios con actividad eléctrica.
Su análisis reveló que el viento desempeña un papel crucial en la generación de carga eléctrica en Marte. También observaron que la atmósfera marciana presenta actividad eléctrica especialmente durante la elevación localizada de polvo, en lugar de durante las temporadas de polvo global.
El 20 de agosto de 2024, el rover de la NASA se vio envuelto en una tormenta de polvo, lo que permitió a los científicos estudiar con los instrumentos del robot cómo se forma y evoluciona un fenómeno como éste en Marte. En 2018, se produjo una tormenta de polvo global que afectó a gran parte del planeta rojo que fue documentada por el rover Curiosity.
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