Hay animales que han convertido la portabilidad en una forma de vida. El caracol es uno de ellos: carga con su casa, avanza despacio y no necesita decidir dónde termina el hogar y empieza el camino. El LG xboom Rock pertenece a otra especie y se mueve bastante más rápido, pero comparte con él una idea sencilla: llevar encima aquello que queremos tener cerca. En este caso no es el hogar, sino una de las características que convierten una casa en uno: la música.
Y para eso el tamaño importa. El xboom Rock mide 94 × 98 × 46 milímetros y pesa 280 gramos. Cabe en una mano, en un bolsillo grande de mochila o sujeto a ella mediante la correa que rodea su cuerpo. Esa cuerda no es un adorno: permite llevarlo colgado, fijarlo a una bicicleta o simplemente agarrarlo con facilidad cuando nos movemos. Y podemos graduar su longitud desde apenas unos centímetros hasta poco más de 20.
Pero LG no ha construido un altavoz pequeño para tratarlo con delicadeza. El Rock ha superado siete pruebas de durabilidad según el estándar militar estadounidense MIL-STD-810H, realizadas por un laboratorio independiente: alta temperatura, lluvia, vibraciones, impactos, salpicaduras de agua salada, polvo y arena e inundación. Y aquí conviene hacer una precisión: superar esas pruebas no significa que sea un dispositivo militar; significa que ha sido sometido a ensayos de resistencia diseñados para condiciones exigentes.
A eso se suma la certificación IP67. El primer 6 indica protección frente al polvo y el 7 permite una inmersión de hasta un metro durante un máximo de 30 minutos bajo las condiciones de ensayo. Es una diferencia importante respecto a decir simplemente que el altavoz es “resistente al agua”. La idea es que una salpicadura, una lluvia o incluso un accidente con el agua no tengan por qué acabar con la música. Y entonces llega la parte que más importa: qué hace con esos 6 vatios.
No estamos ante un altavoz diseñado para convertir una fiesta en un concierto. Su terreno natural son los espacios pequeños y las distancias cortas. Tengo que destacar, después de semanas de uso, que no solo me ha gustado en lo musical, la reproducción de voz (léase podcast, por ejemplo) me ha sorprendido para bien. LG ha hecho una elección inteligente en cuanto a volumen máximo: lo ha reducido un poco para evitar distorsiones en la cima. Esto significa que podemos “ponerlo a tope” y no sufre. Tampoco nuestros oídos.
Y quizá sea mejor así. El xboom Rock no pretende llenar una plaza, su propósito es ocupar el espacio que nos rodea. Una terraza, una cocina, una mochila abierta durante una excursión, una tarde junto al mar. Su relación con la música es más íntima que espectacular. Lo cual es bueno y nos regresa al símil del caracol: en campo abierto se pierde, pero en sitios contenidos muestra su belleza.
LG ha trabajado además el sonido junto a will.i.am, que ha participado en la puesta a punto de la ecualización para buscar un tono más cálido y equilibrado. El altavoz incorpora también AI Sound, que analiza en tiempo real el contenido que estamos escuchando y modifica la ecualización para favorecer, por ejemplo, los graves en música o la claridad de las voces en podcasts y programas hablados. Y, desconfiado del “aditivo IA” en cualquier pieza tecnológica, confieso que en este caso, se nota la diferencia.
Desde la aplicación LG ThinQ podemos personalizar la ecualización, activar distintos modos y configurar el botón inteligente. También permite utilizar Auracast para conectar varios altavoces compatibles y ampliar el escenario sonoro. Y la batería promete hasta diez horas de reproducción, aunque LG calcula esa cifra con unas condiciones concretas (volumen al 50 %, iluminación apagada y determinados ajustes), por lo que el resultado real dependerá del uso. La carga se realiza mediante USB-C y, dependiendo de la potencia del cargador, puede ser de apenas una hora (esto lo conseguí con uno de 85 w).
Hay algo casi contradictorio en todo esto. Un aparato que cabe en la palma de la mano incorpora inteligencia artificial, conexión multipunto, Auracast, ecualización adaptable, resistencia al agua y pruebas de durabilidad que buscan reproducir condiciones extremas, tiene en verdad el tamaño de un sándwich y su esencia: lo importante es el “relleno”. Y mientras el caracol necesita su concha para sentirse en casa, a nosotros nos basta con darle al play. Si un caracol y un altavoz se unieran y juntos pasaran las pruebas de durabilidad según el estándar militar estadounidense, tendríamos esta pequeña bestia de apenas 94 milímetros y 280 gramos.
Hay animales que han convertido la portabilidad en una forma de vida. El caracol es uno de ellos: carga con su casa, avanza despacio y no necesita decidir dónde termina el hogar y empieza el camino. El LG xboom Rock pertenece a otra especie y se mueve bastante más rápido, pero comparte con él una idea sencilla: llevar encima aquello que queremos tener cerca. En este caso no es el hogar, sino una de las características que convierten una casa en uno: la música.
Y para eso el tamaño importa. El xboom Rock mide 94 × 98 × 46 milímetros y pesa 280 gramos. Cabe en una mano, en un bolsillo grande de mochila o sujeto a ella mediante la correa que rodea su cuerpo. Esa cuerda no es un adorno: permite llevarlo colgado, fijarlo a una bicicleta o simplemente agarrarlo con facilidad cuando nos movemos. Y podemos graduar su longitud desde apenas unos centímetros hasta poco más de 20.
Pero LG no ha construido un altavoz pequeño para tratarlo con delicadeza. El Rock ha superado siete pruebas de durabilidad según el estándar militar estadounidense MIL-STD-810H, realizadas por un laboratorio independiente: alta temperatura, lluvia, vibraciones, impactos, salpicaduras de agua salada, polvo y arena e inundación. Y aquí conviene hacer una precisión: superar esas pruebas no significa que sea un dispositivo militar; significa que ha sido sometido a ensayos de resistencia diseñados para condiciones exigentes.
A eso se suma la certificación IP67. El primer 6 indica protección frente al polvo y el 7 permite una inmersión de hasta un metro durante un máximo de 30 minutos bajo las condiciones de ensayo. Es una diferencia importante respecto a decir simplemente que el altavoz es “resistente al agua”. La idea es que una salpicadura, una lluvia o incluso un accidente con el agua no tengan por qué acabar con la música. Y entonces llega la parte que más importa: qué hace con esos 6 vatios.
No estamos ante un altavoz diseñado para convertir una fiesta en un concierto. Su terreno natural son los espacios pequeños y las distancias cortas. Tengo que destacar, después de semanas de uso, que no solo me ha gustado en lo musical, la reproducción de voz (léase podcast, por ejemplo) me ha sorprendido para bien. LG ha hecho una elección inteligente en cuanto a volumen máximo: lo ha reducido un poco para evitar distorsiones en la cima. Esto significa que podemos “ponerlo a tope” y no sufre. Tampoco nuestros oídos.
Y quizá sea mejor así. El xboom Rock no pretende llenar una plaza, su propósito es ocupar el espacio que nos rodea. Una terraza, una cocina, una mochila abierta durante una excursión, una tarde junto al mar. Su relación con la música es más íntima que espectacular. Lo cual es bueno y nos regresa al símil del caracol: en campo abierto se pierde, pero en sitios contenidos muestra su belleza.
LG ha trabajado además el sonido junto a will.i.am, que ha participado en la puesta a punto de la ecualización para buscar un tono más cálido y equilibrado. El altavoz incorpora también AI Sound, que analiza en tiempo real el contenido que estamos escuchando y modifica la ecualización para favorecer, por ejemplo, los graves en música o la claridad de las voces en podcasts y programas hablados. Y, desconfiado del “aditivo IA” en cualquier pieza tecnológica, confieso que en este caso, se nota la diferencia.
Desde la aplicación LG ThinQ podemos personalizar la ecualización, activar distintos modos y configurar el botón inteligente. También permite utilizar Auracast para conectar varios altavoces compatibles y ampliar el escenario sonoro. Y la batería promete hasta diez horas de reproducción, aunque LG calcula esa cifra con unas condiciones concretas (volumen al 50 %, iluminación apagada y determinados ajustes), por lo que el resultado real dependerá del uso. La carga se realiza mediante USB-C y, dependiendo de la potencia del cargador, puede ser de apenas una hora (esto lo conseguí con uno de 85 w).
Hay algo casi contradictorio en todo esto. Un aparato que cabe en la palma de la mano incorpora inteligencia artificial, conexión multipunto, Auracast, ecualización adaptable, resistencia al agua y pruebas de durabilidad quebuscan reproducir condiciones extremas, tiene en verdad el tamaño de un sándwich y su esencia: lo importante es el “relleno”. Y mientras el caracol necesita su concha para sentirse en casa, a nosotros nos basta con darle al play. Noticias de Tecnología y Videojuegos en La Razón
