Llega a España el Mate X7: el plegable más interesante de Huawei

Desde hace ya unos años, el mercado de los teléfonos plegables
ha dejado de ser una curiosidad tecnológica y ha comenzado a verse, por
fabricantes y consumidores, como un laboratorio de futuros.
Precisamente con
este espíritu llega a España el nuevo Huawei Mate X7, el buque insignia
plegable de la compañía china.

En el plano del diseño, el Mate X7 mantiene el reconocible
módulo de cámara circular, bautizado por la marca como “Time-Space Gate”, con
un acabado que combina superficies curvas multidimensionales y un efecto de
corte cristalino en tres dimensiones. Llega en dos versiones: “Nebula Red” y
“Black”, con textura en piel vegana que añaden dos ventajas: mejor agarre y
menor acumulación de huellas.

Pero en un plegable el diseño no puede desligarse de la
ingeniería. Uno de los puntos críticos de esta categoría es la durabilidad.
Huawei asegura haber reforzado este aspecto con una arquitectura plegable de
nueva generación. La pantalla exterior está protegida con Kunlun Glass en su
versión Ultra Durable Crystal Armour, un cristal para la pantalla desarrollado
por Huawei que es hasta 20 veces más resistente que el cristal tradicional

que usan otros smartphones y que a Huawei le tomó 4 años desarrollar. El
proceso es complejo: fue necesario introducir nanocristales durante el proceso
de producción del vidrio y, mediante altas temperaturas funden los nanocristales
con el vidrio para crear un material más resistente y denso. Imprescindible
para proteger ambas pantallas: la de 6,4 pulgadas y la de 8 pulgadas, una vez
desplegado.

La bisagra, elemento clave en cualquier plegable, incorpora un
sistema de brazo con cinco arcos fabricado en acero de ultra alta resistencia,
mientras que la estructura interna se apoya en un sistema compuesto de tres
capas pensado para proteger la pantalla flexible frente al desgaste y los
impactos
. A ello se suma un marco intermedio de aluminio de grado aeronáutico y
una certificación IP58 e IP59 frente a polvo y agua, algo todavía poco habitual
en este segmento.

En fotografía, el Mate X7 busca competir no solo con otros
plegables, sino con los mejores smartphones tradicionales. Su sistema integra
una cámara True-to-Colour que, según Huawei, mejora la reproducción cromática
en un 43 % y aumenta la entrada de luz en un 96 %. En total cuenta con tres
lentes: dos de 50 MP y uno de 40 MP
. En la parte frontal incluye dos lentes
(cuando está cerrado y cuando se despliega), ambas de 8 MP.
En vídeo, el dispositivo promete grabación 4K con un rango
dinámico de 17,5 EV mediante su tecnología Ultra HDR, una cifra que apunta a
una mayor capacidad para conservar detalle tanto en zonas muy iluminadas como
en sombras profundas.

La autonomía es otro de los retos históricos en plegables,
donde el espacio interno es más complejo de distribuir. Huawei integra una
batería de ánodo de silicio-carbono de 5.300 mAh, acompañada de carga rápida de
66 W por cable y 50 W inalámbrica, una cifra que algunas marcas no alcanzan ni
con cable.
Para sostener el rendimiento bajo uso intensivo, el Mate X7
incorpora un sistema de disipación SuperCool con cámara de vapor y grafeno que
cubre 3.550 mm², con el objetivo de evitar caídas de rendimiento en juegos o
multitarea prolongada.

Estas son las especificaciones, las cifras y características
de la etiqueta, pero hay mucho más y eso es a lo que apunta Huawei con el Mate X7.
La realidad es que un plegable es mucho más que un teléfono con una pantalla
más grande. Un plegable introduce una nueva gramática de uso al introducir la
opción de colocarse en ángulos intermedios.
Eso permite modos semidesplegados
que transforman la experiencia: videollamadas sin soporte externo, fotografía
apoyando el móvil como un trípode improvisado, consumo de vídeo con controles
en la mitad inferior o multitarea real con aplicaciones distribuidas en dos
zonas físicas diferenciadas. Es decir, no es únicamente más superficie, sino
una nueva ergonomía.

También aporta algo menos obvio: separación física entre
tareas. En los plegables tipo libro, puedes tener una app en cada mitad con una
frontera tangible. No es lo mismo dividir una pantalla plana que hacerlo en dos
paneles unidos por una bisagra
; psicológicamente, esa división ayuda a
organizar el flujo de trabajo. Es un matiz, pero en productividad móvil marca
diferencia.

Hay otra ventaja más sutil: el modo cerrado. Cuando está
plegado, el dispositivo reduce la exposición de la pantalla principal y esto implica
menos riesgo de arañazos. Y, finalmente, está el concepto Fórmula 1. Del mismo
modo que esta competición ha permitido trasladar innovaciones a la calle, los
plegables tienen ese mismo destino.

Primero con la ingeniería estructural y la ya citada bisagra.
Esto ha provocado que se desarrollen avances en metalurgia, micro-mecanismos y
tolerancias de fabricación. Esto nos lleva directo a la ciencia de materiales.
Las pantallas flexibles obligan a desarrollar capas ultrafinas, polímeros
resistentes y vidrios ultradelgados capaces de soportar tensión mecánica.
Ese
conocimiento se traduce después en paneles más resistentes, cristales más finos
y ligeros y recubrimientos más duraderos en móviles tradicionales.

Tercero: la gestión térmica. Un plegable concentra mucha
potencia en un espacio fragmentado y con menos volumen continuo para disipar
calor. Eso ha impulsado mejoras en cámaras de vapor más eficientes, láminas de
grafeno más extensas y diseños internos más optimizados
. Esas soluciones
térmicas benefician directamente a los smartphones convencionales, que cada vez
ejecutan tareas más exigentes como IA o grabación de vídeo de alto rango
dinámico.

Cuarto, la miniaturización energética. Encajar baterías de
gran capacidad en estructuras divididas exige innovaciones como ánodos de
silicio-carbono
o configuraciones modulares más eficientes. Lo que se aprende
ahí puede trasladarse a teléfonos clásicos para mejorar autonomía sin aumentar
grosor.

También hay un desafío de software. Un plegable obliga a
repensar la interfaz: continuidad entre pantallas, adaptación dinámica de
aplicaciones, multitarea real optimizada. Ese trabajo en sistemas operativos y
apps acaba mejorando la experiencia en tablets, híbridos y teléfonos
convencionales con pantallas grandes.
En resumen, para Huawei, el
Mate X7 es un laboratorio en el que se desarrollan materiales, mecanismos y
arquitecturas que se trasladarán a los móviles convencionales
.

 El fabricante chino apela a mucho más que una pantalla grande con este teléfono: una ingeniería de futuro.  

Desde hace ya unos años, el mercado de los teléfonos plegables ha dejado de ser una curiosidad tecnológica y ha comenzado a verse, por fabricantes y consumidores, como un laboratorio de futuros. Precisamente con este espíritu llega a España el nuevo Huawei Mate X7, el buque insignia plegable de la compañía china.

En el plano del diseño, el Mate X7 mantiene el reconocible módulo de cámara circular, bautizado por la marca como “Time-Space Gate”, con un acabado que combina superficies curvas multidimensionales y un efecto de corte cristalino en tres dimensiones. Llega en dos versiones: “Nebula Red” y “Black”, con textura en piel vegana que añaden dos ventajas: mejor agarre y menor acumulación de huellas.

Pero en un plegable el diseño no puede desligarse de la ingeniería. Uno de los puntos críticos de esta categoría es la durabilidad. Huawei asegura haber reforzado este aspecto con una arquitectura plegable de nueva generación. La pantalla exterior está protegida con Kunlun Glass en su versión Ultra Durable Crystal Armour, un cristal para la pantalla desarrollado por Huawei que es hasta 20 veces más resistente que el cristal tradicional que usan otros smartphones y que a Huawei le tomó 4 años desarrollar. El proceso es complejo: fue necesario introducir nanocristales durante el proceso de producción del vidrio y, mediante altas temperaturas funden los nanocristales con el vidrio para crear un material más resistente y denso. Imprescindible para proteger ambas pantallas: la de 6,4 pulgadas y la de 8 pulgadas, una vez desplegado.

La bisagra, elemento clave en cualquier plegable, incorpora un sistema de brazo con cinco arcos fabricado en acero de ultra alta resistencia, mientras que la estructura interna se apoya en un sistema compuesto de tres capas pensado para proteger la pantalla flexible frente al desgaste y los impactos. A ello se suma un marco intermedio de aluminio de grado aeronáutico y una certificación IP58 e IP59 frente a polvo y agua, algo todavía poco habitual en este segmento.

En fotografía, el Mate X7 busca competir no solo con otros plegables, sino con los mejores smartphones tradicionales. Su sistema integra una cámara True-to-Colour que, según Huawei, mejora la reproducción cromática en un 43 % y aumenta la entrada de luz en un 96 %. En total cuenta con tres lentes: dos de 50 MP y uno de 40 MP. En la parte frontal incluye dos lentes (cuando está cerrado y cuando se despliega), ambas de 8 MP. En vídeo, el dispositivo promete grabación 4K con un rango dinámico de 17,5 EV mediante su tecnología Ultra HDR, una cifra que apunta a una mayor capacidad para conservar detalle tanto en zonas muy iluminadas como en sombras profundas.

La autonomía es otro de los retos históricos en plegables, donde el espacio interno es más complejo de distribuir. Huawei integra una batería de ánodo de silicio-carbono de 5.300 mAh, acompañada de carga rápida de 66 W por cable y 50 W inalámbrica, una cifra que algunas marcas no alcanzan ni con cable. Para sostener el rendimiento bajo uso intensivo, el Mate X7 incorpora un sistema de disipación SuperCool con cámara de vapor y grafeno que cubre 3.550 mm², con el objetivo de evitar caídas de rendimiento en juegos o multitarea prolongada.

Estas son las especificaciones, las cifras y características de la etiqueta, pero hay mucho más y eso es a lo que apunta Huawei con el Mate X7. La realidad es que un plegable es mucho más que un teléfono con una pantalla más grande. Un plegable introduce una nueva gramática de uso al introducir la opción de colocarse en ángulos intermedios. Eso permite modos semidesplegados que transforman la experiencia: videollamadas sin soporte externo, fotografía apoyando el móvil como un trípode improvisado, consumo de vídeo con controles en la mitad inferior o multitarea real con aplicaciones distribuidas en dos zonas físicas diferenciadas. Es decir, no es únicamente más superficie, sino una nueva ergonomía.

También aporta algo menos obvio: separación física entre tareas. En los plegables tipo libro, puedes tener una app en cada mitad con una frontera tangible. No es lo mismo dividir una pantalla plana que hacerlo en dos paneles unidos por una bisagra; psicológicamente, esa división ayuda a organizar el flujo de trabajo. Es un matiz, pero en productividad móvil marca diferencia.

Hay otra ventaja más sutil: el modo cerrado. Cuando está plegado, el dispositivo reduce la exposición de la pantalla principal y esto implica menos riesgo de arañazos. Y, finalmente, está el concepto Fórmula 1. Del mismo modo que esta competición ha permitido trasladar innovaciones a la calle, los plegables tienen ese mismo destino.

Primero con la ingeniería estructural y la ya citada bisagra. Esto ha provocado que se desarrollen avances en metalurgia, micro-mecanismos y tolerancias de fabricación. Esto nos lleva directo a la ciencia de materiales. Las pantallas flexibles obligan a desarrollar capas ultrafinas, polímeros resistentes y vidrios ultradelgados capaces de soportar tensión mecánica. Ese conocimiento se traduce después en paneles más resistentes, cristales más finos y ligeros y recubrimientos más duraderos en móviles tradicionales.

Tercero: la gestión térmica. Un plegable concentra mucha potencia en un espacio fragmentado y con menos volumen continuo para disipar calor. Eso ha impulsado mejoras en cámaras de vapor más eficientes, láminas de grafeno más extensas y diseños internos más optimizados. Esas soluciones térmicas benefician directamente a los smartphones convencionales, que cada vez ejecutan tareas más exigentes como IA o grabación de vídeo de alto rango dinámico.

Cuarto, la miniaturización energética. Encajar baterías de gran capacidad en estructuras divididas exige innovaciones como ánodos de silicio-carbono o configuraciones modulares más eficientes. Lo que se aprende ahí puede trasladarse a teléfonos clásicos para mejorar autonomía sin aumentar grosor.

También hay un desafío de software. Un plegable obliga a repensar la interfaz: continuidad entre pantallas, adaptación dinámica de aplicaciones, multitarea real optimizada. Ese trabajo en sistemas operativos y apps acaba mejorando la experiencia en tablets, híbridos y teléfonos convencionales con pantallas grandes. En resumen, para Huawei, el Mate X7 es un laboratorio en el que se desarrollan materiales, mecanismos y arquitecturas que se trasladarán a los móviles convencionales.

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