La maniobra más crítica de la misión, la ‘inyección translunar’ con los motores a máxima potencia, aleja la nave Orion de la gravedad terrestre y la encarrila hacia el espacio profundo por primera vez desde 1972 Leer La maniobra más crítica de la misión, la ‘inyección translunar’ con los motores a máxima potencia, aleja la nave Orion de la gravedad terrestre y la encarrila hacia el espacio profundo por primera vez desde 1972 Leer
La nave Orión, bautizada ‘Integridad’ por la tripulación, se aleja ya de la tierra hacia el espacio profundo. Un viaje de cuatro días y un cuarto de millón de millas con la Luna como destino tras haber completado con éxito la maniobra más crítica de la misión, una que no se veía desde el último despliegue del programa Apolo en 1972. «Se ha completado la maniobra de inyección translunar. La tripulación de Artemis II está oficialmente de camino a la Luna. Estados Unidos ha vuelto al negocio de enviar astronautas a la Luna, y esta vez, más lejos que nunca», celebró el administrador de la NASA, Jared Isaacman en un mensaje en las redes sociales minutos después.
Tras recibir el visto bueno del centro de control de Houston, después de comprobar que todos los parámetros eran los deseados, a la 1.49 de esta madrugada, los astronautas de la misión Artemisa 2 encendieron sus motores a máxima potencia. Fue breve, apenas cinco minutos y 50 segundos, con una fuerza de 6000 libras de empuje, suficiente para acelerar un coche de cero a 100 en aproximadamente 2,7 segundos. La ‘inyección translunar’ (TLI) logró con ello que la nave, colocada en el punto exacto tras dos justes de órbita en las últimas 24 horas, escapara de la gravedad terrestre entrando en una trayectoria de retorno libre medida al milímetro, y que si no hay incidentes debería permitir ir y volver sin tener que propulsar manualmente de nuevo la cápsula.
«La humanidad ha demostrado una vez más de lo que es capaz, y son vuestras esperanzas para el futuro las que nos llevan ahora alrededor de la Luna», ha dicho el canadiense Jeremy Hansen en un mensaje al centro de mando y a los millones de personas que siguen estos días la aventura espacial más emocionante en medio siglo. «La tripulación se siente muy bien aquí arriba, de camino a la luna. Simplemente queríamos comunicar a todas las personas del planeta que han trabajado para hacer posible Artemis que hemos sentido firmemente el poder de su perseverancia durante cada segundo de esa quema», añadió con una referencia al nombre técnico del encendido de motores.
«Me emociona muchísimo poder anunciarles que, por primera vez desde 1972, durante la misión Apolo, 17 seres humanos han abandonado la órbita terrestre. Con la exitosa inyección translunar de Artemis,, nuestros cuatro tripulantes, se encuentran ahora en su trayectoria hacia la Luna. La inyección fue ejecutada por nuestro equipo de operaciones de vuelo aquí en Houston y fue impecable. A partir de ahora, las leyes de la mecánica orbital guiarán a nuestra tripulación a la Luna, alrededor de la cara oculta y de regreso a la Tierra», explicó minutos después Lori Glaze, la responsabe del programa Artemis en la NASA. «Nuestra tripulación está sana y nuestra nave espacial está funcionando muy bien».
Antes de encender los motores, sonaron algunas alarmas en los ordenadores de la nave. «Aproximadamente 15 minutos antes de la TLI, tuvimos un par de cambios de reconfiguración de los ventiladores de la cabina. Cuando estábamos configurando el cambio de velocidad del ventilador hizo que los sensores de la cabina cayeran por debajo del límite de precaución por un momento. Eso activó una alarma que indicaba una posible fuga en la cabina, pero fue una falsa alarma. Además, aparecieron algunos mensajes del colector del sistema de control de raciones (RCS) que habíamos estado viendo anteriormente. Básicamente, cada vez que usamos ese sistema, hay una divergencia en el sensor de presión, y ya lo habíamos visto antes, así que sabíamos exactamente qué eran esas señales. Nada importante», explicó uno de los encargados de la misión en una rueda de prensa.
Fue la culminación de un día muy largo, las primeras 24 horas seguidas en el espacio, suficientes para romper varios récords. Tras salir de la atmósfera la nave alcanzó primero una órbita inicial, volando dura una hora y media en forma elíptica a una altitud aproximada de 185 por 2.250 kilómetros. La segunda órbita, muchísimo más grande, durante algo menos de 24 horas, se hizo en una elipse de unos 185 y 74.000 kilómetros, lo más lejos que nunca nadie ha orbitado también alrededor del planeta.
Igualmente, antes de la inyección Kristina Koch, que tiene amplia experiencia en el espacio, se había convertido en la mujer que más lejos ha estado de nuestro planeta. Para entender las magnitudes ayuda saber que la Estación Espacial Internacional vuela en una órbita terrestre casi circular a unos 400 kilómetros sobre nuestro planeta.
A las 07.06 de la mañana del jueves (hora de Cabo Cañaveral, seis más en España) los acordes de Sleepyhead, la canción de Young and Sick empezaron a sonar en el espacio. Los cuatro especialista, camino a la cara oculta de la Luna, más lejos de lo que cualquier ser humano haya estado nunca de su hogar, despertaron de una corta siesta escuchando: «Todo va bien / todo va según lo previsto / Me dijiste que era como fuego alrededor del borde / Ardiendo sólido, ardiendo tenue, el borde ardiente / Como las estrellas que queman agujeros en la oscuridad». Y supieron que no era un sueño, que todo era real. Y que, por increíble que le pudiera parecer a nuestros antepasados, todo iba realmente bien más allá de la atmósfera.
Poco después de dejar de ser visible para el ojo humano, Orion se separó con éxito del sistema de lanzamiento y sus cuatro paneles solares se desplegaron según lo planeado. También a tiempo, la tripulación ejecutó por primera vez la maniobra conocida como ‘elevación del perigeo’, cuando el sistema ICPS (Interim Cryogenic Propulsion Stage, ICPS) se encendió para dar la fuerza suficiente y elevar la altitud de Orion y colocarla en una órbita terrestre baja estable, esencial antes de la ‘inyección translunar’ hacia el espacio profundo.
Cuando llevaban poco más de 12 horas orbitando, Houston interrumpió un breve descanso para una segunda maniobra. La nave espacial encendió de nuevo el motor principal de su módulo de servicio durante 43 segundos elevando el punto más bajo de su órbita y refinando la trayectoria. «Este encendido crucial colocó a Integrity en una órbita terrestre alta estable que se alinea con su ruta hacia la Luna. Los miembros de la tripulación volverán a su período de descanso durante otras cuatro horas y media antes de ser despertados nuevamente para comenzar su primer día completo en el espacio», explicó la NASA, que este jueves celebró su primera reunión de misión para evaluar todos los sistemas.
Al estar todo bien, decidieron dar luz verde para la famosa «inyección translunar» (TLI en inglés. «No hemos comido porque estamos todos pegados a la ventana haciendo fotos», aseguró Hansen en una de las comunicaciones con Houston, antes de que el sistema de comunicaciones se derivara a la red de espacio profundo.
Para entonces, los astronautas ya habían completado también satisfactoriamente las pruebas de operaciones de proximidad, uno de los primeros objetivos de la misión. Artemisa 2 dará la vuelta a la Luna, pero no tocará el satélite. Hará las pruebas necesarias para que si todo va bien, Artemisa 4 logre alunizar en 2028. Y para eso es imprescindible analizar el desempeño de la Orion durante las maniobras manuales a corta distancia alrededor de otra nave.
La NASA, como China, no sólo quieren volver a la luna, caminar sobre ella, sino construir una base. Y eso exige ir muchísimo más allá de lo hecho hasta ahora. «Durante la actividad, que duró aproximadamente 70 minutos, la tripulación guio la nave espacial mediante una serie de maniobras controladas de aproximación y alejamiento, utilizando la etapa de propulsión criogénica provisional (ICPS) como referencia. Al finalizar la demostración, Orion ejecutó una maniobra de separación automática para alejarse de forma segura de la ICPS. Posteriormente, la ‘etapa’ realizará su propia maniobra de eliminación para reingresar a la atmósfera terrestre sobre una región remota del océano Pacífico», explicó la agencia en un comunicado.
Para los responsables, «este sigue siendo un vuelo de prueba». La nave Orion nunca se había probado con humanos, y nunca se ha llegado a la cara oculta de la Luna. «Estamos obteniendo y seguiremos obteniendo muchos datos nuevos cada día, información importante a medida que continuamos aprendiendo cómo vamos a operar esta nave espacial Orion en el entorno espacial real. Y les diré que ya estamos aprendiendo mucho sobre la marcha. No hemos identificado nada que sea preocupante en este momento, pero todo lo que hemos encontrado desde que lanzamos, se presentó hoy a nuestro equipo de gestión de la misión y se discutió el camino satisfactorio a seguir en cada caso y hubo una decisión unánime de proceder con la inyección translunar», añadió Lori Glaze
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