México tiene una ventaja arancelaria con Estados Unidos respecto al resto del mundo gracias al TMEC, pero el país latinoamericano sigue peleando para sacudirse los aranceles sectoriales, principalmente, sobre el acero y el aluminio. Una comitiva de autoridades y empresarios mexicanos se reunió con sus pares estadounidenses para hablar sobre la integración comercial de Norteamérica en este sector estratégico. El encuentro de este lunes tuvo lugar tras la celebración del Comité del Acero, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en París, esta semana. “Reunión clave para recuperar la relación histórica que han tenido las dos industrias y empezar a trabajar juntas con un nuevo North America Steel Conference (NASCC). En un plan con visión regional que sirva para impulsar la seguridad económica y la resiliencia de nuestros países. Buenas propuestas para avanzar de inmediato”, indicó a través de sus redes sociales el subsecretario de Comercio Exterior y titular de esta misión, Luis Rosendo Gutiérrez Romano. Desde el año pasado las exportaciones mexicanas de este insumo deben pagar una tarifa del 50% para cruzar al otro lado del Río Bravo.
Una comitiva de autoridades y empresarios mexicanos se ha reunido con sus pares estadounidenses para hablar de la integración comercial de Norteamérica
México tiene una ventaja arancelaria con Estados Unidos respecto al resto del mundo gracias al TMEC, pero el país latinoamericano sigue peleando para sacudirse los aranceles sectoriales, principalmente, sobre el acero y el aluminio. Una comitiva de autoridades y empresarios mexicanos se reunió con sus pares estadounidenses para hablar sobre la integración comercial de Norteamérica en este sector estratégico. El encuentro de este lunes tuvo lugar tras la celebración del Comité del Acero, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en París, esta semana. “Reunión clave para recuperar la relación histórica que han tenido las dos industrias y empezar a trabajar juntas con un nuevo North America Steel Conference (NASCC). En un plan con visión regional que sirva para impulsar la seguridad económica y la resiliencia de nuestros países. Buenas propuestas para avanzar de inmediato”, indicó a través de sus redes sociales el subsecretario de Comercio Exterior y titular de esta misión, Luis Rosendo Gutiérrez Romano. Desde el año pasado las exportaciones mexicanas de este insumo deben pagar una tarifa del 50% para cruzar al otro lado del Río Bravo.
En este encuentro en la capital parisina estuvieron Sushan Demirjian, representante de la oficina comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), Steven Presing, del Departamento de Comercio de EE UU, Philip Bell, presidente de la Asociación de Fabricantes de Acero, Kevin Dempsey, titular del Instituto Americano del Hierro y el Acero (AISI), entre otros. La comitiva empresarial mexicana fue encabezada por Salvador Quesada, director de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero).
El subsecretario de Economía, previamente, también se reunió con el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann. México pretende, con ayuda de este organismo multilateral, desarrollar una metodología para la medición de contenido regional y nacional de las mercancías. Una iniciativa prioritaria en un entorno donde las prácticas del comercio desleal, como la triangulación de mercancías, van en ascenso. “Nosotros queremos libre comercio, pero hay muchos países asiáticos, como Vietnam, que tienen libre comercio con México, cero arancel, pero que sospechamos que están triangulando con muchos productos”, indica en entrevista con este diario Gutiérrez Romano.
En específico, los aranceles al sector siderúrgico que impuso Donald Trump a México son una de las principales peleas del Gobierno de Claudia Sheinbaum. Tanto la presidenta como su gabinete económico han esgrimido en más de una ocasión que son unas tarifas injustas debido al déficit comercial que el país tiene frente a EE UU en estos insumos. Solo en 2025, el desbalance comercial entre los dos países ascendió a 4.400 millones de dólares y 2,5 millones de toneladas.
El panorama, no obstante, aún luce desafiante para México, principal socio comercial de Estados Unidos. En marzo del año pasado, el presidente Donald Trump impuso un arancel del 25% a todos los aceros foráneos, incluidos los mexicanos. Meses más tarde elevó la tarifa al 50%. El muro arancelario del republicano ha provocado, según cifras del sector, una caída del 53% de las exportaciones mexicanas de este insumo. La lucha de México para reducir o eliminar estas tarifas, a las que se suman los aranceles a los automóviles, cobre, madera y otros productos, tendrá que sortear, además, la próxima revisión del TMEC en julio próximo.
Los empeños de México para restablecer las relaciones comerciales con Trump, sin aranceles, corren en dos pistas. Por un lado, con las negociaciones oficiales con el Departamento de Comercio y la Oficina de Comercio de EE UU y, por el otro, con este tipo de encuentros con el sector privado estadounidense. “Vemos mucho ánimo de regresar a una relación que teníamos desde hace muchos años con los acereros de México, EE UU y Canadá . Esta relación se hacía a través del North America Steel Conference (NASCC) y eso funcionó hasta el covid. Cada seis meses se reunía la industria de Estados Unidos y México para evaluar cómo iba el comercio binacional, las exportaciones, las importaciones, los precios, para estar muy alineados regionalmente. Queremos recuperar la realineación; esas reuniones nos generaban transparencia y confianza y por eso es muy importante hacerlas. Esta reunión ayudó a definir una nueva relación entre las industrias siderúrgicas, muy apoyada por el Gobierno mexicano”, zanja Gutiérrez Romano.
Este esfuerzo se suma a las acciones puertas adentro que ha realizado la Administración federal con la cancelación de miles de molinos y la suspensión a empresas importadoras de acero en México por presuntas prácticas de comercio desleal. Desde el año pasado, y en medio de la tensión arancelaria que EE UU ha impuesto sobre el mundo, incluido México, el Gobierno elevó su vigilancia a las empresas fabricantes y comercializadoras de acero, tras el reclamo del de Donald Trump de que México ha servido como puerta trasera para el ingreso de acero asiático a su país sin pagar aranceles.
El balance global de la industria siderúrgica da cuenta de una sobrecapacidad productiva de China. En el cónclave del Comité de Acero de la OCDE, realizado esta semana en París, se advirtió de que el exceso de capacidad productiva de acero en el mundo se elevó a 640 millones de toneladas métricas en 2025. “A medida que la demanda de acero se contrae en China, los productores de acero de ese país están desviando el excedente de producción a los mercados internacionales para compensar la pérdida de ventas internas. Las exportaciones anuales de China casi se han duplicado en los últimos tres años y su volumen de exportación de 131 millones de toneladas métricas el año pasado superó por primera vez en la historia reciente las exportaciones combinadas del resto de Asia”, indicaron en un escrito.
Con la mirada puesta en el conflicto en Medio Oriente, los representantes del sector siderúrgico prevén que este año habrá un modesto crecimiento de la demanda mundial del acero. No obstante, también alertan que los exportadores recurren cada vez más a una gama más amplia de técnicas de elusión, por ejemplo, con la modificación leve de los productos, la inversión en plantas siderúrgicas en el extranjero para cambiar el origen del acero y la exportación de acero en forma de productos derivados con alto contenido de acero que no están sujetos a las medidas comerciales. “Si las tendencias actuales persisten, los costos aumentarán, se perderán más empleos y la viabilidad a largo plazo de este sector”, concluyó el comité global que reúne a 42 países.
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