El presidente de la Junta de Andalucía, el popular Juanma Moreno, ha remitido una carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la que reclama que recupere el Organismo de Coordinación de Operaciones contra el Narcotráfico (OCON) Sur, una unidad de élite de la Guardia Civil creada en 2018 para combatir la llegada de alijos de estupefacientes a las costas andaluzas y que fue desmantelada por el Ministerio del Interior por sorpresa hace cuatro años en una decisión nunca explicada.
El presidente andaluz justifica la petición en “escalada de inseguridad” por las mafias que operan en la comunidad tras los recientes asesinatos en ajustes de cuentas
El presidente de la Junta de Andalucía, el popular Juanma Moreno, ha remitido una carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la que reclama que recupere el Organismo de Coordinación de Operaciones contra el Narcotráfico (OCON) Sur, una unidad de élite de la Guardia Civil creada en 2018 para combatir la llegada de alijos de estupefacientes a las costas andaluzas y que fue desmantelada por el Ministerio del Interior por sorpresa hace cuatro años en una decisión nunca explicada.
Moreno justifica esta petición ante la creciente actividad que estas mafias vienen desarrollando durante los últimos meses en diferentes zonas de la comunidad, así como en lo que considera una falta de los medios adecuados por parte de los distintos cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado para neutralizarlas. Según ha informado este domingo la Junta de Andalucía en una nota de prensa, Moreno traslada en la carta a Sánchez su “preocupación” ante el hecho de que Andalucía se haya convertido “en base de operaciones” de diferentes clanes y redes de la droga.
“Ya no hablamos de una determinada comarca, sino que todo el litoral y parte del interior son objetivo de los narcotraficantes. Nos hemos familiarizado con la imagen de cómo, a plena luz del día, las narcolanchas operan y se refugian, por ejemplo, en el cauce del río Guadalquivir”, expone Moreno. Recuerda que hace una semana fue asesinado un hombre en Utrera (Sevilla) a consecuencia de un tiroteo y, solo un día después, tres personas ―una mujer embarazada de ocho meses, otra de 62 años y un menor de edad― resultaron muertos en Isla Cristina (Huelva) en un suceso similar.
“Y quiero recordar también a David, Miguel Ángel, Germán y Jerónimo, los cuatro agentes de la Guardia Civil asesinados en los dos últimos años en Barbate y Huelva en acto de servicio, tratando de luchar contra esta lacra. Nos enfrentamos a una escalada de inseguridad que necesita una respuesta contundente por parte del Estado”, recalca Moreno en su carta. Por todo ello, el presidente andaluz exige al Ejecutivo que reactive OCON-Sur, una unidad que, añade, mientras se mantuvo activa “resultó efectiva para contener a estas mafias”.
En los cuatro años que estuvo activo este grupo, formado por unos 150 agentes, participó en la mayoría de los grandes operativos que desembocaron entre 2018 y 2022 en la detención de los grandes narcos del hachís en las costas del sur de España y en un incremento espectacular de los alijos intervenidos, llegándose a triplicar las cantidades incautadas antes de su entrada en funcionamiento. Sus resultados fueron reconocidos por el propio ministro Fernando Grande-Marlaska, que en junio de 2021 condecoró a su máximo responsable, el entonces comandante David Oliva, quien más tarde fue ascendido a teniente coronel. Convertido en estos años en “el azote de los narcos”, según lo describen fuentes del instituto armado, Interior tuvo que poner escolta al alto mando tras ser amenazado de muerte por las organizaciones criminales.
Pese a estos resultados, en septiembre de 2022 el grupo fue disuelto dentro de lo que entonces Interior describió como una reestructuración de las unidades de la Guardia Civil que luchaban contra el narcotráfico y sus integrantes fueron enviados a otros destinos. Meses después, el jefe de la unidad y otros dos oficiales fueron imputados por el juez de la Audiencia Nacional Alejandro Abascal acusados de los delitos de cohecho y revelación de secreto.
Según las pesquisas, el teniente coronel Oliva presuntamente presionó a un subordinado para que le confirmara o desmintiera si, como sospechaba, era investigado por Asuntos Internos de la Guardia Civil, responsable de combatir la corrupción en el seno del instituto armado. En realidad, no estaba siendo investigado, pero el cruce de mensajes de WhatsApp con otros dos investigados desembocó en su imputación en una causa cuyo juicio aún no se ha celebrado.
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