Múnich marca el funeral de un orden mundial

La Conferencia de Seguridad de Múnich constató en la primera jornada de los trabajos de su edición de 2026 el entierro irreversible y peligroso de un orden mundial, el que estuvo vigente desde el fin de la Guerra Fría.

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 La Conferencia de Seguridad de la ciudad alemana muestra la peligrosa transición tras el fin de la época posterior a la Guerra Fría  

La Conferencia de Seguridad de Múnich constató en la primera jornada de los trabajos de su edición de 2026 el entierro irreversible y peligroso de un orden mundial, el que estuvo vigente desde el fin de la Guerra Fría.

El canciller alemán, Friedrich Merz, no se anduvo con rodeos reflexionando sobre la cuestión. “Sobre esta conferencia se cierne un lema sombrío: Under Destruction. Este lema probablemente significa que el orden internacional, basado en derechos y normas, está en proceso de ser destruido. Me temo que debemos decirlo con mayor claridad: ese orden, por imperfecto que fuera incluso en sus mejores tiempos, ya no existe tal como lo conocíamos”. No se halla en vías de demolición, sino que ya está difunto.

Las palabras de Merz sonaron en cierto sentido como un eco de las que había pronunciado Marco Rubio, secretario de Estado de EE UU, a su salida hacia Múnich, donde tiene previsto pronunciar un discurso este sábado: “El viejo mundo, aquel en el que yo crecí, se fue, para ser francos”, dijo. “Vivimos en una nueva era geopolítica, y nos requerirá a todos reexaminar cómo es y cuál es nuestro rol”, añadió el jefe de la diplomacia estadounidense.

Merz desglosó sin circunloquios algunos de los rasgos del momento: “Permítanme comenzar con una verdad incómoda: entre Europa y los Estados Unidos de América se ha abierto una brecha, una profunda zanja”, dijo el canciller, que también subrayó el “revisionismo violento” de Rusia y la “ambición global de liderazgo” de una China que “utiliza sistemáticamente las dependencias de otros y reinterpreta el orden internacional según sus propios intereses”.

Pero si el fin del orden anterior es inequívoco, el significado del cambio es muy diferente según desde donde se observe. Como recordó el ministro de Exteriores de Arabia Saudí, Faisal bin Farhan al Saud, el sueño de un orden multilateral basado en reglas se materializó de forma muy limitada y ofreció ciertas garantías y seguridad solo a una pequeña fracción de la población mundial. El espanto de los europeos que se ven hoy expuestos a las ambiciones crudas y el desinterés por las reglas de los depredadores es la condición vital del resto del mundo desde siempre.

Nuevos peligros

No obstante, que la mayoría del mundo estuviera antes también completamente expuesta a arbitrariedades no significa que la transición no conlleve un cambio sustancial. El propio representante saudí consideró que la descomposición genera un incremento de los peligros.

Rubio afirmó ya en su proceso de confirmación para el puesto de jefe del Departamento de Estado que el orden que EE UU construyó ya no servía para sus intereses. Michael Waltz, embajador estadounidense ante la OTAN, fue explícito en un panel en Múnich acerca de la determinación de Washington en reducir los costes de la implicación en el sistema internacional global. Waltz sostuvo que, igual que la OTAN es hoy más fuerte después de la intervención trumpista, la ONU también saldrá más fuerte en el futuro por la sacudida.

Pero en un claro síntoma del deterioro, la conversación derivó en momentos de incomodidad con la alta representante de Exteriores de la UE, Kaja Kallas, quien, pese a ser tradicional promotora de una política atlantista, no tuvo más remedio que marcar distancias, por ejemplo acerca de la Junta de Paz. Cuando la moderadora planteó a Katz si ese proyecto no era un torpedo en la línea de flotación de la ONU, Waltz contestó que surgía de un mandato del Consejo de Seguridad. Kallas se encargó de recordar que el mandato se ceñía a Gaza, y que, en cambio, la iniciativa tenía un foco más amplio.

En declaraciones a este diario, Ivo Daalder, embajador de EE UU ante la OTAN durante la Administración de Obama, dijo: “Europa ha pasado por las cinco etapas del duelo. El discurso de J. D. Vance [pronunciado en la anterior edición de la conferencia, y en el cual sostuvo que la mayor amenaza para Europa no era Rusia si no una presunta traición a sus valores] fue parte del proceso de comprensión de que la relación estaba muerta. Pasamos de un periodo de negación a la ira, luego a intentar mediar, para finalmente llegar a la sensación de que esto no iba a funcionar, cayendo en una profunda depresión. Y hoy vivimos en un mundo de aceptación. La verdadera pregunta para Europa es: ahora que has aceptado que esta relación no puede volver a ser lo que era, ¿qué vas a hacer al respecto? ¿Vas a crear los medios económicos, políticos y militares para defender tus propios intereses, para promoverlos y competir eficazmente no solo con China sino también con Estados Unidos? Y, francamente, en ese punto el veredicto aún está pendiente”.

El informe de la conferencia citado por Merz señala que la Administración de Trump está atacando los tres lados de lo que algunos estudiosos llaman el “triangulo kantiano de la paz” que había guiado la estrategia bipartidista estadounidense de posguerra: la convicción de que instituciones internacionales y reglas universales refuerzan el poder de EE UU más que lo constriñen; que un orden abierto y la integración económica favorecen la prosperidad y seguridad de EE UU; y que la democracia —y la cooperación entre democracias— es un activo.

En un encuentro con periodistas, Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group, señaló que ante la descomposición del orden hay tres respuestas posibles: reformar instituciones, crear nuevas instituciones y lanzar guerras. El experto señaló que hay síntomas de las tres cosas a la vez. El balance final es impredecible, pero, como señaló el ministro saudí, es probable que la transición hasta que se asiente un nuevo orden hará del mundo un lugar más peligroso.

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