Paco León: “Mucha gente me quiere, pero dos ‘haters’ te pueden reventar la vida”

Se sienta Paco León (Sevilla, 51 años) a hablar a resguardo del frío matinal, en la sede de la distribuidora de su Aída y vuelta, y en algún instante resucita Luisma. Durante el éxito de la serie Aída (una década que se cerró en junio de 2014 tras 237 episodios), tampoco se dejó vampirizar por el personaje, y aprovechó aquel impulso no solo para dirigir cine, sino para experimentar además con los canales de distribución en Carmina o revienta (2012) y Carmina y amén (2014). “Como tengo mala memoria, soy cero nostálgico”, arranca. “Pero sí, la nostalgia es una gran arma”. Y de aquel final de etapa, se refugia en lo mismo: “No fue como en la peli. Nada de aquello pasó, pero podría haber pasado [risas]. Los personajes son versiones de nosotros mismos. Carmen Machi nunca ha ido a Tu cara me suena. Insisto en mi mala memoria, y eso me provoca malas jugadas, mezclando realidad con ficción. Me ocurrió con las Carmina. ¿Cuáles de sus momentos eran hechos reales y cuáles ficciones? No soy capaz de separarlos. Del final de Aída recuerdo que estábamos muy quemados, deseando acabar, y por otro nos daba mucha pena. Vamos, sensaciones de tristeza y alivio”.

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 El cineasta se lanza a un ejercicio de comedia y autoficción en ‘Aída y vuelta’, filme que ironiza con la última semana de rodaje de la mítica serie  

Se sienta Paco León (Sevilla, 51 años) a hablar a resguardo del frío matinal, en la sede de la distribuidora de su Aída y vuelta, y en algún instante resucita Luisma. Durante el éxito de la serie Aída (una década que se cerró en junio de 2014 tras 237 episodios), tampoco se dejó vampirizar por el personaje, y aprovechó aquel impulso no solo para dirigir cine, sino para experimentar además con los canales de distribución en Carmina o revienta (2012) y Carmina y amén (2014). “Como tengo mala memoria, soy cero nostálgico”, arranca. “Pero sí, la nostalgia es una gran arma”. Y de aquel final de etapa, se refugia en lo mismo: “No fue como en la peli. Nada de aquello pasó, pero podría haber pasado [risas]. Los personajes son versiones de nosotros mismos. Carmen Machi nunca ha ido a Tu cara me suena. Insisto en mi mala memoria, y eso me provoca malas jugadas, mezclando realidad con ficción. Me ocurrió con las Carmina. ¿Cuáles de sus momentos eran hechos reales y cuáles ficciones? No soy capaz de separarlos. Del final de Aída recuerdo que estábamos muy quemados, deseando acabar, y por otro nos daba mucha pena. Vamos, sensaciones de tristeza y alivio”.

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