Perros ‘superdotados’ para aprender palabras: pueden identificar objetos como los niños de 18 meses

Un experimento revela que algunos canes dotados de una extraordinaria habilidad para retener nombres pueden aprender también a identificar juguetes al escuchar a sus dueños conversar sobre esos objetos, sin que les instruyan directamente: «Los procesos sociocognitivos que permiten el aprendizaje de palabras a partir de conversaciones oídas no son exclusivos de los humanos» Leer Un experimento revela que algunos canes dotados de una extraordinaria habilidad para retener nombres pueden aprender también a identificar juguetes al escuchar a sus dueños conversar sobre esos objetos, sin que les instruyan directamente: «Los procesos sociocognitivos que permiten el aprendizaje de palabras a partir de conversaciones oídas no son exclusivos de los humanos» Leer  

Finja, una hembra de pastor alemán, ha aprendido los nombres de 160 juguetes, mientras Shira, una perra rescatada de nueve años, conoce nada menos que 300 nombres. Miso, un border collie de seis años, puede identificar unos 200 juguetes. Augie, Harvey, Oscar, Mugsy o Squall son otros ejemplos de canes a los que sus dueños les han enseñado a distinguir multitud de objetos. No se trata de perros ‘normales’ que aprenden el significado de palabras como ‘siéntante’, ‘túmbate’ o ‘parque’, sino de un reducido grupo de animales con una habilidad natural extraordinaria para aprender nombres durante sesiones de juego.

Un equipo de investigadores seleccionó una decena de estos perros especialmente espabilados para indagar hasta qué punto podrían aprender a identificar objetos por sus nombres y los resultados han sido sorprendentes, según muestran este jueves en un estudio publicado en la prestigiosa revista Science.

Los autores, liderados por Shany Dror, de las universidades Eötvös Loránd (Budapest) y de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, descubrieron que estos perros -a los que describen como «superdotados para el aprendizaje de palabras»– no sólo retenían los nombres de juguetes cuando sus dueños se los enseñaban directamente en sesiones breves: fueron también capaces de aprender nuevas palabras que designaban a juguetes cuando les escuchaban conversar sobre ese objeto en particular, sin dirigirse directamente al perro.

Shira, una perra rescatada de nueve años, aprendió el nombre de 300 juguetes
Shira, una perra rescatada de nueve años, aprendió el nombre de 300 juguetesTres Hanley

En conjunto, estas habilidades que demostraron durante los experimentos sitúan a estos perros con capacidades especiales al mismo nivel de aprendizaje de palabras que los niños de 18 a 23 meses, según defiende este equipo.

A la edad de un año y medio, argumentan los científicos, los niños ya pueden aprender palabras nuevas al escuchar a otras personas, tanto en situaciones en las que los adultos interactúan con ellos directamente o pasivamente, escuchando sus conversaciones. Para aprender palabras escuchando las interacciones entre otras personas, los niños observan a los hablantes, hacia dónde miran, detectan señales comunicativas y extraen las palabras clave de la conversación.

Los experimentos realizados por este equipo de etólogos revelaron que, del mismo modo que los niños pequeños aprenden igual de bien de las interacciones directas que de las conversaciones entre personas a las que prestan atención, estos perros especialmente dotados también aprendían palabras en ambos escenarios.

Así, demostraron que estos animales son capaces de asimilar los nombres de los objetos al escuchar las interacciones de sus dueños. Hasta ahora, se desconocía si podían aprender sin ser interpelados directamente. «Nuestros hallazgos demuestran que los procesos sociocognitivos que permiten el aprendizaje de palabras a partir de conversaciones oídas no son exclusivos de los humanos. En las condiciones adecuadas, algunos perros presentan comportamientos sorprendentemente similares a los de los niños pequeños», sostiene Shany Dror en un comunicado.

Sin embargo, esta especialista en comportamiento animal subraya que los perros con talento para el aprendizaje de palabras son extremadamente raros, y sus extraordinarias habilidades probablemente reflejan una combinación de predisposiciones individuales y experiencias vitales únicas: «Estos perros ofrecen un modelo excepcional para explorar algunas de las capacidades cognitivas que permitieron a los humanos desarrollar el lenguaje, pero no sugerimos que todos los perros aprendan de esta manera, ni mucho menos», aclara Dror.

El perro Raffy, de nueve años, vive en Alemania y puede identificar a muchos de sus juguetes
El perro Raffy, de nueve años, vive en Alemania y puede identificar a muchos de sus juguetesStefanie Lindemann

Esta investigación forma parte del proyecto de investigación Genius Dog Challenge, cuyo objetivo es comprender el talento que tienen los perros ‘superdotados’ para aprender palabras. La mayoría de los animales que participaron en este estudio eran border collie, aunque también había representantes de otras razas como el pastor alemán, el labrador y el pastor ovejero australiano miniatura.

En el primer experimento, se evaluó la capacidad de una decena de canes en dos situaciones. En una de ellas, los dueños le presentaron dos juguetes nuevos y mencionaron repetidamente el nombre que les habían puesto mientras interactuaban directamente con el perro. En la segunda, el animal observaba pasivamente mientras sus dueños hablaban con otra persona sobre los juguetes, sin dirigirse al perro en absoluto.

Squall, un border collie de 9 años de EEUU
Squall, un border collie de 9 años de EEUUBobbie Kurivial

Cada animal escuchó el nombre de cada nuevo juguete durante ocho minutos, distribuidos en varias sesiones breves. Para comprobar si se los habían aprendido, los juguetes fueron colocados en una habitación diferente y los dueños les pidieron que recuperaran cada objeto por su nombre (por ejemplo, «¿Puedes traer a Teddy?»). El ensayo mostró que siete de los 10 perros aprendieron los nuevos nombres que les enseñaron y su tasa de aciertos fue muy alta en los dos escenarios: un 80% cuando les habían instruido de manera directa y un 100% cuando habían aprendido escuchando conversaciones.

En un segundo experimento, los investigadores introdujeron un nuevo reto: los dueños mostraron primero los juguetes a los perros y luego los colocaron dentro de un cubo, nombrándolos solo cuando estaban fuera de la vista de los perros. Esto creó una separación temporal entre el momento en el que veían el objeto y el momento en que escuchaban su nombre. A pesar de esta discontinuidad, la mayoría de los perros dotados aprendió correctamente los nuevos nombres.

Miso, un border collie de seis años, puede identificar 200 juguetes.
Miso, un border collie de seis años, puede identificar 200 juguetes.Veronica Suen

 Ciencia y salud // elmundo

Noticias Similares