Este viernes un incendio forestal cerca de Los Gallardos (Almería) ha causado al menos 12 muertos —con 23 personas todavía sin localizar—. Las primeras investigaciones apuntan a la caída de un cable eléctrico en Almocaizar, junto a la carretera N-340a. Desde allí se habría propagado al norte y noreste, hacia el municipio de Bédar. Es un terreno escarpado, de casas aisladas y habitado en gran medida por ciudadanos extranjeros.
Un cable eléctrico caído podría ser el origen de un fuego que se propagó a gran velocidad sobre una zona escarpada y de casas aisladas
Un cable eléctrico caído podría ser el origen de un fuego que se propagó a gran velocidad sobre una zona escarpada y de casas aisladas
Este viernes un incendio forestal cerca de Los Gallardos (Almería) ha causado al menos 12 muertos —con 23 personas todavía sin localizar—. Las primeras investigaciones apuntan a la caída de un cable eléctrico en Almocaizar, junto a la carretera N-340a. Desde allí se habría propagado al norte y noreste, hacia el municipio de Bédar. Es un terreno escarpado, de casas aisladas y habitado en gran medida por ciudadanos extranjeros.
Las condiciones meteorológicas eran adversas, con fuerte calor —40 grados— y fuertes vientos. El consejero andaluz de Emergencias, Antonio Sanz, ha explicado que el incendio ha avanzado a una “velocidad extraordinaria”. Además, señala a la orografía, llena de barrancos y con multitud de viviendas diseminadas en el área forestal. Se sospecha que los fallecidos son extranjeros.
El incendio de Almería ya es uno de los más letales registrados en España. Con 11 muertos y 19 desaparecidos, podría superar la tragedia de Lloret del Mar en 1979, cuando el fuego mató a 21 personas.
Pero no es un incendio de gran extensión. Los datos provisionales hablan de 3.150 hectáreas quemadas, cuando en España hay registrados una docena de incendios por encima de las 20.000 hectáreas desde 1968.
Una temporada que empieza
La época de incendios ha comenzado con muchos fuegos: en 2026 se cuentan 314 incendios —de más de 30 hectáreas—, casi el doble de los 158 habituales a estas alturas, según el sistema europeo EFFIS. Es la segunda cifra más alta desde 2016, solo por detrás de 2023, y por delante de años malos como 2019 o 2022.

La superficie quemada, en cambio, dibuja una temporada seria pero de momento no extrema: han ardido unas 57.000 hectáreas, por encima de la media en esta fecha (31.000), aunque lejos de los peores arranques de año, como el de 2022, cuando a 10 de julio ya se habían quemado 84.000.

El ritmo se ha acelerado con el calor de las últimas semanas. Desde el 1 de junio se han registrado 77 incendios y han ardido 26.000 hectáreas, y solo en los últimos siete días se han sumado 25 fuegos y 6.000 hectáreas —el 10% de todo lo quemado este año. El patrón se repite a escala europea: en la UE han ardido ya 160.000 hectáreas, unas 12.000 por encima de la media de la última década.
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