El eclipse de este miércoles propició imágenes espectaculares en Tarragona, una de los puntos donde el fenómeno se pudo seguir con mejor visibilidad, pero en esa misma zona se dieron luego estampas menos cautivantes cuando estaciones como la de Torredembarra, Altafulla y, sobre todo, la propia de la ciudad de Tarragona quedaron desbordadas de gente que tuvo que soportar largas esperas para poder subir a un tren. La aglomeración de personas incluso obligó a los Mossos d’Esquadra a restringir el acceso a los andenes, para evitar situaciones de riesgo. El eclipse llevaba meses anunciándose y tanto la Generalitat como el Servei Català del Trànsit habían recomendado usar el tren y el transporte público para hacer desplazamientos a las comarcas del sur de Cataluña. El president de la Generalitat, Salvador Illa, incluso hizo un acto oficial el martes en Tarragona para preparar el eclipse. Llegado el momento, Rodalies volvió a ser un quebradero de cabeza y una fuente de problemas para los usuarios. Renfe niega que hubiera falta de previsión y alega que no tenía más trenes disponibles para evitar el colapso.
La falta de frecuencias propició aglomeraciones que obligaron a cerrar estaciones por motivos de seguridad
RODALIES
La falta de frecuencias propició aglomeraciones que obligaron a cerrar estaciones por motivos de seguridad


El eclipse de este miércoles propició imágenes espectaculares en Tarragona, una de los puntos donde el fenómeno se pudo seguir con mejor visibilidad, pero en esa misma zona se dieron luego estampas menos cautivantes cuando estaciones como la de Torredembarra, Altafulla y, sobre todo, la propia de la ciudad de Tarragona quedaron desbordadas de gente que tuvo que soportar largas esperas para poder subir a un tren. La aglomeración de personas incluso obligó a los Mossos d’Esquadra a restringir el acceso a los andenes, para evitar situaciones de riesgo. El eclipse llevaba meses anunciándose y tanto la Generalitat como el Servei Català del Trànsit habían recomendado usar el tren y el transporte público para hacer desplazamientos a las comarcas del sur de Cataluña. El president de la Generalitat, Salvador Illa, incluso hizo un acto oficial el martes en Tarragona para preparar el eclipse. Llegado el momento, Rodalies volvió a ser un quebradero de cabeza y una fuente de problemas para los usuarios. Renfe niega que hubiera falta de previsión y alega que no tenía más trenes disponibles para evitar el colapso.
La compañía ferroviaria pone de relieve que en un día normal la línea R16 que cubre el recorrido entre Barcelona y las Terres de l’Ebre, con parada en Torredembarra, Altafulla y Tarragona, transporta a 1.800 personas. Renfe asegura que para el eclipse se pusieron en servicio el doble de plazas, hasta 3.600. En la R15, entre Barcelona y Reus, la ocupación media diaria es de 1.000 personas, y este miércoles se ofrecieron 1.600 plazas, un 60% más. Solo en la ciudad de Tarragona, más de 26.000 personas se concentraron en los distintos espacios habilitados para poder ver el eclispe.
La oferta de trenes quedó corta y las aglomeraciones propiciaron imágenes de nerviosismo y confusión, tanto a primera hora de la tarde, con viajeros peleando para poder subir a un tren en la estación de Sants de Barcelona, como luego, al atardecer, cuando había la necesidad de cubrir el viaje de regreso a casa. Protección Civil activó la prelaerta del plan Ferrocat a causa de las fuertes aglomeraciones registradas en las estaciones de Tortosa, Tarragona y Altafulla. La situación no se normalizó hasta pasada la medianoche. También fue entonces cuando empezó a mejorar la situación en la autopista AP7, que había acumulado una intensa densidad de tráfico durante la noche.

David Andrés, jefe de operaciones de Rodalies, ha manifestado este jueves en entrevistas a Catalunya Ràdio y Ser Catalunya que la falta de trenes propició el colapso en las estaciones. “El dispositivo fue el máximo posible, atendiendo al material que teníamos”, ha argumentado el responsable de Renfe. Y ha insistido en que el problema para poder dar un correcto servicio fue la “capacidad limitada de trenes” para cubrir el exceso de gente acumulada en el corredor sur, atendiendo a que, mientras, “había que dar servicio al resto de líneas de Cataluña”.
Pese a todo, la compañía ferroviaria asegura que “ningún pasajero se quedó en la estación sin poder subirse aun tren” porque entrada la noche se activó un convoy que había terminado el servicio en la R11, la que baja de Portbou a Barcelona, para que se desplazara al sur con la misión de hacer de tren escoba para poder cargar a gente que quedara rezagada en las estaciones.
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