La presión es enorme y va a crecer mucho en cuanto acabe el duelo oficial por los muertos en el accidente de Urda. Todo indica que la petición de dimisión de Óscar Puente, ministro de Transportes, será uno de los ejes de la campaña de PP y Vox en las próximas semanas. Pero no solo ellos apuntan a uno de los hombres clave del sanchismo, decisivo en la campaña socialista. También algunos socios importantes del PSOE, como el PNV o el Frente Amplio, están apuntando a su responsabilidad y rechazando la idea de que el accidente pueda explicarse simplemente con el argumento del “fallo humano”.
No solo la oposición, también varios socios y hasta CC OO piden su dimisión, pero el ministro opta por dar la batalla y enfrentarse al Congreso
La presión es enorme y va a crecer mucho en cuanto acabe el duelo oficial por los muertos en el accidente de Urda. Todo indica que la petición de dimisión de Óscar Puente, ministro de Transportes, será uno de los ejes de la campaña de PP y Vox en las próximas semanas. Pero no solo ellos apuntan a uno de los hombres clave del sanchismo, decisivo en la campaña socialista. También algunos socios importantes del PSOE, como el PNV o el Frente Amplio, están apuntando a su responsabilidad y rechazando la idea de que el accidente pueda explicarse simplemente con el argumento del “fallo humano”.
Incluso Comisiones Obreras, un sindicato que estos años ha estado cerca del Gobierno progresista, pidió el cese de Puente, al que acusan de “culpabilizar a los trabajadores” porque apuntó al “error humano” del controlador que dio la orden al AVE de continuar “a marcha normal”, esto es, con aceleración máxima, cuando tenía delante un tren Iryo detenido a 25 kilómetros.
Tanto Sánchez como Puente, dos políticos veteranos, son muy conscientes de lo que viene tras el accidente: una ola de presión inaudita sobre el ministro. Y sin embargo, diversas fuentes del máximo nivel coinciden en que Sánchez le ha trasladado a Puente su apoyo y le ha pedido que siga.
Según estas fuentes, el ministro ha trasladado al presidente en las últimas horas que, si considera que su continuidad es un problema para el proyecto, él se aparta sin dudarlo. Pero el presidente, según esta versión, le ha pedido varias veces que continúe y que no se plantee ni por un momento dimitir porque cree que sería injusto dado que, según explican, los primeros análisis no apuntan a que haya habido ningún fallo en una decisión política que sea responsabilidad de Puente, sino más bien en un fallo humano ajeno al ministro.
Sánchez y Puente han estado juntos varias veces en las últimas horas, especialmente este jueves, cuando ambos acudieron al centro de control en Atocha para recibir explicaciones detalladas del accidente y hacer un análisis más pormenorizado de lo que falló para plantearse posibles reformas para que no pueda volver a pasar.
La frase del presidente el miércoles, “lo que no es asumible para un país como España es sufrir dos accidentes ferroviarios de alta velocidad en un mismo año, como hemos sufrido” desató todo tipo de especulaciones, también dentro del PSOE y del Gobierno, sobre la posibilidad de que Sánchez estuviese madurando una dimisión de Puente para después de los tres días de luto.
Algunos empezaban a dar por hecho, incluso en el Gobierno, que Puente no llegaría al Consejo de Ministros de este martes. Desde el entorno del presidente insistían en que él mantenía su apoyo a Puente; desde el del ministro aseguraban que no pensaba dimitir porque contaba con el respaldo del líder del PSOE y cree que su obligación es gestionar la situación y tratar de resolverla para garantizar la seguridad.
Pero los rumores seguían creciendo. Así que La Moncloa y Puente diseñaron un anuncio para intentar aplacarlos: avanzaron que el ministro dará explicaciones detalladas a los medios en una rueda de prensa larga, como las que ofreció tras el accidente de Adamuz, pero sobre todo avanzó que comparecerá la próxima semana ante la Diputación Permanente y se enfrentará así al Congreso, con el riesgo de que buena parte de la Cámara acabe pidiendo su dimisión. Es un gesto claro: si Sánchez estuviera pensando en una destitución inminente, no habría autorizado que Puente anunciara una comparecencia para el miércoles.
En cualquier caso, y dada la situación de enorme presión en plena precampaña electoral, distintas fuentes consultadas señalan que no se puede dar por cerrada ninguna decisión, porque todo va a depender de la evolución de la propia investigación del accidente y de la capacidad de presión del ambiente político y mediático sobre Puente.
Pero también parece claro que, al menos de momento, Sánchez ha apostado por apoyar a su ministro y permitirle que se explique, que dé todos los detalles del accidente y que intente demostrar que él no es responsable de lo que pasó. Es lo que hizo con el accidente de Adamuz, y políticamente logró sobrevivir ofreciendo muchas explicaciones técnicas y comparecencias constantes, aunque hacerlo una segunda vez en nueve meses y en plena precampaña electoral parece más complicado.
En el Gobierno y en el PSOE hay división de opiniones ante un asunto muy delicado, puesto que se trata de un peso pesado del Ejecutivo y del partido. Los que creen que Puente no debe dimitir, además de apelar a que sería injusto porque, explican, si se confirma que detrás del accidente hay un error humano, él no es el culpable, señalan que sería un gesto político demoledor porque implicaría darle la razón a la oposición y admitir que las cosas se han hecho mal y la gestión del ministro ha destruido la alta velocidad española.
Por el contrario, los que creen que Puente debería dejar paso a un nuevo ministro de Transportes señalan que el proyecto del Gobierno de Sánchez es mucho más importante que un político concreto y creen que la dimisión sería la única manera de rebajar la presión política y social y tratar de recuperar una campaña política ahora suspendida, pero que con este accidente se pone muy cuesta arriba para los socialistas a partir del lunes, cuando con toda probabilidad se recrudecerá la presión sobre el ministro, que además es el cabeza de lista por Valladolid.
Entre estas dos posiciones, Sánchez parece haberse decantado de momento por el apoyo a Puente. Y entonces, ¿qué gesto está preparando el presidente para contestar a la enorme presión política, mediática y social por el segundo accidente mortal en la alta velocidad española en nueve meses? Sánchez y sus principales colaboradores, incluido Puente, estuvieron más de dos horas en Atocha escuchando explicaciones de los técnicos, analizando las causas del accidente, viendo vídeos y reconstrucciones, para entender bien qué ha pasado y pensar en qué se podría hacer para evitar que se pueda repetir una tercera vez una tragedia tan terrible.
La instrucción que el presidente dio a sus colaboradores es clara, según diversas fuentes: hay que pensar con calma, sin precipitarse por la campaña, en una propuesta de mejora para ofrecer garantías a los ciudadanos y recuperar la confianza en la alta velocidad. Pero una cosa son las soluciones y mejoras técnicas, y otra la enorme presión política, que no esperará y será con toda probabilidad muy fuerte en los próximos días. Y ahí es donde Sánchez, en plena precampaña, con entrevistas previstas, muchos mítines y una necesidad absoluta de exposición, recibirá a diario la presión para que eche a Puente. Ese clima irá en aumento. Hasta las elecciones quedan 31 largos días con un guion de campaña que ha saltado por los aires. Por eso nadie está en condiciones de hacer previsiones fiables sobre el final de este episodio.
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