Se te está poniendo cara de rico

Hubo un tiempo en que el moreno y la delgadez eran un signo de éxito. Ahora lo son los procedimientos estéticos Leer Hubo un tiempo en que el moreno y la delgadez eran un signo de éxito. Ahora lo son los procedimientos estéticos Leer  

La ceja alzada, la frente tirante. Los ojos muy abiertos, el gesto estupefacto. Fernando Hierro ya no se parece a Fernando Hierro, pero sí a otros. A José Luis Ábalos en su peor momento, clamaron las redes. También a otras metamorfosis faciales: Jeff Bezos, Zac Efron, Ricky Martin.

Obviamente, desconocemos a qué se debe el aspecto que luce Hierro, pero al verle en el palco del España-Arabia Saudí pensé: se le ha puesto cara de rico. Todos esos rostros retocados, homogéneos y congelados -femeninos, pero también masculinos- son la nueva señal de estatus.

Hace poco, un ensayo en The New York Times describía esta nueva «cara rica«: tensa, incapaz de gesticular, hinchada con rellenos. El antiguo rostro de los villanos de ficción se ha convertido en el de los más privilegiados.

«Antes, la ostentación de estatus se asociaba a vestidos de cóctel de 18.000 dólares o al bolso de diseño de 50.000 dólares. Ahora, los procedimientos son un signo de éxito en el sentido más Kardashian: hazte rico y cómprate una cara«, explicaba el artículo.

Cada época tiene su estética del éxito. Hubo un tiempo en que la delgadez y el moreno (otro día hablaremos de Marcos Llorente y su clan del sol) eran la obsesión en boga, el sinónimo de la beautiful people. Hoy lo son la juventud eterna y la ausencia de arrugas.

Los retoques se han normalizado –Santi Cañizares salió raudo a atribuir el rostro de Hierro al bótox… y a confesar que él mismo se había pinchado-, pero también suponen una «nueva señal de clase«, explica Leticia Sala en Dame veneno que quiero vivir. «Acceder a la industria cosmética depende de nuestro poder adquisitivo y, cuanto más sofisticada se ponga, más grande será su brecha», avisa.

El éxito siempre ha buscado la belleza. «Es la conquista definitiva del hombre poderoso, desde los reyes, emperadores y nobles hasta los ejecutivos, billonarios, deportistas de élite y ‘capitanes de la industria’, que adquieren una o una sucesión de esposas-trofeo para demostrar su superioridad social», escribe Naief Yehya en Sobre la belleza. Ahora no solo desean que les acompañe, sino encarnarla. Aunque se les ponga cara de supervillano.

 Deportes // elmundo

Noticias Similares