El ejército de Irán ha respondido en la madrugada de este miércoles a las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de estar negociando favorablemente con Teherán. En un comunicado recogido por la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, los militares insisten en que las proclamas de la Casa Blanca sobre las negociaciones con la República Islámica son falsas. “No llames acuerdo a tu derrota”, afirman, y advierten de que el precio del petróleo no volverá a ser el que era hasta que las Fuerzas Armadas iraníes “garanticen la estabilidad de la región”. Mientras, siguen las hostilidades en el terreno. Irán ha lanzado una nueva oleada de ataques contra Israel. Por su parte, el ejército israelí ha ordenado nuevos desalojos forzosos en el sur de Beirut y ha bombardeado Teherán. En el Golfo, Kuwait ha denunciado el impacto de drones contra el aeropuerto, lo que ha causado un incendio.
Teherán e Israel lanzan nuevos ataques cruzados | Kuwait denuncia el impacto de drones contra el aeropuerto
Filipinas declara la emergencia energética nacional por la guerra de Irán
Filipinas, un archipiélago altamente dependiente del exterior, se ha convertido en el primer país del mundo en declarar el estado de emergencia energética nacional como consecuencia de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. El presidente, Ferdinand Marcos Jr., firmó el martes una orden ejecutiva para salvaguardar la seguridad energética debido al “peligro inminente” que se cierne sobre el suministro de gas y crudo.
El tapón en el transitadísimo paso marítimo del estrecho de Ormuz, uno de los efectos colaterales del conflicto, ha supuesto un seísmo en los mercados energéticos mundiales, y las ondas expansivas de la escasez y las alzas de precios han azotado especialmente a Estados como Filipinas, que importa casi el 100% de su petróleo del Golfo Pérsico, y en torno a un cuarto de sus suministros energéticos totales de Oriente Próximo. En el país sudasiático, donde viven casi 116 millones de personas, el precio del diésel y la gasolina se ha duplicado con creces desde que estalló la guerra el 28 de febrero.
La nueva disposición, que permanecerá vigente un año salvo que el presidente la revoque antes, conferirá al Gobierno la capacidad de coordinar medidas que garanticen la estabilidad energética y protejan la economía. El Ejecutivo tendrá la facultad de comprar directamente combustible y productos derivados del petróleo para reforzar el suministro, y se formará además un comité para supervisar la distribución ordenada de recursos energéticos, alimentos, medicamentos y otros bienes esenciales.
La idea es actuar de forma conjunta dando apoyo a sectores clave, como el transporte, la agricultura y las micro, pequeñas y medianas empresas. La iniciativa otorga además al Departamento de Transporte la facultad reducir o suspender peajes y las tasas de aviación, y de canalizar ayudas rápidas a colectivos de personas que se encuentren en “situaciones de crisis”.
Con anterioridad, se había aprobado la concesión de ayudas directas de 5.000 pesos (unos 72 euros) a conductores de mototaxis ―uno de las formas de desplazamiento más populares― y otros servicios de transporte público para reducir el impacto en los bolsillos de los empleados del sector, y algunas ciudades han decretado transporte gratuito para algunos colectivos, como los estudiantes.
Con uno de los costes de electricidad más elevados de la región, Filipinas depende además en gran medida del combustible importado para mantener en funcionamiento sus centrales. Para tratar de evitar que, debido a la escasez de gas, la tarifa se dispare aún más en este país donde la renta per capita no alcanza los 3.500 euros, el Gobierno ha asegurado que apostará temporalmente por una mayor presencia del carbón, también en su mayoría importado, en la generación de energía eléctrica.
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